Mes: marzo 2016

La Bestia y algunos daños a la salud para quienes se transportan en ella

Por Maya Cervantes

Las personas que entran a México de forma irregular con la finalidad de tener una vida mejor, lo hacen en diferentes medios de transporte y siguiendo varias estrategias, las cuales resultan en diversas formas de movilidad, cada una de ellas puede devenir en diferentes daños en su salud.

Por movilidad se entiende en esta reflexión como el trayecto que se hace de un punto hacia otro, el cual “está imbuido por significados y poder” (Cresswell, 2006: 3) y puede ser experimentado tanto por un individuo como por un grupo de personas. Asimismo, en este apartado se entiende como salud a “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (OMS, 1948: 100).

Las causas de las migraciones y las experiencias peligrosas con las que se encuentran las personas durante éstas, son consecuencia de políticas y prácticas existentes dentro de las sociedades, los sistemas políticos y los económicos particulares de cada lugar y su interacción con los sistemas globales, expresados por ejemplo en violencia, desempleo, bajos ingresos, marginación, racismo, separación familiar, pérdida o invasión de tierras o concesión de permisos migratorios de forma discriminatoria. Es así que estos peligros al cargarse de significados sociales pueden volverse un riesgo dentro de los imaginarios, tanto para los migrantes que se desplazan como para las sociedades que los miran moverse o que los acogen. De esta forma, actualmente la inmigración que hacen las personas sin documentos puede ser vista metafóricamente como un riesgo de dos caras: para la sociedad o la cultura que observa a estas poblaciones desde afuera y el que padecen los mismos inmigrantes debido a los peligros con los que se encuentran durante su trayecto (Ruiz, 2005).

Es bien sabido que uno de los medios de transporte más visible y peligroso que toman los migrantes irregulares, la mayoría de ellos provenientes de Centroamérica (INM, 2015), es el que se hace por las diferentes rutas ferroviarias que atraviesan México, mejor conocida como La Bestia, nombre que por sí mismo refleja los imaginarios construidos, basados en experiencias que han dañado la salud de algunos y a otros les ha costado la vida.

Mucho se ha hablado sobre este tema, especialmente en los medios de comunicación y sobre su peligrosidad debido a las caídas del tren (Ver García, 2015; Henríquez, 2014) y a los grupos delictivos que asaltan a los que optan por este medio de transporte (Ver Izquierdo, 2014; Jiménez, 2014). También es necesario comentar que debido a estas mismas condiciones de peligrosidad y por otras como son los retenes migratorios, las rutas y medios de transporte se encuentran en constante cambio (Chávez y Landa, 2012: 11-13; Pérez, 2015). Esto no quiere decir que la peligrosidad de tomar el tren haya disminuido. O que por ello se daba de dejar de visibilizar estos problemas.

Es así que durante el año pasado y a principios de éste, varios migrantes dieron testimonio de lo que habían experimentado durante su viaje sobre el tren. Los riesgos comienzan con sólo abordarlo debido al movimiento. También se comenta que en algunos puntos se deben hacer pagos a los grupos delictivos, situación que causa incertidumbre y temor, lo que termina por disuadir a algunos de tomar el tren: “Que íbamos a hacer al tren si dicen que le cobran un dinero allí los Zetas y no tenemos para pagarlo y luego lo matan a uno si no tiene como pagar. Entonces ya en estos lugares y así si nos llegara a pasar algo ya es la decisión de Dios.” (Héctor[i], migrante hondureño, 2015).

También se debe tomar una decisión sobre qué tren abordar, pues algunos de ellos mencionaron que los trenes que recorren estas rutas pueden tener diferentes cargamentos y entre éstos hay cargas químicas. Los migrantes experimentados saben que estos vagones deben ser evitados, pero a veces no lo hacen, ya sea por desconocimiento del daño potencial, por apresurar su viaje o por necesidad.

Otro problema de salud viene cuando ya están sobre el tren y éste llega a partes donde existen temperaturas extremas en el país. Por ejemplo, experimentar bajas temperaturas puede ser algo inesperado, sobre todo para los que viajan sin mucha información, ya que no sospechan que se llegue a sentir de esa forma el frío, especialmente porque no llevan la ropa adecuada y porque sus cuerpos tienen contacto con el metal. Uno de los migrantes narraba que le dolían mucho las manos por el frío cuando en la madrugada pasaron por Apizaco, Tlaxcala. Otro prefirió no llevar a su familia por esa ruta, pues él ya había cruzado por ahí con anterioridad y esto fue lo que mencionó:

Es que ella [su esposa] me dice, ella me dice a mí que frío ¿frío? le digo yo. Frío cuando yo pasé en el tren acá. Yo vine a dar a Puebla en el tren yo me acuerdo que llegué de madrugada como a las cinco de la mañana. Traía una camisa y brincábamos así y esto lleno de sangre y reventado aquí amor [los labios]. (Héctor, migrante hondureño, 2015).

Durante la ruta del tren, como se mencionó al principio, existe el peligro de los asaltos como narra Roger: “

Bueno antes era menos difícil ahora es más difícil por los problemas de secuestro. Por los problemas de que los ladrones en tren el otro día robaron el tren después de los túneles, ahorita en este viaje. Pero eran los mismos que trabajan en el tren. […] Ajá.  Y nos pusieron una metralleta, no sé cómo le dicen ustedes, un arma larga, nos sacaron todo, nos juntaron todo pues lo que traíamos. Nos robaron lo único que traíamos, a mí me robaron mil pesos. […] Lastimarnos no, pero si nos humillaron y todo. Nos trataron bien feo. Nos dijeron que nosotros éramos unos ladrones, que nosotros veníamos robando en el tren. (Roger, migrante hondureño, 2016).

Aunque en este testimonio no habla de un daño físico directo, si se habla de humillación, lo cual constituye un daño al bienestar mental. Aquí hay otro testimonio de un asalto, pero narrado en un tono diferente:

Ángel: sólo que nos asaltaron cuando veníamos allá en el tren, cuando veníamos en el camino por las Choapas allá que le dicen.

Entrevistadora: ¿Los lastimaron?

Ángel: golpes así nada más leves. Pero nada de lo duro, porque solo así me dieron nada más aquí en la cara [esboza una sonrisa] de plano no tenía fuerza, bueno, no sentí mucho (risas). (Ángel, migrante guatemalteco, 2015).

En este testimonio Ángel mantiene el buen ánimo a pesar de la experiencia, y al parecer los golpes que recibió ya se habían curado al momento de la entrevista. Como se mencionó antes, uno de los peligros más grandes es caer del tren, estas caídas pueden darse por diferentes razones, entre ellas se encuentran porque alguien los empuja, por resbalarse, por quedarse dormidos o por huir de los agentes de migración: “[…] Porque cuando uno mira la Migración uno no haya que hacer, busca la forma de escapar y sálvese quien pueda pues. Y dicen que la muchacha se tiró del tren, cuando se tiró no sé cómo, sería la mala suerte y ella puso las manos en el tren, en la línea […] (Roger, migrante hondureño, 2016).

Con estos ejemplos se trató de mostrar una pequeña parte de las experiencias que causan daños a la salud por las que pasan diversos migrantes en tránsito irregular por México y específicamente los que deciden o se ven obligados a tomar el tren en todo o en alguna parte de su trayecto. Los ejemplos mostrados señalan diferentes facetas del imaginario de estas personas sobre el tren el cual está construido en experiencias tangibles que les sucedieron a ellos mismos o a otros.

El cruzar por México es un asunto peligroso, especialmente si se es de Centroamérica, sin documentos, pobre, menor de edad y/o mujer. El cruzar en tren puede implicar una serie de situaciones adversas entre ellas: ser asaltado, extorsionado, contaminarse con químicos, padecer el clima extremo y caer del tren. Estos riesgos se reflejan en daños concretos a la salud, tanto física como mental que contribuyen a la construcción de significados e imaginarios basados en las experiencias que van teniendo estas personas durante el desplazamiento.

Para terminar sólo quiero poner la reflexión que hacía un migrante. Él comentaba que si no lograba llegar a su destino, iba a haber perdido dos años de su vida en las que no hizo más que preparase, viajar y tratar de establecerse. Además él iba a ser dos años más viejo debido a todas las penurias por las que tuvo que pasar para realizar y seguir el trayecto. Así este viaje en sí mismo, como se dijo al principio se ha vuelto una “metáfora del riesgo en la globalización (Ruiz, 2005: 611), es un peligro inminente para la salud de muchas de estas personas y ellos y todos nosotros lo sabemos.

 

Bibliografía:

 

Chávez Galindo, Ana María y Landa Guevara, Antonio (2012). “Migrantes en su paso por México: nuevas problemáticas, rutas, estrategias y redes” [ponencia]. Sesión: Inseguridad, violencia y movilidad internacional. XI Reunión Nacional de Investigación Demográfica en México. Realizada del 30 de mayo a 1ro de junio de 2012, Aguascalientes, SOMEDE, disponible en <http://www.somede.org/xireunion/ponencias/Migracion%20internacional/147Pon%20Ana%20Ma%20Chavez-Antonio%20Landa.pdf>, consultada el 6 de marzo de 2016.

Cresswell, Tim (2006). “The Production of Mobilities: An Interpretive Framework”. En On the Move: Mobility in the Modern Western World, Routledge, New York, pp. 1-24.

García, Bernardo (2015). “Cae de ‘La Bestia’ un migrante”. Zócalo Saltillo. 5 de octubre de 2015, disponible en <http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/cae-de-la-bestia-un-migrante-1444023242>, consultada el 6 de marzo de 2016.

Henríquez, Elio (2014). “Niño migrante cae del tren y muere arrollado por ‘La Bestia’ en Chiapas”. La Jornada en Línea. “Sociedad”. 30 de abril de 2014, disponible en <http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/04/30/nino-migrante-cae-del-tren-y-muere-despedazado-por-la-bestia-en-chiapas-6279.html>, consultada el 6 de marzo de 2016.

Instituto Nacional de Migración (INM) (2015). “Extranjeros presentados y devueltos”. En Síntesis 2015. Estadística migratoria. México, D. F., Secretaría de Gobernación, pp. 29-35.

Izquierdo, Martha (2014). “Asalto a tren que salió de Arriaga deja a 4 migrantes muertos y 3 heridos”. Chiapas Paralelo. “Chiapas”. 17 de abril de 2014, disponible en <https://www.chiapasparalelo.com/noticias/chiapas/2014/04/asalto-a-tren-que-salio-de-arriaga-deja-varios-migrantes-muertos-y-heridos/>, consultada el 6 de marzo de 2016.

Jiménez, Daniela (2014). “Asalto a tren La Bestia deja un migrante muerto y dos heridos”. La Opción de Chihuahua, “Nación”. “Archivo”. 15 de junio 2014, disponible en <http://laopcion.com.mx/noticia/45374>, consultada el 6 de marzo de 2016.

Organización Mundial de la Salud (OMS) (1946). Official Records of the World Health Organization, Nº 2, pp. 100.

Pérez Corona, Fernando (2015). “Más de ocho mil migrantes dejan La Bestia y cruzan México a pie”. Excelsior. “Estados”, 25 de febrero de 2015, disponible en <http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/02/25/1010322>, consultada el 6 de marzo de 2016.

Ruiz, Olivia (2005). “La inmigración indocumentada como metáfora de riesgo en la globalización”.  Estudios Sociológicos. Vol. XXIII, Núm. 2, mayo-agosto, pp. 611-636, El Colegio de México.

[i] Todos los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de las personas entrevistadas.

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Yo no soy yo quien ha migrado: breves comentarios sobre el uso de la categoría segunda generación

Por: Olga Lorenia Urbalejo

Algunos aspectos de la vida familiar parecen heredarse sin la posibilidad de rechazarlo, ser migrante con frecuencia es uno de dichos aspecto. Mayormente son en los estudios sobre migración internacional realizados en Estados Unidos y Europa, que se utiizan las categorizaciones en torno a hijas/os de migrantes, así se refiere a la generación 1.5 cuando los hijos e hijas llegaron siendo pequeños en compañía de los padres a los espacios receptores, así también, está la generación 2 – segunda generación- que refiere a cuando se ha nacido en el lugar de migración familiar.

Estos abordajes han permitido referir las diferencias entre los subgrupos establecido desde la academia (entre otros), lo anterior desde teorías que comprenden las propuesta de asimilación, las cuales han dejado a los sujetos involucrados en un clivaje, entre aquello que se pierde (como algo negativo) y lo que se conserva, poniendo a  las generaciones mencionadas con una carga en pro del mantenimiento de los rasgos identitarios y definitorios de los grupos  étnicos o nacionalidades a las que parecen pertenecer. Dichas estudios dan cuenta de la pérdida de identidad étnica señalan Portes y Rumbaut;  lo autores refieren en específico al caso entre hijos de migrantes europeos, y al considerar la teoría asimilacionista, también ponen en perspectiva el racismo (211: 210) como una de las consecuencias de señalar a un grupo que parece no tener identificación con el lugar donde vive, pero sobre todo porque es visto como el otro, por la lengua que habla, su físico, el tiempo de residencia, y más, en una población que se observa así misma siendo semejante.

Además de utilizar las categorías para realizar estudios, estas tienen repercusiones en los marcos sociales, como si ser migrante se tratará de algo que se hereda biológicamente de padres a hijos, un continuum trasngeneracional expresa Moncusi, que lejos de sólo aportar datos, puede padecerse y que responde a “el sencillo hecho demográfico de que los inmigrantes tienen hijos y al hecho sociológico de que estos comparten con su progenitores formas de discriminación y a veces un estrato social derivado de la trayectoria migratoria de aquéllos” (Moncusi,  2007: 7). Enmarcar a quienes no han migrado como si lo hubieran hecho dota, además, a las personas de extranjería, comenta Grimson, quien también expone que bajo este argumento todas perteneceríamos a una larga lista de generaciones migrantes, prácticamente infinita (2011: 39).

De tal manera, tanto racismo como discriminación son vividas entre las llamadas segundas generaciones, porque la relación que se hace con lo migrante es muchos sentidos resulta negativa, se relaciona con un desarraigo y en el caso extremo con peligro. En Baja California, estado mexicano caracterizado por ser un polo de atracción laboral, se enfatizan las diferencias de no haber nacido en el lugar, y hay una distinción a nivel federal y estatal sobre los  grupos indígenas, divididos entre nativos y de migrantes, lo que trastoca a los habitantes con esas características, insisto aun sin haber migrado, pero que los refiere como los que “nos son de esta tierra”.

Así, no se precisa de una migración internacional para hacer observaciones sobre las consecuencias de ser segunda generación, y si además ponemos en perspectiva lo étnico, lo anterior se hace complejo debido a que hay una jerarquización sobre lo indígena- con menor valía social- de tal modo que en esta diada, indígena y migrante, en un sociedad “receptora” que se considera no indígena,  presupone una doble exclusión.

Algunas preguntas para concluir serían: cómo, las estudiosas de la migración, podrían aportar para desbiologizar desde las categorías, o a la no ponderación de autenticarse de un lugar.  Cómo analizar a una población situada en un espacio que les genera sentido de pertenencia y poner en relación una historia familiar, sin deslegitimar las propias experiencias de vida. Lo anterior, claro, no exceptúa los casos donde hay identificaciones o bien los que dan cuenta de claras reivindicaciones identitarias y políticas, por ejemplo las concernientes a la etnicidad. De tal forma que considero que los estudios que abordan a personas cuya historia de vida se ve relacionada con un movimiento espacial, no debería  fijar sólo sus abordajes en aquéllos aspectos que permanecen como si fuera un valor por si mismo, sino virar las miradas y ampliar su perspectiva hacia aquello que da cuenta de otros procesos.

Bibliografía

Grimson, Alejandro (2011). Doce equívocos sobre las migraciones. Nueva Sociedad, num.233: 34-43.

Moncusí, Albert (2007).“Segundas generaciones: la inmigración como condición hereditaria”, en Revista de Antropología Iberoamericana, núm. 3: 459- 487.

Portes, Alejandro, Rubén G. Rumbaut (2011). Legados: la historia de la segunda generación inmigrante, Miguel Ángel Porrúa, Ciudad de México.

Migrantes retornados y el dilema del empleo

23-Marzo Reunion REDMigREt

Reunión de la Red de Migrantes Retornados en Guayaquil, Ecuador

Por Lorena Mena Iturralde

Desde 2008 el retorno de emigrantes a su país de origen se volvió un fenómeno de interés mediático, académico y gubernamental en el contexto ecuatoriano. La crisis financiera internacional que afectó a los Estados Unidos y Europa e impactó en el empleo y por ende a miles de migrantes laborales procedentes de países en desarrollo, obligó a muchos a hacer maletas y retornar.

Hacer frente a la reinserción tras varios años de residencia en el extranjero es el siguiente reto. Los jefes de hogar, principalmente, deben buscar los medios de sustento para ellos y sus familias y enfrentarse sobre la marcha a la adaptación a su nueva realidad. No es extraño, de hecho, que en mis conversaciones con ecuatorianos que retornaron desde España, principal destino migratorio del país andino desde finales de los 90, el tema del trabajo y las dificultades para emplearse tras años de ausencia, predominen en sus relatos.

Son regresos que en muchos casos están asociados con el fracaso de un proyecto migratorio, proyecto que no se abandona hasta haberlo intentado todo en el extranjero. Hay quienes perdieron su “piso” (departamento) al ser embargados por bancos ante la imposibilidad de pagar sus hipotecas; quienes vivieron del subsidio de desempleo hasta que agotaron tal prestación; los que trabajaron “en negro” (clandestinamente) y en condiciones de alta precariedad; los que optaron por vivir hacinados para compartir gastos, entre otras estrategias de supervivencia en medio de la crisis española.

Al final, para concretar su regreso, pocos pudieron acogerse a programas de ayuda oficiales como el implementado por el gobierno de España, o el plan Bienvenid@s a Casa del gobierno ecuatoriano. Sus requisitos y escasa cobertura fueron algunas limitantes, aunque de entrada se venden bastante bien. Por ejemplo, el programa español APRE, más conocido como Plan de retorno voluntario, otorgaba al solicitante la posibilidad de cobrar su prestación por desempleo en dos partes: 40% en España y 60% en Ecuador, pero a cambio, el inmigrante debía firmar su compromiso de no volver al país ibérico en al menos tres años. Y no solo él, sino todos los miembros de la familia que fueron reagrupados, porque también debían irse. Sobre el programa ecuatoriano, una de las críticas más difundidas es que parecía enfocarse en retornados con cierta capacidad financiera, pues se les pedía una contraparte económica para acceder a recursos para emprendimientos en Ecuador.

En general, lo que ha predominado es una movilidad autónoma de retorno, y puede deducirse que la reinserción laboral ha sido igual. El autoempleo es una de las principales vías para empezar de nuevo y en esta modalidad de trabajo, los migrantes retornados no necesariamente aplican lo aprendido en el extranjero, porque el mercado tiene demandas distintas y otras condiciones salariales. Lo cuenta con desilusión Alan, un migrante retornado que hoy trabaja como taxista en las calles de Guayaquil, capital económica y la ciudad más poblada del Ecuador. “Manejé con licencia profesional en carreteras de España, operé aplanadoras, maquinaria pesada en empresas de construcción (…) y en tres entrevistas de trabajo aquí me dijeron No, que como no tengo experiencia en Ecuador eso aquí no sirve”, relata.

Por un lado, los empleadores argumentan “falta de experiencia”, por otro lado, el problema es la edad, pues muchos retornados tienen más de 40 años. Y si se trata de pedir créditos para abrir negocio propio, la negativa de la banca es por no tener bienes o el aval de personas que suscriban como garantes, algo difícil de conseguir de alguien ajeno a la familia y más cuando recién se ha vuelto del extranjero.

El problema de emplear migrantes retornados en Ecuador ha sido tal, que actualmente está en espera de discusión legislativa una Ley Orgánica de Movilidad Humana que reemplazará a la Ley de Migración vigente, que data de los años 70, e incluye en uno de sus apartados 14 artículos referentes a “la condición de migrante retornado”. Dicho proyecto fue presentado a mediados de 2015 y señala como migrante retornado a la persona ecuatoriana que cumpla una de las siguientes condiciones: 1) haber permanecido o haberse radicado más de 3 años en el exterior y estar en territorio nacional; o 2) estar en condiciones de extrema vulnerabilidad en un país extranjero y con manifiesto de volver al Ecuador.

Define también tres tipos de retorno: voluntario, forzado y humanitario o solidario; y en otro artículo habla de la “recuperación de talentos”, esto es, que el Estado ecuatoriano facilitará el retorno de emigrantes artesanos, agricultores, técnicos, profesionales y científicos, y motivará en el sector público y privado la creación de bolsas de empleo, con ofertas laborales que estarán a disposición de los retornados. Además, menciona que todas las instituciones públicas deben diseñar e implementar programas de fomento al emprendimiento, vía proyectos empresariales, de innovación, comerciales, de servicios, tecnológicos, profesionales, artesanales, productivos, educativos, socioculturales; y que las instituciones del sistema financiero deben desarrollar mecanismos para aceptar y reconocer los antecedentes crediticios o comerciales y las referencias bancarias de otros países para facilitar a los retornados el acceso a servicios y beneficios de la banca.

Según los datos del Censo de Población, más de 30 mil ecuatorianos volvieron desde España durante el quinquenio 2005-2010. Seis años después de ese censo, y dado el contexto adverso que persiste en España, la cifra con seguridad ha aumentado. Entre iniciativas de ley y programas de apoyo, que han sido buenos intentos para ayudar a esta población, lo cierto es que el peso más grande de la reinserción laboral, social, escolar (en los casos de hijos menores, muchos nacidos en España) y de otro tipo que se derivan de este fenómeno complejo, ha recaído enormemente en la iniciativa y la creatividad de los retornados y, con suerte y si mantuvieron sus redes transnacionales sólidas, con el apoyo de sus familias.