Mes: septiembre 2016

Del gringo al limbo, la familia y la separación consecuencia de la deportación: un acercamiento cuantitativo.

Por Maritza Rodríguez Gutiérrez / Maestra en Estudios de Población / El Colegio de la Frontera Norte /

I. Introducción

Desde el año 2008 se dio un incremento en las deportaciones de mexicanos desde el interior de Estados Unidos debido al endurecimiento de las políticas inmigratorias, con lo cual se exacerbó el problema de la separación familiar.

La separación familiar por deportación es un problema que pone en encrucijada a los miembros de la familia puesto que tienen que repensar sus estrategias para reconfigurar la vida en familia. Además, cabe destacar que, este problema es de carácter multidimensional pues trae consigo repercusiones a nivel, económico, psicológico y social.

La presente entrada tiene como objetivo mostrar la dimensión de la problemática, es decir, cuantos mexicanos fueron separados de su familia. Para esto, se utilizó el módulo de “separación familiar” aplicado en el cuestionario de “migrantes devueltos” que recogió la Encuesta sobre Migraciones en la Frontera Norte (EMIF Norte) en el segundo trimestre del año de 2014.

II. Separación familiar

La separación familiar por deportación se define como la ruptura del núcleo básico de reproducción social, (de los diferentes tipos de familia), que se perpetra cuando algún miembro de la familia es deportado por su condición de inmigrante indocumentado –o residente legal permanente–, quedándose el resto de la familia en los Estados Unidos.

a. La separación familiar a través de la EMIF Norte

Para conocer el panorama de la separación familiar se empleó el trimestre de abril-junio de 2014 del módulo de separación familiar de la Encuesta de Migraciones en la Frontera Norte. Para este trimestre se registraron 86 individuos a los cuales se les aplicó el cuestionario de “migrantes devueltos”, mismos que respondieron al módulo de separación familiar. De tal manera que se encontró que de los 86 encuestados, en su totalidad, declaraban haber dejado a algún familiar en Estados Unidos (Esposa (o) o Pareja, hijos (as), padres, hermanos), representando un 100 % que fue separado de su familia.

b. ¿A quién dejamos en casa?

Independientemente de la composición de la familia en Estados Unidos, la deportación, generará rupturas en los lazos familiares. En este apartado, se conocerá la composición de ese 100 % que ha sido separado y que posición ocupaba en la familia, así como saber a quienes se dejaron atrás. La posición que ocupaban los mexicanos deportados que fueron encuestados en el segundo trimestre de la EMIF norte; en su mayoría era el de jefe del hogar con un 60 %.

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El otro 40 % se componía de la siguiente manera: un 15 % reportaba vivir solo, haciendo referencia entonces que no necesariamente había corresidencia, pero que aun así fueron separados de sus familiares. Por otra parte, el 9 % de los encuestados en ese periodo declaraba que era el hijo (a) y un 5 % ser el esposo (a) o pareja, asimismo un 4 % reportaba ocupar la posición de hermano (a). Enseguida un 4 % ocupaba otro lugar en la familia y finalmente el 3 % no mantenía una relación de parentesco con quien vivía allá.

La composición de ese 100 % de familias que ha sido separada se manifiesta de la siguiente manera: un 36.1% de los deportados dejó a su familia nuclear[1] en Estados Unidos; donde muchas veces la persona que es deportada no es necesariamente el padre o la madre, sino que en algunos de los casos era el hijo quien estaba siendo deportado –haciendo referencia a que posiblemente pertenecía a una familia indocumentada. Después, el otro tipo de familia que se quedó en el otro país era la familia extensa[2], con una participación del 34 %. Finalmente el otro porcentaje restante se refiere a familias monoparentales[3] y conyugales; asimismo de aquellos que dejaron a otro tipo de familiar y a aquellos que no respondieron.

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c. Reunificación familiar

Luego de conocer que tipos de familia quedan separadas en Estados Unidos tras una deportación, en un caso específico, se encuentran los deportados que dejan hijos menores de 18 años y que son ciudadanos estadounidenses. La importancia de explorar esta cuestión, es que precisamente la problemática se agrava por el factor edad en los hijos y en cuestiones relacionadas a la tutoría, es decir, quienes se quedan a cargo de ellos.

            Fueron 38 los mexicanos encuestados por la EMIF Norte en ese periodo; que residían en Estados Unidos y fueron separados de su familia, dejando hijos menores de 18 años en este país. Se reportó que de esos 38, las tres cuartas partes no tenían ningún documento que comprobara la nacionalidad mexicana de sus hijos (pasaporte, acta de nacimiento u otro), en contraparte tan solo 5 tenía todos estos documentos, mientras que otros 5 tenían algunos.

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A raíz de la pregunta “¿Qué piensa hacer con los hijos menores de 18 años que dejó en Estados Unidos?” se detectó lo siguiente:

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En su totalidad, los 38 casos dejaron a sus hijos con personas que tenían el poder legal sobre ellos, lo que al menos sugiere que estos no fueron llevados a foster care, como los casos de los cuales se habla en el capítulo 2.  Se identificaron 32 casos donde quienes quedan a cargo son su padre o madre. Por otra parte, solo 6 casos reportaron haber dejado a sus hijos con alguien que tiene poder legal como tutor.

            Finalmente, los encuestados que fueron separados de su familia expresan cuáles son sus necesidades inmediatas para resolver el problema de separación familiar, teniendo lo siguiente:

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Es notorio que después de la deportación y el hecho de ser separado de la familia ponga en primer lugar la opción de orientación y asesoría legal (16), puesto que las personas buscan una reunificación y que ya nada pueda volver a separarlos en el momento en que decidan volver a Estados Unidos. Esto se reafirma con la participación de 12 personas que declaran que buscan emprender la reunificación familiar (en las distintas modalidades mencionadas anteriormente). Se puede hacer visible el shock del proceso de deportación pues 4 personas declaran no saber qué es lo que necesitan en ese momento para llevar a cabo la reunificación familiar y otras 3 personas declaran que su necesidad es otra y no está dentro de las opciones del cuestionario.

III. Reflexión final

La separación familiar –refiriéndose a la posición en el hogar- en su mayoría se presenta en aquellos que son jefes del hogar (60 %). Sin embargo no están exentos del problema los otros miembros como aquellos quienes solamente son pareja o esposos (as) o quienes son hijos (as).

Los tipos de familias que se ven en su mayoría afectados por este problema son las nucleares, las extensas y las monoparentales.

Finalmente, si bien la reunificación familiar es un asunto importante, la mayoría de los padres que dejan hijos menores de 18 años deciden que los dejarán en Estados Unidos y una pequeña parte de los encuestados buscará la reunificación familiar en aquel país. Se presenta en menor proporción aquellos padres que buscan la reunificación familiar en México.

Notas:
[1] De acuerdo con Tuirán (1993) se le denomina a aquella que está integrada por padre, madre e hijos.
[2] La familia extensa consiste en dos o más familias nucleares que se unen por la extensión de la relación padre-hijos, es decir, por la unión de familia nuclear de un hijo adulto casado a la de sus padres. (Murdock, 1964)
[3] Familia integrada por una persona (hombre o mujer) que vive con uno o más hijos o emancipados -también se puede encontrar como familia rota, familia uniparental. (Tuirán, 1993)

IV.Fuentes consultadas

El Colegio de la Frontera Norte, Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Consejo Nacional de Población, Unidad de Política Migratoria, Secretaría de Relaciones Exteriores, Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación,  Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte de México, www.colef.mx/emif 2014 .

Tuirán, Rodolfo, 1993, “Vivir en familia: Hogares y estructura familiar en México, 1976-1987, Comercio Exterior, México, julio, pp.s/n.

 

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