Mes: enero 2017

Inmigrantes internacionales en México

Por Uriel Lomelí

En febrero pasado compartí datos sobre la migración interna reciente en México, en esta nueva participación ofrezco una síntesis afín para los inmigrantes internacionales recientes. De nuevo, la fuente de información que se presenta fue el cuestionario de la Encuesta Intercensal 2015[1] realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía y sólo hago uso de ellos.

a) ¿Quiénes son y de dónde vienen?

Los mayores de cinco años que llegaron en algún momento entre marzo de 2010 y marzo de 2015 nacidos en un país diferente a México y que su lugar de residencia hace cinco años estaba en el extranjero, son inmigrantes internacionales.

98 países contribuyeron durante 2015 con al menos un inmigrante internacional a la población del país[2]. Dentro de ellos, Estados Unidos concentró el 63% de todos los inmigrantes. El siguiente en la lista es Guatemala y su contribución fue del 4%, el resto de la lista se muestra en el siguiente cuadro:

País de residencia en 2010

Inmigrantes Internacionales %

Estados Unidos de América

115,369

63.3

Guatemala

7,198

4.0

Colombia

5,799

3.2

España

5,341

2.9

Venezuela

5,216

2.9

Argentina

3,493

1.9

Honduras

3,276

1.8

Canadá

3,185

1.7

Francia

2,703

1.5

Brasil

2,374

1.3

China

2,344

1.3

Alemania

2,254

1.2

Cuba 2,013

1.1

Italia

1,879

1.0

Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Intercensal 2015, INEGI.

b) ¿Cómo son y dónde están?

Considerando que no hay una respuesta completa nunca, con la primera pregunta, únicamente se van a describir dos características sin una verdadera justificación por ahora, quizá alguno la tenga y podamos compartir ideas al respecto. La edad y una proxy de lo que podría ser un migrante calificado, la escolaridad acumulada. El cuadro de abajo agrega la información sobre la edad y escolaridad acumulada para los países en cuestión. Se añadió la mediana de la distribución porque me parece mejor que sólo dejar la edad promedio, que en ocasiones puede confundirnos porque es más sensible a valores grandes, como los adultos mayores de 90 o los que tienen 24 años de escolaridad.

País de residencia en 2010

Edad media Intervalo de confianza al 95% Edad mediana Escolaridad acumulada (mediana)

Argentina

32.8 (32.3, 33.2) 30 16

Brasil

30.1

(29.6, 30.6)

31

15

Canadá

39.6

(38.7, 40.3)

39

15

Colombia

30.4

(30.0, 30.7)

29

15

Cuba

39.0

(38.2, 39.7)

37

16

Estados Unidos

17.8

(17.6, 17.8)

11

5

Guatemala

24.5

(24.2, 24.8)

22

4

Honduras

25.1

(24.7, 25.4)

24

8

Venezuela

31.9

(31.4, 32.2)

31

16

China

31.5

(30.9, 32.0)

28

12

Alemania

32.1

(31.4, 32.6)

30

16

España

34.0

(33.6, 34.4)

35

16

Francia

29.6

(29.0, 30.1)

27

16

Italia 35.8 (35.1, 36.4) 34

15

Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Intercensal 2015, INEGI.

Los datos de la edad media sugieren que los inmigrantes canadienses son en promedio adultos entre los 38 y los 40 años, mientras que los inmigrantes estadounidenses son en promedio los más jóvenes con 17.8 años. Al observar el valor de la mediana, vemos que en este grupo es igual a 11 años. Esto quiere decir que la mitad de la distribución son menores de 11 años; que hace cinco años, cuando tenían seis, estaban en Estados Unidos y cinco años después están en otro país. Esto puede ser relevante al agregar la otra variable. Sin tener una fecha exacta de la migración es difícil estimar en que momento el menor emigró a México. La gráfica de abajo se incluye para ilustrar este punto.

1

Sobre la escolaridad acumulada, las diferencias entre estos países sólo aparecen entre Guatemala, Estados Unidos, Honduras y el resto. Con la información del cuadro anterior, podemos identificar claramente tres grupos de países de origen de los inmigrantes de acuerdo a su escolaridad. El primer grupo corresponde a los inmigrantes que en promedio tienen la escolaridad más alta, luego un segundo grupo de inmigrantes de Canadá y China, y finalmente un tercer grupo de inmigrantes con el promedio de escolaridad más bajo, Estados Unidos, Honduras y Guatemala. No olvidemos que la mitad de la distribución de los inmigrantes estadounidenses tiene menos de 11 años, por ello la escolaridad promedio resulta ser en promedio baja.[3]

2

Los inmigrantes internacionales se encontraban en 1965 municipios, aproximadamente el 80% de ellos. Tijuana fue la ciudad con más inmigrantes internacionales en 2015, un estimado de 12 532 de los cuales 11 684 eran inmigrantes de Estados Unidos. En las otras ciudades fronterizas del norte la proporción es similar: 94.1% de los inmigrantes internacionales en Juárez, Chihuahua son de Estados Unidos y 91.9% en el caso de Mexicali. Para la ciudad fronteriza de Tapachula, el 62.8% de los inmigrantes internacionales provienen de Guatemala. Como si la geografía no fuera importante aquí.

Municipio

Inmigrantes internacionales

Tijuana

12 532

Miguel Hidalgo

6 260

Cuauhtémoc

5 203

Juárez

3 668

Zapopan

3 529

Mexicali

3 344

Tapachula

3 008

Benito Juárez

3 006

Benito Juárez (CDMX)

2 629

Guadalajara

2 568

Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Intercensal 2015, INEGI.

Por último, los mapas siguientes muestran la distribución espacial de los inmigrantes internacionales en total y para los procedentes de cuatro países seleccionados sin aleatoriedad, Estados Unidos, Cuba, Guatemala y Francia. ¿Por qué siguen está distribución espacial? La historia, la geografía y la localización de las actividades productivas en el país tienen un papel activo pero no estoy en condiciones de asegurar una respuesta.

 

Toda la información, así como el resto de los cuadros y mapas están disponibles a un correo electrónico de distancia.

[1] Más información disponible en http://www.beta.inegi.org.mx/app/biblioteca/ficha.html?upc=702825078836

[2] 182 169 inmigrantes internacionales residían en marzo de 2015 en México.

[3] Cuando se considera a los inmigrantes estadounidenses mayores de 25 años, la escolaridad promedio es casi de 14 años.

Anuncios

Destino México. Un vistazo a la creciente inmigración de venezolanos

Por Lorena Mena Iturralde

lorenilla.mena820@gmail.com

Enero de 2017

Si en los años 70 del siglo pasado alguien hubiera presagiado que los venezolanos serían protagonistas de una estampida emigratoria décadas después, la incredulidad habría sido enorme ante tamaña predicción. En esos tiempos era impensable que alguien abandonara un país que, ante los ojos del mundo, era receptor de extranjeros por las oportunidades laborales que ofrecía, producto de su “oro negro” descubierto desde los años 30.

Su Historia reseña que este país cobijó a los republicanos españoles que huían de la España franquista, pues demandaba fuerza laboral especializada en hidrocarburos, y también que tras la Segunda Guerra Mundial llegaron extranjeros del sur de Europa: españoles [especialmente de Canarias y Galicia], italianos y portugueses a ocuparse en la agricultura y la construcción. Para los años 50, se sumaron profesionales, académicos y científicos, particularmente de Latinoamérica, entre los que destacan los cubanos; y en los 70, otra gran oleada de migrantes del Cono Sur [de Argentina, Uruguay y Chile que huían de sus dictaduras y crisis], y de países como Colombia, Perú y Ecuador, atraídos por la bonanza económica que provocó la escalada en los precios internacionales del petróleo (Maestres, 2011; De la Vega, 2003; González Ordosgoitti, 1991). Recuerdo, de hecho, haber conocido un pequeño poblado de Manabí, en la costa ecuatoriana, habitado solo por adultos mayores que cuidaban a sus nietos, porque sus hijos llevaban años en esa nación petrolera y les enviaban remesas.

Venezuela era, sin duda, el ‘sueño sudamericano’. Pero su panorama empezó a cambiar en los 80, ante los declives de los precios del petróleo, que condujeron a una serie de políticas públicas apegadas a las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, que provocaron las primeras fugas de población, aunque se daban a cuentagotas. En lo posterior, esto se fue haciendo más evidente. Guardia (2008), quien estudió la salida de venezolanos entre 1998 y 2007, señala que el ascenso al poder de Hugo Chávez desde 1999, contribuyó al crecimiento de este fenómeno. Como primeros antecedentes, ésta y otras investigaciones señalan dos hechos clave: el despido de casi 20 mil trabajadores de la compañía estatal Petróleos de Venezuela S.A. [Pdvsa], a quienes el régimen consideraba de oposición y se les imposibilitó ser contratados en otras empresas; y la persecución a ciudadanos que firmaron a favor de un referendo revocatorio de Chávez, muchos de éstos, profesionistas y gente de clase socioeconómica media, que optaron por dejar el país (De la Vega, 2003; Freitez, 2011).

Lo que vino después, tras la muerte de Chávez y el ascenso al poder de Nicolás Maduro ha sido bastante documentado por la prensa: políticas que han mantenido al país en una intensa conflictividad y polarización, una gran escalada de violencia e inseguridad, y una economía que difícilmente se traduce en bienestar para gran parte de su población, y está plagada por una desorbitante inflación, escasez de alimentos, un deficiente acceso a la salud, entre otras problemáticas.

Uno de los principales destinos de la emigración venezolana ha sido los Estados Unidos, donde según estimaciones del Banco Mundial había 130 mil residentes en 2005, y bordeaban los 172 mil en 2010. El segundo destino importante ha sido España, mientras otros se han establecido en Portugal, Italia, Australia y Canadá; y dentro de Sudamérica, se han incrementado los flujos hacia su vecino Colombia (Freitez, 2011), y a países como Ecuador[i], Argentina y Perú [en este último, por cierto, el gobierno acaba de aprobar un decreto para dar residencias temporales por un año a los venezolanos que ingresaron antes del 1 de diciembre de 2016, como medida de ayuda humanitaria][ii].

México, sin embargo, también se ha instalado en el radar de los venezolanos en los últimos 15 años. Según las estadísticas históricas del Censo Nacional de Población y Vivienda (INEGI, 2009) era incipiente su presencia en la década de los 70 (había apenas 805 personas); para el año 2000, se contabilizaban 2,823 inmigrantes y desde entonces han venido creciendo: en el censo 2010 se registraron 10,063 personas originarias de ese país; y para 2015, los venezolanos se habían convertido ya en la quinta comunidad extranjera más numerosa de México, con 15,664 residentes, por debajo de los nacidos en los Estados Unidos, Guatemala, España y Colombia, según el Consejo Nacional de Población (Conapo)[iii]; aunque otro estudio señala que la ‘diáspora’ venezolana en México alcanza ya las 20 mil personas (Páez, 2015).

Existen referencias de venezolanos asentados principalmente en la Ciudad de México, pero también en los estados de Tabasco, Campeche, Veracruz, Quintana Roo, Nuevo León, Jalisco… Muchos se han insertado en el sector petrolero y en otras áreas de alta cualificación, pues hay un gran componente de inmigrantes con perfiles profesionales competitivos, inclusive con estudios de posgrado: dentistas, administradores, ingenieros, docentes, abogados, periodistas, entre otros. Las formas de ingreso al país azteca -con miras a establecerse- son diversas: vía matrimonios mixtos, turismo [no requieren visa, aunque en los últimos años el Instituto Nacional de Migración exige cartas de invitación]; estudios, y mediante redes de paisanos [y no paisanos] que facilitan cartas de trabajo para gestionar residencias temporales.

Este último aspecto se ha visto reflejado en las estadísticas del INM: en 2014, los venezolanos se convirtieron en la sexta nacionalidad del mundo en solicitar residencias temporales en México, cuando en 2013 era la séptima[iv]; y hay reportes de 2015 que destacan que ya superaron en dichas solicitudes a los estadounidenses, españoles y asiáticos[v]. En Baja California, donde realicé una tesis cualitativa sobre la integración cultural de los venezolanos asentados en la ciudad de Tijuana[vi], constaté que en la mayoría de casos, su emigración y llegada a México constituyó una estrategia de escape a la situación que enfrentaban en Venezuela.

Foto: Lorena Mena/ 2014

Un grupo de venezolanos residentes en Tijuana, durante una concentración en contra del régimen de Nicolás Maduro en la Avenida Revolución (Foto: Lorena Mena/ 2014).

Otros aspectos que encontré fueron: a) que la mayoría no tenía idea de que esta ciudad era fronteriza con los Estados Unidos, por lo tanto, su elección no respondió a una migración de tránsito con miras a cruzar al vecino país, como se suele pensar de los latinoamericanos que aquí llegan; b) que se sienten bastante integrados a la sociedad mexicana, lo que quizá responde a sus perfiles de profesionistas y a la movilidad social y ocupacional que ello les permite; y c) que pese a los problemas de violencia que experimenta México, se sienten más confiados y seguros que en Venezuela, como se observa en estos testimonios:

 “Tal vez nosotros no tengamos un narcotráfico tan fuerte, pero es peor, tenemos un hampa común que te roba porque le gustó tu reloj o porque le gustó un anillo, un zarcillo, tu carro, por lo que sea, y aquí por lo menos, es un efecto colateral o si estás metido en un problema de narcos, pero si no, puedes sobrellevar una vida

[Harry, entrevista, 2014].

La calidad de vida que llevas aquí, se me hace imposible llevarla en Venezuela, con todo y que tenga mucho dinero. La calidad de vida me refiero a que no andas asustado en la calle, no estás así, que me van a robar, que me van a matar

[Marina, entrevista, 2014].

La dramática situación que experimenta Venezuela sin duda seguirá en la agenda de los medios de comunicación internacionales, pero la academia se verá obligada a realizar más estudios sobre esta población. Dentro del territorio mexicano hacen falta trabajos que analicen su inserción laboral y social, la migración calificada, el rol que juegan las redes de venezolanos en su inmigración, las políticas migratorias y su impacto en este colectivo, así como su participación política desde el extranjero. La invitación está abierta… y la coyuntura lo amerita.


Referencias bibliográficas

De la Vega, Iván (2003) “Emigración intelectual en Venezuela: el caso de la ciencia y la tecnología”, Interciencia vol. 28, núm. 5, pp. 259-267.

Freitez, Anitza (2011). “La emigración desde Venezuela durante la última década”, en Temas de Coyuntura, vol. 63, pp. 11-38.

González Ordosgoitti, Enrique (1991). “En Venezuela todos somos minoría” en Nueva Sociedad, número 111, pp. 128-140.

Guardia, Inés (2007). “Fuga de Venezolanos durante la revolución bolivariana (1998-2007)”. Investigaciones Geográficas, España, núm. 44, pp. 187-198.

INEGI (2009) “Población extranjera residente en México por país de nacimiento, años censales de 1895 a 2000”, Estadísticas históricas de México en <www.inegi.org.mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/integracion/pais/historicas10/Tema1_Poblacion.pdf>, consultado en enero de 2014.

Maestres, Raúl (2011) “Venezuela: Reflexiones sobre la emigración”, en: revista Debates IESA, vol. 16, núm. 2, pp. 10-11.

Páez, Tomás (2015) La voz de la diáspora venezolana, Los libros de la Catarata.


Fuentes en Internet:

[i]http://www.eluniverso.com/noticias/2016/12/18/nota/5959201/ecuador-destinos-venezolanos-que-huyen-crisis

[ii]http://peru21.pe/actualidad/gobierno-aprobo-permiso-temporal-que-facilitara-estadia-venezolanos-peru-2266834

[iii]http://www.excelsior.com.mx/nacional/2016/10/16/1122685

[iv]http://www.m-x.com.mx/2015-08-16/el-sueno-mexicano-de-los-venezolanos/

[v]http://www.elfinanciero.com.mx/economia/venezolanos-desplazan-a-eu-con-mas-permisos-para-trabajar-en-mexico.html

[vi]https://www.colef.mx/posgrado/wp-content/uploads/2014/…/Tesis-Mena-Iturralde.pdf