La mochila de la Patria y los objetos de la migración venezolana

Por Gabriela Pinillos Quintero

30 de enero de 2019

El objetivo de este texto es plantear una reflexión hacia lo que yo llamaría la resignificación de los objetos de la migración venezolana frente al pronunciamiento de un patriotismo desde los programas y políticas del gobierno bolivariano de Venezuela. Una observación que se realiza a partir de la consecuencia no esperada de las acciones de dicho gobierno, particularmente de los programas sociales y asistenciales, sobre la población con el propósito de promover los sentimientos asociados al patriotismo para fortalecer un tipo de gobierno que a la fecha ha sido fallido por múltiples razones y causas de orden interno, pero también acompañadas de bloqueos y boicots comerciales internacionales. En este caso, la reflexión surge de la observación de un objeto específico presente en el trayecto migratorio que realizan las y los venezolanos a pie a lo largo de la carretera que desde La Parada (Villa del Rosario, Colombia) conduce hasta Bogotá (Colombia). Se trata de “la Mochila de la Patria”, la cual es parte de un programa social oficial consistente en la entrega de mochilas y útiles escolares a niños y niñas y jóvenes de los liceos y escuelas públicas a lo largo de todo el territorio venezolano. 

Hablar de patriotismo, nacionalismo y Estado es un tema sumamente complejo que requiere de la elaboración analítica y una indagación muy extensa y profunda del origen de los términos, sus raíces etimológicas y la evolución del significado que adquieren en la actualidad cada uno de estos términos. En esta entrada al blog de la Comunidad Interdisciplinario de Estudios Migratorios no tendré oportunidad de realizar este ejercicio analítico ni tampoco es mi pretensión parecer especialista en el tema. Sin embargo, retomaré algunos conceptos básicos para poder desarrollar la idea del texto.

Patria, Nación y Estado, son conceptos que se encuentran interrelacionados, pero que se confunden en los discursos populares e incluso en los discursos académicos. A cada uno de estos conceptos corresponden una serie de símbolos creados para darles significado. La Nación, por ejemplo, señala el lugar donde un individuo ha nacido (Bandieri, 2007: 22), la nación es la expresión de un nosotros que se presenta bajo la forma de una comunidad de sangre, una comunidad de suelo o una comunidad de ciudadanos (López, 2014: 99). Es una agrupación de seres humanos que habitan en un mismo territorio y que tienen un origen y unas lenguas comunes e intereses, una serie de vivencias históricas comunes y en donde hay una clara voluntad de constituirse en Nación. El Estado es la Nación soberana organizada políticamente, sobre un territorio determinado, con ordenación jurídica de conductas.

La patria, por otro lado, suscita unas relaciones afectivas. El concepto ha ido evolucionando a lo largo de la historia, como concepto se encuentra en el centro de múltiples debates y críticas desde diversos sectores políticos y académicos. Pero interesa aquí destacar, como lo plantea Vázquez (2003) “su capacidad superior para evocar el poder de la emoción y la pasión, por encima de la razón. Y, derivando de ello, su mayor poderío como motor de comportamientos humanos” (Vázquez, 2003: 55) 

“Este concepto de patria, que precede al moderno concepto de nación, pone el énfasis en un aspecto telúrico: el lazo primario de pertenencia al territorio de padres y antepasados. Una distinción conceptual entre nacionalismo y patriotismo puede resultar relativamente fácil en tanto la mayoría de estudios escinden la identidad cultural de la identidad política, y asocian a la primera con el nacionalismo y a la segunda con el patriotismo” (López, 2014: 100-114). Los gobiernos de los Estados acuden a fortalecer los sentimientos patrióticos dentro de su población para fortalecer su control y poder sobre la misma y sobre el territorio.

“En esta perspectiva “patriotismo” denota una forma específica de lealtad: aquella de ser miembro de un país o un Estado. Sin embargo, la lealtad no cubre por sí sola la gama de valores que se asocian al patriotismo, dado que este también contiene un sentido de identificación personal con, y preocupación por, la existencia y el bienestar de ese país o Estado” (Arlotti, 2016: 3-4). Los sentimientos asociados a la pertenencia a “la patria” asumen distintos objetos a lo largo de los siglos. Los llamados “símbolos patrios” son objetos creados con el objetivo de promover los sentimientos patrióticos en los individuos pertenecientes a la Nación. En Venezuela, el patriotismo, pensado como el sentimiento asociado a esa preocupación y sentimiento de bienestar hacia su país, podría decirse, ha logrado su propósito de manera más pronunciada que en otros lugares del mundo, quizás esta pueda ser una afirmación arriesgada, pero cuando se observan los propósitos de los gobiernos que han dirigido dicho país no es difícil observar la manera en que se profundiza en el establecimiento de elementos patrióticos y nacionalistas. La relación con los elementos y símbolos patrios como el himno nacional, la bandera, el escudo destaca en los discursos de los y las venezolanas. 

En los discursos y en algunas de las acciones observadas en el tránsito por Colombia de las personas que han migrado desde Venezuela a causa de la crisis económica y política de los últimos años, destacan los sentimientos asociados al abandono que se ha tenido que hacer del lugar en el que se quiere permanecer y la preocupación por los procesos de crisis y caos que vive el país. La idea del retorno acompañada de la esperanza de una recuperación de la economía y el bienestar de la Nación. 

La masiva migración venezolana actual, considerada como la cuarta ola, como ha sido documentado ya, es consecuencia de una crisis profunda del modelo económico y político implementado por el gobierno bolivariano de Venezuela que ya lleva casi 20 años en el poder, que fue iniciado por Hugo Chávez y actualmente encabezado por Nicolás Maduro. Esta oleada está conformada por población colombiana en retorno y población venezolana sin familiares en Colombia. Es importante resaltar que la crisis económica, como lo plantean distintos economistas (Rodríguez, 2018)[1], ha sido el resultado no solo de los desaciertos del actual modelo de gobierno, sino que responde a un histórico y extendido abuso de los recursos y de malos manejos de gobiernos anteriores. En ese sentido, la crisis de la economía venezolana se trata de un asunto profundamente estructural y la comprensión de la misma merece la atención a diferentes y complejas variables. Pero sin lugar a dudas, la diáspora venezolana actual, no es otra cosa que el estallido de un modelo económico insostenible y fallido acompañado de bloqueos y boicots comerciales.

El gobierno bolivariano de Venezuela, dentro de su modelo de gobierno, ha buscado promover de una manera asidua los “valores y sentimientos de la patria”, no en vano el eslogan de su gobierno “Independencia, Patria y Socialismo. Viviremos y venceremos hasta la victoria siempre”. Dentro de dicho sistema de gobierno se han ido implementando unos programas sociales denominados “Misiones”[2], los cuales están dirigidos a ofrecer servicios y derechos a las poblaciones en condiciones de pobreza y pobreza extrema en cuestiones de salud, educación, trabajo, alimentación, entre otras. Bajo esa misma lógica, el actual gobierno creó un programa denominado “la mochila de la patria”, que consiste en la entrega de una mochila con útiles escolares para niñas y niños y jóvenes de escuelas públicas a lo largo de todo el país. La mochila con los colores amarillo, azul y rojo, como muchos de los elementos y objetos que otorga el gobierno venezolano, representa, a su vez, un objeto del patriotismo venezolano. Esta mochila que se ha convertido en “el símbolo de la diáspora venezolana”, como lo mencionan algunos medios como BBC Mundo[3], parece ser una mancha tricolor que se esparce a lo largo del trayecto migratorio, un objeto que las y los migrantes han resignificado a partir de su experiencia en el éxodo de su país por la hiperinflación, la escases de medicamentos y recursos, el desempleo y los bajos salarios. 

Foto: BBC Mundo.

La migración venezolana actual representa un drama y un reto para el gobierno venezolano y también para los gobiernos de los países que constituyen el destino y el tránsito de esta fuerte oleada de migrantes. Parte de esta migración ha llamado la atención en su tránsito por Colombia, que ha sido ya documentado principalmente por medios de comunicación de prensa y televisión internacionales (El Tiempo, BBC, New York Times). Este trayecto comienza desde La Parada, el corregimiento de Villa del Rosario municipio fronterizo de Norte de Santander contiguo al Puente Internacional Simón Bolívar del lado colombiano, sin contar el trayecto recorrido al interior de Venezuela y antes de cruzar la frontera. Desde allí cientos de personas comienzan su éxodo caminando por toda la carretera que pasa por Cúcuta y municipios del departamento de Norte de Santander, Bucaramanga y municipios del departamento de Santander, Tunja y municipios de Boyacá, hasta Bogotá. Una carretera que implica un recorrido por distintas temperaturas y alturas sobre el nivel del mar, un camino en subida desde Cúcuta (440 msnm), pasando por el páramo de Berlín, donde quizá se está a la mitad del camino cuya altura comprende entre 2.800 y 4.290 metros sobre el nivel del mar, y finalmente hasta Bogotá (2600 msnm) (Algunas personas continúan su trayecto caminando hasta Perú y Ecuador). “Una marcha de 554 kilómetros de Cúcuta a la capital de Colombia, que implica enfrentar el ascenso a la Cordillera Oriental de los Andes colombianos”[4].

            La Parada[5], con una temperatura alrededor de los 31 grados centígrados, donde el aire es seco y lleno de polvo, el lugar donde cientos de personas diariamente se desplazan de un lado a otro del Puente Simón Bolívar en la frontera entre Colombia y Venezuela, aquel puente que anteriormente fue el paso de miles y miles de vehículos y personas que transitaban diariamente la que, yo diría, “ingenuamente” investigadores y medios locales llamaban “frontera más transitada de Latinoamérica” es ahora un puente peatonal internacional. Las vallas dispuestas a lo largo del puente ordenan el flujo del tránsito de quienes caminan en una dirección y en otra. En este escenario: la mochila. Los colores amarillo, azul y rojo, destacan en la dinámica del paisaje.

Foto: Gabriela Pinillos


Foto: Gabriela Pinillos

La mochila de la patria, está en todas partes, puesta en un árbol junto a un carro de perros calientes donde su dueña, una mujer venezolana, se dedica a venderlos. También en la carretera, en los buses, en los vendedores ambulantes fronterizos, en las personas que se dirigen a las empresas de transporte que ofrecen traslados “legales” y “no legales”[1]hasta Chile. 

Foto: Gabriela Pinillos
Foto: Gabriela Pinillos

[La mochila que se otorga a las niños y niñas de las escuelas en Venezuela, según cuentan algunas personas contactadas en la frontera, es usada por madres y padres o familiares de dichos niños y niñas como un recurso u objeto de la migración y el tránsito migratorio por Colombia y los demás países latinoamericanos hasta donde se realiza la gran caminata migratoria. Rodrigo contactado en el trayecto migratorio en la vía a Pamplona reafirma esta dinámica alrededor de la mochila. 

            Es así que, mientras de acuerdo con versiones de los medios, de un lado, la crisis venezolana ha afectado la el sistema educativo en tanto se ha agudizado la deserción escolar y el ausentismo. ““Los niños no van al colegio, no se inscribieron, niños que están en situación de calle porque sus padres salieron del país, niños que se quedaron al cargo de sus abuelos, que a su vez no pueden llevarlos al colegio. Tampoco cuentan con alimentación adecuada para poder ir a un centro de estudios; no tienen cómo tomar el transporte público porque tampoco hay” Manifestó Melva Paredes (diputada de la Asamblea Nacional)” (www.elvenezolanonews.com) 

Foto: Cortesía de (AP Foto/Ariana Cubillos)  http://elvenezolanonews.com

Por otro lado, el gobierno venezolano expresa que constantemente realiza campañas que difunde a través de sus medios con el propósito de fortalecer la educación y hacer frente al problema de deserción y ausentismo que existe en el país, así como a la crisis de las escuelas privadas que se han ido cerrando y como consecuencia de ello dejando a muchos niños y niñas sin cupos. 

            La mochila, en todo caso, se representa tanto como un símbolo de un sistema educativo fallido, así como un elemento de los procesos de resignificación que con la migración y, en particular, durante el tránsito migratorio los sujetos realizan de los objetos escogidos para dicho movimiento. Una resignificación de los símbolos vinculados con un tipo de patriotismo que ha querido impulsar el gobierno bolivariano de Venezuela para fortalecer su modelo político y preservarse en el poder. 

            Resulta sumamente paradójico y parece ser una puesta en escena de cómo los alcances del control del Estado sobre la población, en este caso, venezolana, se quedan limitados en el marco de sus propias fronteras. Los sentimientos de nación acompañan la migración de los individuos y los símbolos sirven como un testimonio o símbolo, en el caso venezolano, de la denuncia que se busca hacer de las fallas del gobierno. La mancha tricolor con estrellas se esparce por todo el continente dejando en evidencia la crisis del modelo y los límites del Estado. 

            En este ejercicio de observación y reflexión general sobre patriotismo, objetos y significados, es importante retormar lo planteado por Alonso Rey acerca de la importancia de “indagar en los objetos seleccionados como acompañamiento en el viaje migratorio, ya que ello permitirá dar cuenta de procesos culturales de apropiación y resignificación de los objetos, que van al unísono con procesos de identificación y construcción de la propia vivencia biográfica y migratoria por parte de las personas migrantes” (Alonso Rey, 2012: 36). Los objetos y su significado establecen también una diferenciación en las sociedades, así como lo plantea Elías (1994) y establecen criterios de identidad. Por ello detenerse a pensar en los objetos de la migración es importante en tanto y por cuanto esta observación de la interrelación entre objetos y sujetos puede arrojar múltiples elementos de análisis para comprender los efectos y el impacto en la transformación de la sociedad que promueven las distintas movilidades de la población. 

            En esta observación realizada intento poner este tema en discusión y proponer la realización de estudios vinculados con ello, ya que, en lo personal, este representa un tema de interés por el que seguiré indagando y profundizando en otros espacios.

Referencias electrónicas de consulta:

https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/como-es-el-paso-de-un-migrante-venezolano-hasta-colombia-223974

https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/como-es-el-paso-de-un-migrante-venezolano-hasta-colombia-223974

https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/madres-venezuela-cruzan-frontera-dar-luz-colombia-noticia-499243

https://www.bancomundial.org/es/events/2018/10/25/migracion-desde-venezuela-a-colombia

https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/venezolanos-la-migracion-mas-grande-en-la-historia-del-pais-72872

Referencias bibliográficas

Alonso Rey, Natalia, 2012, Las cosas de la maleta. Objetos y experiencia migratoria. Arxiu d’Etnografia de Catalunya, n.º 12, 36-56

Arlotti, Raul, 2016, Anales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas

Bandieri, Luis María, Patria, nación, estado “et de quibusdam aliis”. Revista Facultad de Derecho y Ciencias Políticas [en linea] 2007, 37 (Enero-Junio)

Elias, Norbert, 1994, La teoría del símbolo, Ediciones Península.

López, Liliana Maria, 2014, Figuraciones de la tierra natal: patria, nación, república. Co-herencia, 11, Julio-diciembre

Vázquez, Javier Feal, 2003, Los símbolos de la patria, Boletín de Información, ISSN 0213-6864, Nº. 281


[1]Francisco Rodríguez** 30 de octubre 2018, https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/guia-para-comprender-el-colapso-economico-de-venezuela-285096

[2]https://es.wikipedia.org/wiki/sistema_nacional_de_misiones

[3]https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/madres-venezuela-cruzan-frontera-dar-luz-colombia-noticia-499243

[4]José Ospina-valencia https://www.dw.com/es/el-p%C3%A1ramo-de-berl%C3%ADn-el-desaf%C3%ADo-para-los-venezolanos-migrantes-en-colombia/a-45435200

[5]La Parada es un corregimiento del municipio de Villa del Rosario en Norte de Santander, Colombia que se encuentra contiguo al Puente Internacional Simón bolívar que establece el límite entre Colombia y Venezuela. 

[6]Algunas personas que migran de Venezuela a Colombia lo hacen sin contar con los documentos de identidad necesarios para tal movimiento y existen algunas empresas de transporte terrestre que han sido denunciadas por trasladar a personas sin contar con los documentos oficiales. Por lo que se convierte en una acción ilegal.

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