Autor: ciemcomunidad

Jóvenes investigadores entusiastas de los estudios migratorios y la movilidad humana

“Migraciones: una apuesta al trabajo comunitario desde lo lúdico”. Comentarios a la propuesta

 

Lorenia Urbalejo Castorena

lorenia.urbalejo@gmail.com

Los estudios sobre la migración como un tema “clásico” dentro de las ciencias sociales y las humanidades, en algunos momentos parecen detenerse, porque hay flujos que disminuyen, debido, entre otras razones, a que los migrantes deciden quedarse en los espacios de migración y eso modifica los patrones, o bien las personas se “incorporan” a las sociedades receptores, entre otra causas. Sin embargo, los movimientos espaciales, explicados así para ampliar la discusión sobre migración, según algunos académicas/os,  reviran  y presentan otras caras, las de los retornados forzadamente, los desplazados, los que van de paso. Así, como el proceso migratorio- expuesto ya en distintos estudios- no conlleva sólo una salida y una llegada, tampoco podemos suponer que la sociedad que recibe y expulsa no tendrá cambios donde se impliquen aspectos como los macroeconómicos o políticos, las sociedades precisamente son parte de las “grandes” decisiones del Estado, de las políticas de gubernamentalidad, y de las “decisiones” que desde lo personal y grupal se toman. De tal manera que, así como lxs investigadoras/os nos insertamos y damos cuenta de cambios y reconfiguraciones, sería poco posible pensar que nuestras herramientas de recolección de datos y análisis, y de la misma forma de nuestra participación en los comunidades donde desarrollamos nuestras investigaciones, no precisan de cambios, y de ninguna manera se  trata de apresurar metodologías novedosas, sino de dar cuenta que la llamada academia, algunas veces se ve rebasada en cuanto a propuestas de este tipo.

En consideración a lo dicho, refiero el seminario impartido por Ariel Mójica Madrigal, investigador y profesor del Colegio de Michoacán, con sede en Zamora, Mich., y quien pertenece al Observatorio Regional de las Migraciones de la misma institución. El doctor Mójica – quien tiene formación en historia y estudios rurales- presentó el pasado 13 de marzo en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California, el seminario, “Migraciones: una apuesta al trabajo comunitario desde lo lúdico” ¿Qué podríamos encontrar de aportación aquí? ¿lo lúdico? él mismo investigador junto a algunas de las personas que asistieron dicen, hace décadas que se está trabajando desde esa perspectiva y refieren al teatro de lo lúdico;  la presentación entonces gira en una propuesta que permita un aporte “directo” a las comunidades, o incidir en éstas -si hay que apelar a las modas académicas-,  pero no desde las políticas públicas, eso es muy complicado menciona Ariel, nos rebasa, de tal forma que se centra en la inserción y reinserción de quienes regresan  a sus espacios de “origen”, considerando que ese regreso se da en una diversidad de condiciones.

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Antes de  empezar a cantar la lotería de la migración  (uno de los productos de su investigación) se refirió a datos duros sobre el retorno, desde lo investigado por Fernando Alanís, y refirió a que el regreso de migrantes no es algo que inició durante las gestiones del presidente estadounidenses Barack Obama, y continua con Trump, lo explica para la consideración de los registros que de manera emergente parecen hacer los “retornólogos”, para puntualizar que debieran tener sus reservas al decir que esto es novedad, y como crítica apunta que, en ocasiones llama más la inmediatez que la investigación donde se problematiza.

Saber de números, del cuántos vuelven, es preocupación de los gobiernos, y el reinsertarlos ¿de quién? ¿qué pasa con quienes no conocen en ocasiones sus no-lugares de origen? ¿quién se responsabiliza del ambiente de hostilidad y violencia de quienes vuelven a su México y a los cuales se les cataloga como personas peligrosas?. Dar la bienvenida de regreso debiera ir más allá del recibimiento en las puertas internacionales, por eso en el trabajo de Ariel Mójica junto a un equipo, se han realizado diagnósticos sobre salud emocional, en los cuales dieron cuenta de la importancia de trabajar en la reinserción, y vieron la trascendencia de que en el proceso se involucrara la comunidad, consideraron, comenta el investigador, que no podían hacerlo solos y tendrían que horizontalizar la ayuda, entre profesionales de la salud mental, estudiantes de educación y claro las personas insertas en la problemática.

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Además de la producción académica que se cuentan en artículos, libros, presentaciones y vínculos institucionales, ¿cuál ha sido el resultado en su contenido lúdico? Cuentos infantiles como el de Larry y sus amigos, ilustrado por Carla Torres y escrito por Nat Jaspar, donde se desarrolla una historia acerca de la migración y socialización intercultural, con el objetivo de que  niñas y niños lleguen a una comprensión de una de las realidades del migrar, estar lejos de la red familiar y relacionarte con personas distintas a ti. La lotería de la migración que es uno de los juegos más difundidos y que puede solicitarse al Observatorio (con algunas condiciones) se elaboró con categorías explicadas por los migrantes y gente de la comunidad, algunas de las imágenes corresponden a quienes asistieron a los talleres y además se incluyen datos que refieren a los números -por ejemplo sobre remesas- y se contienen preguntas con el objetivo de repensarnos en el entorno migrante, qué harías si uno de tus familiares… Las radionovelas y el migraRap son otros productos.

Ariel enfatiza al decir que se puede señalar que su metodología no es “algo nuevo”, sin embargo si hacemos una revisión de los trabajos académicos que abordan la migración ¿con cuántos proyectos como este nos encontraríamos? Cuántas veces hemos dado cuenta de que en la plaza de un pueblo haya alguien haciendo un  flashmob con un juego gigante de serpientes y escaleras en donde se refiere a la vida del espacio próximo y alguien reflexioné sobre el por qué de los tatuajes de aquéllos que han vuelto, los mismos con quienes se encuentran en dicha plaza.

Las aportaciones de esta apuesta que hasta al momento ha encontrado buenos resultados y difusión, son muchas, aporta en lo metodológico, en las posibilidades de lo analítico, a la investigación participante y acerca de la responsabilidad social que nos corresponde  (sobre la que poco se evalúa en los centros de investigación).  La invitación a conocer y seguir discutiendo el proyecto queda abierta.

Las referencias para del Observatorio Regional de las Migraciones y sus proyectos son las siguientes:

 

https://www.facebook.com/ObservatorioRegionaldelasMigraciones/

https://www.youtube.com/channel/UCvpcmEMzkiT4g8nxaTYmHPw

 

* Fotografías: “Seminario Migraciones: una apuesta al trabajo comunitario desde lo lúdico”, Tijuana, Baja California, 13 de marzo de 2018. Lorenia Urbalejo.

 

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Cuerpo y emoción: la experiencia en campo como investigadoras sociales

Por: Gabriela Pinillos

 

En mi entrada anterior al blog quise proponer una reflexión acerca de la importancia de discutir sobre los retos en campo que experimentamos las mujeres y escribir sobre las estrategias que se crean para superar las desventajas de género en esta materia.

Me interesa, en términos generales, el tema de las emociones y la corporalidad de las mujeres en la investigación y, particularmente, en esta nueva entrada mi objetivo es invitar a reflexionar sobre el tema de las estrategias de acercamiento que las mujeres investigadoras adoptamos en espacios principalmente dominados por hombres así como también sobre las estrategias de acercamiento con otras mujeres, y poner en consideración la denominada “objetividad epistemológica” que tanto se menciona en las aulas de clase y en donde se nos exige, para una investigación más exitosa, procurar la capacidad de tomar la distancia con el problema de estudio y verlo, en la medida de lo posible, como si nuestra presencia no irrumpiera en el espacio, de modo que la observación que hacemos pueda copiar la imagen más ajustada de la cotidianidad de las poblaciones que estudiamos.

En la experiencia en campo, como en la vida cotidiana, nos enfrentamos a una serie de circunstancias que nos confrontan, nos retan, nos desafían. ¿Qué hacemos con ello? ¿cómo nos enfrentamos a cada situación de esas? son cosas que no podemos saber hasta no vivirlas, esto no quiere decir que no podamos considerarlas previamente y crear-diseñar un plan estratégico para afrontar contingencias en campo. Pero ¿qué hacer con aquello que no podemos prever y que puede escaparse de cualquier plan previamente establecido?

Desde situaciones que podríamos llamar “límite” tales como experiencias de agresiones o violencia, hasta otras que pudiéramos considerar dentro de la normalidad, como el encuentro noble y considerado con la/el otra(o), nos exponen como investigadoras(es) a la expresión de sentimientos y emociones permanentemente. Experiencias de violencia, por un lado o de empatía, por otro: el enojo, el llanto, la ternura, el miedo están aunque no siempre presentes, sí se manifiestan latentes frente a lo inesperado, no es posible alejarnos totalmente de ellos. Sin duda, la forma en que estos sentimientos se manifiestan y cómo los manejamos depende de cada persona, y está sujeto, por supuesto, a la capacidad de cada individuo de manejar sus emociones. Por ello la riqueza de cada investigación también está en la experiencia de cada investigador y, en esa misma medida, los resultados siempre entregarán algo nuevo, aunque se trate de un tema “muy” explorado y aunque dos personas parezca que están interesados en el mismo problema de investigación. Pero esa riqueza será tal en la medida en que, al reconocer la importancia de plantearlo como un tema central en las ciencias sociales, la expresión de emociones y el manejo y las estrategias que se crean para asumirlas en cada inmersión en campo sea documentada y expuesta de manera abierta entre investigadores de todas las disciplinas.

En la experiencia que generan esas situaciones, y en específico, en mi experiencia en campo, he descubierto la importancia del cuerpo y la atención que se debe otorgar al mismo en el encuentro con el/la otro(a), el cuerpo para mí se convierte en un recurso. Planteo entonces que el reconocimiento de éste como una herramienta más de investigación y como un elemento que podemos explorar en la intervención en campo, debe ser necesario como una fuente de posibilidades en la definición de estrategias que nos permitan estar atentos a cómo nuestras emociones se representan y nos impactan en cada inmersión en campo.

En ese sentido, no solo es el cuerpo del otro el que observamos, sino es el propio cuerpo del investigador el que irrumpe en el espacio y lo trastoca invariablemente, razón por la cual debe ser también objeto de nuestra propia observación. El asunto entonces es que la consciencia de ello puede, entonces sí, permitirnos comprendernos a nosotros mismos con todas nuestras emociones, comprender al otro, comprender que en ese encuentro, en esa intervención que hacemos del espacio, nuestra corporalidad y nuestra emocionalidad impacta y es impactada en esa interacción, en lo que estamos observando, nuevamente, de manera personal y singular desde la experiencia de sujeto que investiga.

Los escritos sobre emociones están vinculados a las experiencias de las poblaciones que se estudian y que observamos en el trabajo de campo. Marina Ariza y otros autores vinculados a la Sociología de las Emociones escriben acerca de ello. La emocionalidad y la relación de ésta con la corporalidad son elementos indisolubles e indistintos de la experiencia en campo. Partimos de la idea de que la interacción y el acercamiento entre sujeto de investigación e investigador se encuentran atravesados por las emociones de cada uno las cuales son previas a dicha interacción y vienen dadas a partir del contexto en que cada quien se desenvuelve.

Es por ello que en el encuentro entre investigador y sujetos de estudio, ocurren un cúmulo de emociones y sensaciones que se producen y se combinan, se confrontan y se modifican. No son ajenas unas de otras. Quisiera entonces retomar dos ejemplos a partir de mi diario de campo para presentar lo que para mí ha significado el encuentro con diversos tipos de poblaciones y sujetos de estudio, y la forma en cómo he reconocido el papel no solo como estudiante-investigadora, sino como cuerpo que irrumpe en un espacio.

Resulta preciso fortalecer discusiones y debates en torno a cómo acercarse al campo, cómo el rol de quien investiga es puesto a prueba continuamente, sobre todo, por ejemplo, en el caso de las mujeres investigadoras que se aproximan a espacios dominados por hombres para estudiar las problemáticas que en torno a ellos ocurren, o cuando se trata mujeres que estudian poblaciones de mujeres y con las cuales puede ocurrir una suerte de efecto espejo. Esto particularmente en ciudades fronterizas, donde diferentes procesos y problemáticas sociales se traslapan, se conjuntan, se confunden y crean un escenario complejo donde queda atravesada la frontera geopolítica y, con ella, todas las fronteras simbólicas que se van creando en esa misma maraña de complejidades.

En mi reciente experiencia en campo, la alteridad y la emocionalidad han desafiado continuamente mi acercamiento y aproximación con mis sujetos de estudio. Por una parte, con algunos grupos de hombres migrantes en contextos de violencia, el miedo, el acoso, la objetivación del cuerpo, por poner algunos ejemplos, son elementos sobre los cuales he tenido que adoptar comportamientos que me han permitido resistir el tiempo de inmersión en campo, estrategias que van desde el vestuario, el uso de accesorios y objetos, la adopción de roles que mencionaré a continuación, que logren disuadir un poco la imagen que para ellos pueda representar la presencia de una mujer irrumpiendo en su espacio. Retomaré el caso de un espacio específico en la ciudad donde un grupo de hombres llega todos los días en busca de trabajo vinculado con los oficios de construcción.

En el año 2016 realicé una primera etapa de campo en el lugar, se trató de una exploración a través de observación directa, pláticas informales, y la búsqueda de rapport que pudiera apoyarme en el proceso. Luego, en el año 2017, primer semestre, en la segunda semana de inmersión de la segunda etapa de campo, donde mi tarea consistía ahora en realizar las entrevistas a profundidad con los sujetos del lugar, tuve que encontrarme con expresiones violentas, con formas de acoso. Era de mañana y mientras platicaba con Ramón, un sujeto que pasó muy cerca de nosotros grita: “dile que te gusta el pito“. Estaba muy agresivo y sentí miedo. Ramón tenía una pala de construcción en la mano, y me decía que la tenía para protegerse del otro hombre, era un arma de defensa. Luego, un rato después, en una conversación grupal, un sujeto se refiere a mí diciéndole a otro: “¿tú crees que es tonta? parece, pero no debe ser tanto cuando es capaz de estar aquí sola”. En esas y otras expresiones de los sujetos, comprendí una subjetivación sobre mí, sobre mi cuerpo, la observación que ellos hacían de mí, de mi corporalidad y de mi emocionalidad, una interpretación de quien yo era para ellos justo ahí en ese momento y en ese espacio.

Una mujer de origen colombiano, esa sola característica me podía poner frente a ellos en situaciones distintas, mientras para mí eso significaba la posibilidad de tener una empatía con ellos por ser o haber sido migrante, en realidad su percepción podría estar más asociada al imaginario que desde su experiencia, su socialización, su construcción tienen de Colombia y de las mujeres colombianas, esto por poner un ejemplo. Sus preguntas hacia mí siempre iban en la desconfianza y el escepticismo que podía generar la presencia de una mujer sola y joven en ese espacio constituido eminentemente por hombres.

Una de mis estrategias en este espacio fue usar ropa lo más grande posible, no ponerme maquillaje, no llevar aretes, ponerme un anillo que simulara que soy casada, esto ya lo había escuchado como recomendaciones de otras personas en sus experiencias en campo. Pienso que hasta cierto punto mi cuerpo les permitía no sentirse amenazados por mí. Las características del mismo y la forma en que yo lo reconocía y lo adoptaba, quizá les daba cierta seguridad al hablar conmigo. En la definición de mis estrategias entendí que debía estar siempre consciente de que era mi cuerpo el que irrumpía en el lugar, y que era yo debía adaptarme a el, resistir y soportar las condiciones de un lugar que estaba ordenado previamente, y que en esa conciencia yo debía el reconocimiento de las desigualdades de género, que nos exponen en cierta medida y que tenemos como mujeres que transgredir y enfrentar muchas veces para realizar nuestro trabajo, y poder encontrar en ello oportunidades y recursos como investigadoras sociales.

Ahora bien, por otra parte, del otro tema sobre el cual quería reflexionar, cuando se trata de mujeres que estudian poblaciones de mujeres, voy a retomar el ejemplo de mi acercamiento con mujeres migrantes, el efecto espejo del que hablo lo asocio a la empatía que surge, en muchos casos, durante los relatos de vida en donde se señala la experiencia vivida a partir de la ocurrencia de sucesos vitales como: el nacimiento de los hijos, la muerte, la separación, la migración misma. En la misma etapa de inmersión en campo realizada en el año 2017, me acerqué a un grupo de mujeres que tenían una organización para ayudar a otras mujeres que también se encontraran en situaciones difíciles a causa de su deportación desde Estados Unidos.

Con una de ellas, con quien al momento de conocernos hubo que darse un proceso de construcción de confianza que le permitiera a ella la posibilidad de contarme su historia a través de una entrevista, durante el relato de su historia, la narración que desarrolla sobre su experiencia como madre, el amor por los hijos y la separación con ellos, no podía dejar de resultarme, fundamentalmente, conmovedora, evidentemente pude y tuve que entender mi papel y asumir mi rol frente a ella. Pero resultó un momento de exigencia y de plena conciencia de los cuerpos y las emociones, tanto suyas como mías, una conciencia que demandó también la atención sobre mí misma.

Recuerdo que al terminar un periodo largo de entrevistas terminaba con un dolor muy fuerte en el cuello y la garganta, el médico me dijo que se trataba de un problema en la mordida que se podía deber entre otras a la tendencia a apretar los dientes de manera muy fuerte. Supe que ese dominio que había tenido que ejercer sobre mi cuerpo y sus expresiones en la interacción con la otra, en la escucha, en el silencio y en las pausas, me había generado una serie de sensaciones que requerían también de una estrategia fuera de campo: salir a correr, caminar, relajar, se volvía parte del ritual y de los pasos para terminar cada inmersión en campo. No siempre lo logré, porque luego también está la vida, aquí podemos retomar el planteamiento de Goffman (1989) nuestra actuación es siempre mejor que el conocimiento teórico que de ella tenemos”.

Identificar y reflexionar acerca de las emociones que genera esa interacción se convirtió en un mecanismo en la definición de mis estrategias para resolver los problemas epistemológicos: ¿cómo construir el conocimiento de la manera más clara posible y menos interrumpida por nuestras condiciones personales? ¿cómo considerar las consecuencias que esto tendrá en los resultados de investigación?. Identificar las emociones, reconocer nuestro cuerpo como elemento de intervención en campo, permitirá una mayor conciencia sobre el objeto que se estudia, sobre las comunidades que buscamos comprender y estudiar. El reconocimiento de las emociones y de la forma en que podía usar mi cuerpo de diferentes formas en cada población (como recurso en todos los casos, pero de diferentes formas dependiendo de la naturaleza del espacio, las poblaciones, el ambiente, etc), me permitió resolver el miedo de enfrentarme a ello, la fortaleza que puedo tener para pararme frente a cada sujeto y desenvolverme en cada espacio, con cuidado, con prudencia, con protocolos, pero también con honestidad, libertad y seguridad.

Quiero plantear esta discusión como una forma de invitar a una reflexión entre las y los jóvenes investigadoras(es) y a incluir en nuestros apartados metodológicos la reflexión o auto-reflexión de nuestra propia experiencia en campo, y así ir abonando a la construcción de literatura que se viene haciendo sobre herramientas y estrategias metodológicas y de acercamiento en campo. Pienso que reconocer el efecto que pueden tener estas interacciones permite si no la denominada “distancia epistemológica”, sí la conciencia del cuerpo como un instrumento en campo, y que esa consciencia sirva, a su vez, como elemento que permita superar los retos y obstáculos metodológicos que cada vez complejizan más la tarea de las y los investigadores por las mismas transformaciones y cambios acelerados que experimentamos en nuestras sociedades actualmente. Y, por último, creo que poner en la mesa estas experiencias, discutirlas de manera colectiva, nos puede ayudar a entendernos en nuestra labor de investigadoras y a tener consciencia, no sólo de los sujetos de estudio, sino de nosotras mismas.

H.R. 495 – LEY DE PROTECCIÓN DE LOS NIÑOS 2017: ¿Protección de la niñez o solución al problema de la migración infantil irregular?

Por Chantal Lucero Vargas

 chantallucero@gmail.com

         En el año 2008, el Congreso de los Estados Unidos de América aprobó la Ley William Wilberforce de Reautorización para la Protección de las Víctimas de  Trata de Personas o lo que se conoce como William Wilberforce Trafficking Protection Reauthorization Act of 2008. Si bien esta ley se creó con la finalidad de implementar mecanismos en relación a la protección a las víctimas de trata, la misma tiene un apartado especial con el fin de mejorar los esfuerzos para combatir el tráfico de niños en la frontera y los puertos de entrada a los Estados Unidos, estableciéndose con ese objetivo la implementación de políticas y procedimientos para asegurar que los niños extranjeros no acompañados (UAC_) que llegaban a territorio norteamericano, fueran repatriados en forma segura a su país de origen o al país de su última residencia habitual.

         Esta ley tiene dos vertientes: la primera es en relación a los niños menores no acompañados provenientes de países contiguos a Estados Unidos (México y Canadá). Para estos niños no es necesario llevar a cabo un procedimiento formal de remoción (repatriación), esto es, cuando un menor extranjero es detenido, el oficial de inmigración deberá verificar primeramente: a) que el menor no haya sido víctima o que no haya pruebas de que será víctima de una forma grave de trata de personas; b) que el menor no tenga temor de regresar a su país de origen o al país de su última residencia habitual y; c) que el niño sea capaz de tomar la decisión de retirar la solicitud de admisión a territorio norteamericano. Si no se cumple ninguna de las anteriores hipótesis, el oficial de inmigración tiene la libertad de tomar la decisión de regresar al niño a su país de origen o al país de su última residencia habitual sin que medie ningún procedimiento formal de remoción de por medio. Para lo anterior, la misma ley estipula que la repatriación de estos menores se hará con base a acuerdos que se pactarán entre el Secretario de Estado de  los Estados Unidos y los gobiernos de México y Canadá, respectivamente.

         La segunda vertiente, por exclusión, es la que se lleva a cabo en relación a niños migrantes no acompañados provenientes de países no contiguos a Estados Unidos. Una vez que estos niños son detenidos en territorio norteamericano, se tiene un lapso de 48 horas para determinar si el mismo cumple con alguna de las características mencionadas anteriormente, si no cumpliera con la misma o no se pudiera hacer determinación alguna dentro de las 48 horas señaladas, el niño deberá ser transferido al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) para que se le inicie un procedimiento formal de remoción.

         Estados Unidos ha sido el país de destino por excelencia de todo aquel inmigrante irregular proveniente de  México y Centro América. En lo que respecta a la migración infantil irregular, la anterior ley da la pauta para hacer una distinción entre los niños migrantes no acompañados provenientes de algún país contiguo, en este caso México, y los provenientes de cualquier otro país como por ejemplo Honduras Guatemala y El Salvador. En este sentido, desde el año 2000 la migración infantil no acompañada proveniente de alguno de estos países y principalmente de México, iba en aumento. La Ley William Wilberforce de Reautorización para la Protección de las Víctimas de  Trata de Personas de 2008, si bien se creó para proteger a los menores de ser víctimas de trata, parecería que respondía mas bien al número elevado de menores migrantes no acompañados que se registraba en la región en ese momento y a la preocupación de que no se estuvieran analizando adecuadamente las razones por las que no se debería regresar a sus países de origen a estos menores no acompañados.

         Según cifras del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), para el año fiscal 2008, año en que se aprobó la Ley de Reautorización para la Protección de Trata de Personas en comento, se detuvieron por parte de la Patrulla Fronteriza en la frontera entre Estados Unidos y México 8,041 menores migrantes que viajaban en calidad de no acompañados, la mayoría provenía de territorio mexicano (Kandel, 2016). En los años subsecuente esta cifra fue en aumento, sin embargo, estos menores migrantes ya no provenían en mayor medida de México, sino de Honduras, Guatemala y El Salvador. El año 2014, en particular, fue un parte aguas para esta migración ya que el entonces Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, decretó las 71,000 aprensiones realizadas por la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos de menores migrantes no acompañados entre el primero de octubre de 2012 al 31 de mayo de 2014 como una emergencia humanitaria. (Notimex, 2014).

Chantal

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Departamento de Seguridad Nacional. Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, 2017.

         A partir de lo anterior, hubo una baja en las detenciones por parte de la Patrulla Fronteriza de niños migrantes no acompañados. Lo anterior en mayor medida se debe a las acciones tomadas para frenar la migración irregular, entre ellas el endurecimiento de la vigilancia de la Frontera Sur, tanto de Estados Unidos como de México, sin embargo, a pesar de la disminución de las cifras en relación a las detenciones de este grupo migratorio en específico, la migración infantil no acompañada seguía siendo una población que representaba un problema para Estados Unidos.

         El 20 de enero de 2017 el Republicano Donald Trump tomó posesión como el Presidente número 45 de los Estados Unidos de América. Su campaña estuvo marcada por un discurso anti-inmigrante y por estar en contra de las políticas de inmigración que prevalecían en ese entonces. Por lo anterior, no es de extrañarse que el Congresista Republicano por el Estado de Texas, Jhon R. Carter, el 12 de enero de 2017, esto es, 8 día antes de la toma de posesión del Presidente Trump, introdujera ante la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, el proyecto de ley H.R. 495 o lo que se conoce como Protection of Children Act of 2017.

         Entre las reformas establecidas en este proyecto para ser aplicadas a cualquier niño no autorizado aprehendido en o después del 15 de junio de 2012 se encuentran:

         a). Eliminar los requerimientos especiales de repatriación para niños extranjeros no acompañados, esto es, si algún oficial de inmigración encuentra a un niño extranjero no acompañado inadmisible, este devolverá al niño a su país de nacionalidad o de su última residencia habitual. Actualmente esa autoridad es discrecional.

  1. b) Autorizar al Departamento de Estado para negociar acuerdos entre los Estados Unidos y otros países para la repatriación de niños. Actualmente el Departamento de Estado sólo está autorizado para negociar acuerdos con países contiguos (Canadá y México).
  2. c) Implementar nuevas reglas en relación a los niños extranjeros no acompañados que no sean víctimas de una forma grave de trata de personas y que no tenga temor de regresar a su país de nacionalidad o última residencia habitual pero que se encuentren en las siguientes hipótesis: 1). Si el niño extranjero no acompañado estuviera sometido a un procedimiento de expulsión, tendrá una audiencia ante un juez de inmigración dentro de 14 días y; 2) Si se encuentra en custodia federal, será transferido a la custodia del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) dentro de 30 días.
  3. d) Los niños extranjeros no acompañados que se encuentren bajo custodia del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) o del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), tendrán acceso a asesoría legal sin costo para el gobierno de Estados Unidos.

         e)Antes de colocar a un niño extranjero no acompañado con un individuo, el Departamento de Salud y Servicios Humanos deberá de proporcionar al Departamento de Seguridad Nacional el nombre del individuo, número de Seguro Social, fecha de nacimiento, lugar de residencia y estado de inmigración, si se conoce. Por lo anterior, el Departamento de Seguridad Nacional investigará el estatus migratorio del individuo con quien se coloca al niño y iniciará los procedimientos de remoción si ese individuo está ilegalmente presente en los Estados Unidos.

         ¿Pero, qué es lo que verdaderamente busca la H.R. 495? ¿Son estas medidas necesarias para la protección de los niños extranjeros no acompañados detenidos en Estados Unidos? No se debe pasar por alto que este grupo en específico, el de los niños migrantes no acompañados, es un grupo sumamente vulnerable, no solamente al tráfico de personas sino a un sin fin de peligros durante todo su proceso migratorio. Las causas relacionadas a esta migración son de diversa índole sin embargo, entre las principales se encuentran las altas tazas de criminalidad (sobre todo en países como Honduras, Guatemala y El Salvador), el alto índice de pobreza, así como la presencia sostenida del crimen organizado y de pandillas (IFRC, 2016; UNICEF México, 2014; Amnistía Internacional, 2013). Lo anterior pone de manifiesto que la mayoría de estos niños migran al verse en la necesidad de salvar su vida ante la violencia sistematizada que presentan sus países de origen y la pobreza, muchas veces extrema, que se vive en los mismos.

         El Foro para la Inmigración Nacional (2017) ya se ha pronunciado respecto a esta propuesta de ley manifestando que, más que frenar el tráfico de personas, lo que busca es legalizar la repatriación expedita de menores extranjeros no acompañados que son incapaces de probar que han sido víctimas de tráfico de personas o tienen un temor fundado de regresar a sus países de origen. Bajo esta tesitura, esta propuesta de ley sólo los hace más vulnerable a los traficantes y criminales, lo anterior sin contar los efectos negativos provocados por una detención prolongada (LIRS et al., 2017).

         Si esta iniciativa de ley se llegara a aprobar en el Congreso, ya no habría diferencia entre niños extranjeros no acompañados provenientes de países contiguos y los provenientes de cualquier otro país, provocando con esto una restricción al acceso a un procedimiento formal de remoción para aquellos niños procedentes de algún país no contiguo a Estados Unidos,  en el cual el menor pudiera ser escuchado y fundamentar por qué su vida correría peligro si se le regresa a su país de origen. Lo anterior cobra especial relevancia para los niños no acompañados provenientes de alguno de los países del Triángulo del Norte (Honduras, Guatemala y El Salvador) donde la violencia y las pandillas, como ya se mencionó anteriormente, van en aumento.

         También, se ampliarían los tiempos de detención de estos menores migrantes no acompañados, lo anterior permitiría al Departamento de Seguridad Nacional retener a un menor hasta por 30 días. En relación a lo anterior, se ha demostrado que someter a un niño a un largo proceso de custodia tiene un impacto negativo en la salud física y mental del mismo, aunado a que estos niños, al momento de la detención, pueden presentar depresión, períodos de estrés, pérdida de apetito y trastornos relacionados con el sueño (NIF, 2017).

         Otra de las consecuencias de esta ley sería que los menores extranjeros no acompañados que se encuentren bajo custodia del gobierno de los Estados Unidos, si bien pueden tener acceso a una representación legal, la misma ya no sería responsabilidad del Departamento de Salud y Servicios Humanos, como ha venido siendo hasta ahora. Si bien el niño tiene el derecho de una representación legal el Estado ya no tendría la obligación de brindársela, pudiendo dejar con ello en un total estado de indefensión a estos niños migrantes no acompañados.

         Por último y no menos grave es la responsabilidad de informar al Departamento de Seguridad Nacional la información referente al estatus migratorio de la persona que tendrá la custodia del menor mientras se regula su situación migratoria, si esta persona tuviera un estatus migratorio irregular, se procederá de inmediato el procedimiento para su deportación. Una de las consecuencias de lo anterior sería la restricción al principio de  reunificación familiar debido a que muchos padres o familiares del menor, derivado de su irregularidad migratoria, preferirían que éste quedara en custodia de un extraño por el temor ha ser deportados.

         Actualmente esta propuesta de ley se encuentra en su etapa inicial, sin embargo la misma no es un hecho aislado. A esta se suma la también propuesta de ley H.R. 391 conocida como Asylum Reform and Border Protection Act of 2015 la cual, entre otras cosas, prohíbe a los menores extranjeros no acompañados solicitar asilo si los mismos pueden ser enviados a un tercer país, así como también  la cancelación por parte del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos del Programa de Menores Centroamericanos (CAM). Dicho programa cancelado tan solo el 16 de agosto pasado, permitía establecerse en el país a menores de El Salvador, Guatemala y Honduras que venían huyendo de la violencia, incluso podían acogerse a este programa niños a los que incluso se les había negado la condición de refugiados. Este Programa tuvo sus orígenes en el año 2014 bajo la administración del entonces  presidente Barack Obama en respuesta a decenas de miles de menores no acompañados y de familias de Centroamérica que cruzaron la frontera entre EEUU y México. Con la suspensión del CAM, los más de 2, 700 niños que esperaban una aprobación, la mayoría provenientes de El Salvador, tendrán que ser regresados a sus países de origen (Rosenberg, 2017).

         La migración infantil, principalmente la no acompañada, es un fenómeno que va en aumento. En esta tesitura, las actuales propuestas de leyes bajo la administración del Presidente Donald Trump en relación a la niñez migrante no acompañada, no hacen mas que acrecentar la vulnerabilidad de los mismos y restringir sus derechos, poniendo en una incertidumbre el futuro de estos niños una vez que llegan a territorio norteamericano. Las anteriores circunstancias, como bien lo señala Kandel (2017) plantean desafiantes cuestiones de política que pueden poner en duda qué se hace bajo la premisa de “el interés superior del niño” contra lo que es permisible bajo la Ley de Inmigración de Estados Unidos y otras leyes relativas a la materia

 

REFERENCIAS

         Amnistía Internacional (2013). Migrantes en México: Viajes Invisibles. consultable en:  https://www.amnesty.org/es/latest/news/2013/10/migrants-mexico-invisible-journeys/

         Congreso de los Estados Unidos de América. H.R. 495 – Protection of Children Act of 2017. Consultable en: https://www.congress.gov/bill/115th-congress/house-bill/495

         Congreso de los Estados Unidos de América. H.R. 391 – Asylum Reform and Border Protection Act of 2015. Consultable en: https://www.congress.gov/bill/115th-congress/house-bill/391

         Departamento de Estado de los Estados Unidos. William Wilberforce Trafficking Protection Reauthorization Act of 2008. Consultable en: https://www.state.gov/j/tip/laws/113178.htm

         Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (2014). UNICEF por los Derechos de la Niñez Migrante. Consultable en: http://www.unicef.org/mexico/spanish/proteccion_12170.htm

         International Federation of Red Cross and Red Crescent Societies (2016). Smart practices that enhance resilience of migrants. Consultable en: http://www.ifrc.org/Global/Publications/migration/Smart-practices-summary-report_EN.pdf

         Kandel, William A. (2016). A resurgence of a Unaccompanied Alien Children?. Consultable en: https://fas.org/sgp/crs/homesec/IN10493.pdf

         Kandel, William A. (2017). Unaccompanied Alien Children: An Overview. Congressional Research Service. Consultable en: https://fas.org/sgp/crs/homesec/R43599.pdf

         Lutheran Immigration and Refugee Service, Kids in Need of Defense and the Women’s Refugee Commission (2017). Statement of The Protection of Children Act of 2017. Consultable en: https://supportkind.org/wp-content/uploads/2017/06/6.21.2017-LIRS-WRC-KIND-statement-Protection-of-Children-Act-FINAL.pdf

         National Immigration Forum (2017). Protection of Children Act of 2017. Consultable en: http://immigrationforum.org/blog/protection-of-children-act-of-2017-bill-summary/

         Notimex (2014). En 20 meses, más de 71 mil menores detenidos en frontera EUA-México. uniradioinforma.com 3 de junio de 2014. Consultable en: http://www.uniradioinforma.com/noticias/estadosunidos/273484/en-20-meses-mas-de-71-mil-menores-detenidos-en-frontera-eua-mexico.html

         Rosenberg, M. (2017). EEUU cancela programa ayuda a menores centroamericanos que huyen de violencia. Reuters. Consultable en: https://lta.reuters.com/article/domesticNews/idLTAKCN1AW2QU-OUSLD

         Sperber, M. y J. Bruggeman (2017). The Protection of Children Act is anything but. The Hill 15 de agosto de 2017. Consultable en: http://thehill.com/blogs/pundits-blog/international/339203-protection-of-children-act-or-protection-of-traffickers-act

 

 

Discriminación Histórica y la Población Inmigrante en los Estados Unidos

Miguel Mariano Alatorre | mariano.alatorre@gmail.com

El actual clima antiinmigrante que se percibe en amplios sectores de la sociedad estadounidense no es nada nuevo. Sin embargo, este tipo de retórica y acciones tan hostiles y abiertamente enfocadas en grupos específicos de gente hace tiempo que no provenían de un presidente estadounidense. El discurso del Sr. Trump es tan incendiario que Amnistía Internacional recientemente advirtió, en su reporte sobre derechos humanos, que representa un peligro para el mundo, ya que –entre otras cosas- convierte en “chivos expiatorios y deshumaniza a grupos enteros de personas”.

EL SUPER MURO DE TRUMP Y UN POCO DE HISTORIA DE POLÍTICA MIGRATORIA

En mi opinión, el muro de Trump cumplirá dos funciones principales. Una será intentar desalentar el flujo de inmigrantes sin documentos al forzarlos a tomar rutas más complicadas y al mismo tiempo elevar los costos económicos para cruzar. Pero más importante que eso será el erigir estructuras simbólicas en puntos estratégicos de la frontera para consumo interno. Nada nuevo bajo el sol, esto será una repetición (probablemente en mayor escala) de acciones emprendidas desde hace dos décadas.

La decisión de construir un muro a lo largo de la frontera en este momento es contenciosa por al menos tres razones (además de las humanitarias): Una es que el muro ya existente que se construyó en los 90’s no detuvo realmente la migración ilegal, de hecho, es posterior a la construcción del muro que los intentos de cruce alcanzan máximos históricos. Segundo es que precisamente durante los últimos diez años ha estado en constante disminución la cantidad de inmigrantes que intentan llegar a los EE.UU. En 2015 se registró el menor número de retornados “voluntarios” en la frontera sur desde 1968. Y tercero, es que costará mucho, mucho dinero, hasta 20 mil millones de dólares de acuerdo a algunas estimaciones. La obsesión de Trump por construir el muro parece que tiene menos que ver con razones pragmáticas y más con una peligrosa demagogia. Esta es una demostración muy pública hacia los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana de que efectivamente los está “protegiendo” de los invasores del sur que amenazan con la destrucción del american way of life.

A continuación se presentan dos gráficas de fuentes distintas. Una contiene datos proporcionados por el gobierno de EE.UU. y la otra de El Colegio de la Frontera Norte en colaboración con distintas entidades gubernamentales mexicanas. Emplean metodologías distintas y registran eventos diferentes. Los retornos voluntarios son registros de personas que han sido detenidas por autoridades estadounidenses en algún punto de la frontera o cerca de ella y regresados a su país de origen sin haber sido oficialmente deportados. La Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte (Emif Norte) por su parte, encuesta en distintos puntos migratorios estratégicos a migrantes mexicanos que tienen la intención de cruzar hacia los EE.UU. Los datos de ambas fuentes indican una disminución de eventos migratorios en la frontera.

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El muro de Trump será solamente parte de la historia. Nueva legislación en materia migratoria tiene el potencial de afectar de manera más profunda a mucho más gente que una barrera física. Hiroshi Motomura (2011) recuerda que la legislación migratoria ha tenido tintes discriminatorios con base en prejuicios raciales, étnicos o de género[1] desde los albores de los Estados Unidos como nación.

Un ejemplo es la primera ley de inmigración de la joven nación independiente, la cual establecía en 1790 que la ciudadanía por naturalización únicamente podía ser otorgada a personas blancas libres y de buen carácter moral[2]. En 1882 se promulgó la Chinese Exclusion Act[3] (Ley de Exclusión de Chinos), una de las leyes más restrictivas y abiertamente racistas en la historia de los Estados Unidos, que tenía como intención explícita eliminar la inmigración de un grupo étnico específico. Y durante la Segunda Guerra Mundial, más de 110,000 inmigrantes de origen japonés incluyendo 70,000 con ciudadanía estadounidense (Zolberg, 2006:298) fueron reubicados en campos de internamiento.

A pesar de los ejemplos anteriores, hasta mediados del siglo XX la mayoría de inmigrantes provenían no de Asia, Africa o América Latina, sino de Europa. Es decir, realmente es a partir de 1965 con la modificación de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA[4] por sus siglas en inglés) que la composición de la población inmigrante comienza a cambiar de una mayoría de origen europeo a una proveniente de América Latina y Asia.

Antes de 1965 la mayor proporción de inmigrantes eran de origen europeo debido en parte al sistema de cuotas[5] que regía la política migratoria desde los años 20, con el cual se estableció un sistema de límites numéricos o cupos a todos los inmigrantes con base en orígenes nacionales, esto con la finalidad de mantener la composición étnica (i.e. mayoritariamente blanca) de los Estados Unidos (Higham, 2002).

Lo anterior no significa que los inmigrantes europeos que llegaron durante el siglo XIX o durante la primera mitad del XX no hayan experimentado discriminación por parte de la población blanca nativa. Los italianos, por ejemplo, eran fuertemente “despreciados” (Alba, 1985:136) por los nativos blancos cuando aquellos comenzaron a arribar en grandes cantidades durante el periodo anteriormente mencionado, particularmente entre 1890 y 1910. Los ejemplos desafortunadamente abundan, alemanes (sobre todo durante las dos guerras mundiales), irlandeses (por ser católicos), judíos, musulmanes, etc.

Regresando a épocas más recientes, es en 1993 y 1994 que comienza la militarización de la frontera bajo las órdenes de W. Clinton con las iniciativas “Hold the Line” y “Gatekeeper” (también conocida como operación Guardián). Realmente es durante la presidencia de Clinton que se erige el muro que muchos en Tijuana conocemos y que posteriormente se fue expandiendo (e.g. Secure Fence Act de 2006). En los 90’s también presenciamos la controversial “Proposición 187” en California. Por otra parte, desde 1996 (con la promulgación de la Illegal Immigration Reform and Immigrant Responsibility Actlas leyes migratorias han limitado los caminos hacia la regularización migratoria al mismo tiempo que han incrementado el universo de inmigrantes irregulares. Similar a lo que sucede en la actualidad, hace 20 años se vivía en algunos sectores de la población de los EE.UU., un tenso clima político respecto de la migración, o como diría Nicholas De Genova (2004:176) de “nativismo intensificado y racismo antiinmigrante”. Si resulta familiar este discurso en pleno año 2017, es porque lo es.

POBLACIÓN INMIGRANTE EN RIESGO DE DEPORTACIÓN

Donald Trump no tardó ni siete días en su nuevo puesto para emitir una serie de órdenes ejecutivas que sientan el tono de lo que será su política migratoria durante su mandato. A grandes rasgos, establece que todas aquellas personas que son deportables (sin autorización para permanecer en los EE.UU.) sean deportadas. Esto contrasta con políticas de la época de B. Obama, en donde la atención se enfocaba en inmigrantes con antecedentes criminales. Para ser justo, debo mencionar que no es la primera vez que se tiene la intención por parte del gobierno estadounidense de deportar a una población entera. Este honor le corresponde a Operación Endgame del año 2003. Como su nombre lo indica, tenía un objetivo muy claro y ese era el de establecer el final del juego a los inmigrantes indocumentados. Su meta principal consistía en “deportar a todos los inmigrantes deportables”, en efecto, esa era la “medida de oro” con la cual se regía el gobierno del presidente Bush, Jr.

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¿Cuántas personas corren el riesgo de ser deportadas por el gobierno de Donald Trump? Bueno, de entrada sabemos que un ciudadano estadounidense no puede ser deportado de su país, así que consideraremos únicamente a la población inmigrante, es decir, aquellas personas que no nacieron en los EE.UU. (o alguno de sus territorios o posesiones). En 2015 había en EE.UU. más de 46 millones de inmigrantes, por mucho la mayor población inmigrante en cualquier país del mundo. De esa población, poco menos de la mitad se han naturalizado ciudadanos estadounidenses, lo que significa que esas personas no pueden ser deportadas.

La otra mitad, aproximadamente 22.5 millones de personas, está conformada por inmigrantes sin ciudadanía. En este grupo se incluyen personas con visas de todo tipo (incluyendo residentes legales permanentes), así como aquellas personas que no tienen documentos migratorios en regla. La posesión de una visa no necesariamente es garantía de permanencia en el país. Al momento de expirar no es seguro que será renovada, y también puede ser cancelada por el gobierno (si este así lo considera necesario) en cualquier momento. Inclusive las personas que tienen residencia legal permanente (i.e. green card) no están exentas de riesgo mientras tanto no obtengan la ciudadanía. Finalmente, del total de inmigrantes que no tienen ciudadanía, se estima que más de 11 millones se encuentran de manera indocumentada (seis millones son mexicanos). Esta es la población de inmigrantes más vulnerable y en mayor riesgo de deportación.

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En relación a los inmigrantes indocumentados que no poseen un estatus migratorio legal para residir o ingresar al país, debemos tener presente que la ilegalidad migratoria es enteramente un constructo social y legal fundamentado en leyes que han sido legisladas conforme a los intereses nacionales de los EE.UU., y consecuentemente “reforzadas por la cultura popular” (Johnson, 1997).  Es decir, las leyes de inmigración no solamente definen los requisitos de la legalidad y de quien es el inmigrante legal, sino que por definición determinan quien no lo es. Los requisitos para migrar de manera documentada a EE.UU., para obtención de ciudadanía, inclusive para determinar quién es deportable o no, han cambiado con el tiempo y continuarán cambiando.

Estos cambios en materia migratoria ya están en marcha, y dejan muy en claro que el discurso de campaña de Trump no se quedó en eso, en discurso, sino que se está materializando en política. En cinco semanas que lleva en la presidencia ya ordenó la construcción (ampliación) del muro con México; emitió acciones ejecutivas para limitar la migración de personas provenientes de países predominantemente musulmanes; restringió severamente el Programa de Admisiones a Refugiados; ha ordenado el reclutamiento de miles de nuevos oficiales para las agencias de Inmigración y Control de Aduanas y Protección Fronteriza (ICE, CBP); anunció la creación de una agencia del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para atender a víctimas de crímenes cometidos por inmigrantes. Y prácticamente ha sentado las bases legales para la posible deportación de todo inmigrante sin documentos. Con la llegada de Trump a la Casa Blanca los cambios en política migratoria no presagian nada bueno para los millones de inmigrantes y sus familias que están establecidos en el país.

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TEMOR GENERALIZADO ENTRE LA POBLACIÓN INMIGRANTE

Pocos días antes de la toma de posesión de Trump, platicaba en el este de Los Angeles, con un señor nacido en México y que tiene desde mediados de los 70’s viviendo en la ciudad. Él se naturalizó ciudadano desde hace años y todos sus hijos son nacidos allá. Me decía que en la comunidad se percibe una fuerte intranquilidad por parte de los vecinos, sobre todo aquellos que tienen familiares sin documentos. Hablaba de que había visto en semanas recientes “caravanas enteras de familias” que empacaban sus cosas y se marchaban rumbo a México. Cierto o no, aun es prematuro para saber si habrá algún incremento notable en el retorno de mexicanos como consecuencia de la actual situación en aquel país.

Semanas después conversaba con algunos empleados del consulado mexicano en Detroit, Michigan[6]. Lejos de Los Angeles y California, en donde la población de inmigrantes hispanos es muy superior a cualquier otra entidad del país (ver gráfica siguiente), la intranquilidad entre los inmigrantes parece ser aun mayor. Los funcionarios me comentaban que están atendiendo a mucho más gente de lo habitual. Muchísimos connacionales están acudiendo al consulado debido a la incertidumbre de lo que sucede. Algunas de las acciones preventivas que los inmigrantes están tomando son la obtención de actas de nacimiento mexicanas para sus niños nacidos en EE.UU. De esta manera tienen comprobante de la doble nacionalidad en dado caso de que la familia se vea obligada a salir del país como consecuencia de la deportación de uno de los miembros. También se sabe de inmigrantes indocumentados que inclusive han transferido la propiedad de casas o negocios a sus hijos estadounidenses debido al temor de enfrentar una deportación. En tono de  broma otros dicen que preferirían quemar su casa antes de dejársela a los güeros. Estos testimonios y otros indican a que existe una creciente ansiedad generalizada en comunidades de inmigrantes.

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Aunque los inmigrantes latinoamericanos han sido el grupo principal de atención de la política migratoria estadounidense en las últimas décadas, el inmigrante como tal (independientemente de su origen) ha sido históricamente blanco fácil al momento de buscar respuestas sencillas a problemas complejos de la sociedad norteamericana.

Probablemente el mayor daño de la presidencia de Donald Trump ya está hecho. Y ese es el de haber reavivado en un amplio sector de la población estadounidense el fuego de la xenofobia, racismo, misoginia e intolerancia. De manera todavía más preocupante es que no sea así, quizá lo peor para los millones de inmigrantes en Estados Unidos aún está por venir, en forma de leyes e iniciativas que denigran y criminalizan a poblaciones enteras.

 

 

 

[1] Lectura recomendada en este tópico es el libro de Martha Gardner, “The Qualities of a Citizen: Women, Immigration and Citizenship, 1870-1965”.

[2] United States Naturalization Law of March 26, 1790, 1 Stat. 103.

[3] An Act to execute certain treaty stipulations relating to Chinese, Ley Pública 47-126.

[4] H.R. 2580; Ley Pública 89-236 (Congreso, 1965), en vigor a partir del 3 de octubre de 1965 cuando fue firmada por el Presidente Lyndon Baines Johnson.

[5] El “sistema de cuotas” en realidad se refiere a la Emergency Quota Act de 1921, Ley Pública 5 del 67 Congreso (Congreso, 1921) y la subsecuente Ley de Inmigración de 1924, Ley Pública no. 139 (Congreso, 1924) .

[6] Estado que ganó Trump en la elección presidencial. Primera vez desde 1988 que los republicanos ganan Michigan.

 

Referencias Bibliográficas:

Alarcón, Rafael y Luis Calva Sánchez, 2014, La Emif Norte y la deportación de migrantes mexicanos de Estados Unidos (1999-2012), en 20 años de la Encuesta sobre Migración en la Frontera Norte de México, comps., Consejo Nacional de Población (Conapo).

Alba, Richard D., 1985, The Twilight of Ethnicity Among Americans of European Ancestry: The Case of Italians, Ethnic and Racial Studies.

De Genova, Nicholas, 2004, The Legal Production of Mexican/Migrant “illegality”, Latino Studies, 2004, 2, (160-185).

Higham, John, 2002, Strangers in the Land: Patterns of American Nativism, 1860-1925, Rutgers University Press.

Johnson, Kevin R., 1997, “Aliens” and the U.S. Immigration Laws: The Social and Legal Construction of Nonpersons, The University of Miami Inter-American Law Review, Vol. 28, No. 2, International Law, Human Rights, and LatCrit Theory (Winter, 1996/1997), pp. 263-292.

Motomura, Hiroshi, 2011, Who Belongs?: Immigration Outside the Law and the Idea of Americans in Waiting.

Zolberg, Aristide R., 2006, A Nation by Design: Immigration Policy in the fashioning of America.

 

 

Haciendo memoria: un relato fronterizo.

Por Maritza Rodríguez G.

mrodriguezmep@colef.mx

Es sábado, el día que marca el calendario con el número 30 del mes de abril. Aparentemente hoy será un día normal; pero lo que está a punto de suceder evidencia todo lo contrario. Son las 10:30 de la mañana y la locación que enmarca el escenario es la colonia Playas de Tijuana, muy cerca del faro, lo que muchos llaman la esquina de Latinoamérica; ahí donde rebotan los sueños.

            Imponente a la vista, ahí está, un muro de acero galvanizado de color marrón de aproximadamente cinco metros de altura; ya afectado por la corrosión que provoca la humedad y la sal del mar, como si aquello que divide a México de Estados Unidos se tradujera en algo que no pertenece al ecosistema y que la naturaleza se aferra a mostrar.

            Fijando la vista hacia el norte, se ven algunas familias hablando a través del muro, unos allá y algunos otros acá, como si de un picnic –divido por unas rejas- se tratase. Mientras avanza la mañana, va aumentando la concurrencia en el lugar; ahora no solo se observan familias sino un montón de camarógrafos, fotógrafos, reporteros y unos algunos otros uniformados con playeras de color morado, que traen grabada una leyenda en el pecho que reza “Border Angels”.

            Se percibe en el ambiente una mezcla de emociones que emanan de los rostros de algunas personas que parecieran estar a punto de recibir el más grande regalo que pudiesen imaginar. A su vez se escuchan los obturadores de las cámaras profesionales y el bullicio que indica que se acerca un momento que merece la atención de todos los ojos que están presentes.

            Aquellos que forman parte de este escenario comienzan a interactuar; se ve como algunos reporteros –acompañados de sus respectivos camarógrafos- entrevistan a algunos de los que antes, ese mismo día, se encontraban conviviendo con sus familiares que estaban al otro lado.

            Resalta del muro una puerta que parece estar sellada y que no tiene manera de ser operada desde el lado mexicano; decorado su marco con escrituras hechas con pinturas de colores que plasman –en esencia- que el amor no tiene fronteras. Un pasillo de la anchura de una banqueta separa esta puerta de una jardinera que forma parte de la decoración de este espacio, se ve una cinta color amarillo que dice “precaución” donde claramente su objetivo es delimitar el área y restringir el acceso. Dentro de la jardinera se encuentran montados los trípodes que próximamente sostendrán las cámaras que capturaran un hecho histórico.

            Deben haber pasado dos horas ya, pues la atención de todos los presentes se enfoca en esa puerta.  En el lado mexicano se observan entre la concurrencia, agentes de la policía federal, algunas familias simulando una fila de espera que inicia en la puerta y un montón de personas amontonadas alrededor de la cinta amarilla. En el otro lado -asomándose por la reja- es visible un multitud de personas; niños, mujeres, hombres y miembros de la Patrulla Fronteriza (CBP: Customs and Border Patrol). Pronto se escucha una voz que sobresale gracias al uso de un micrófono:

            – “Bueno… ¿me pueden oír?”

            – ¡Si! – exclama el público presente de lado mexicano, luego esa misma voz pero     ahora en inglés dirigiéndose a aquellos presentes en el lado estadounidense:

            – Can everyone hear me? Good afternoon everybody, my name is Enrique Morones            from “Border Angels”…  “Ángeles de la Frontera” and we in Mexico celebrate Childrens Day, we want to welcome you all, les queremos dar la bienvenida a todos         ustedes hoy en el día del niño, nos da mucho gusto que nos estén acompañando. Yo          soy Enrique Morones, el director y fundador de Ángeles de la Frontera…

            Se escuchan aplausos y unas cuantas palabras más por lo que se asume que ha llegado a su final el preámbulo que da paso a aquello que todos esperan; eso que hacia diferente ese 30 de abril de 2016.

            Son nueve minutos después de las doce y se escucha como los agentes de la patrulla fronteriza quitan la barra que asegura la puerta desde el lado estadounidense, lentamente se revela lo que antes no era visible, pues la puerta, ha sido abierta. Al fondo se divisan unos cuantos, principalmente medios de comunicación y a tres agentes de la patrulla fronteriza, portando ese uniforme de color verde aceituna que les caracteriza.

            Es por tercera ocasión[1] que la asociación civil Border Angels[2] gestiona y logra que la Patrulla Fronteriza (CBP) abra la puerta de emergencia que forma parte del muro que divide a México de Estados Unidos, con el fin de permitir a seis familias[3] –que han sido separadas por la deportación- poder establecer contacto físico mediante un abrazo. Se le fueron asignados tres minutos a cada una de las familias que, entre llanto y lágrimas de felicidad pudieron volver a abrazarse después de años.

            Fueron la emotividad y sensibilidad que estuvieron presentes en el aire; contagiándose las lágrimas a los presentes. Sin embargo, había alguien en especial que captaba la atención; pues representaba algo un tanto irónico pero también una linda reflexión. Custodiando la puerta se encontraba una oficial de la Patrulla Fronteriza, quien hacia lo posible por mostrarse seria y rígida ante la situación. Es cuestión de minutos para percatarse de que tiene los ojos cristalizados, los mismos que demuestran que, lejos de representar a una de las autoridades que regula a la inmigración indocumentada, hay un ser humano sensible que sabe que ahí cabe la injusticia.

            El relato anterior pretende desvelar una pequeña parte de lo que conforma el problema de la separación familiar y la necesidad de evidenciar el problema social que representa.

[1] La primera fue en 2013 y la segunda en 2015.

[2] Borde Angels o Ángeles de la Frontera es una organización civil sin fines de lucro, que opera tanto en Estados Unidos como en México. Tiene como objetivo abogar por los derechos humanos, una reforma migratoria humana y la justicia social con un enfoque especial en asuntos relacionados de Estados Unidos y México. http://www.borderangels.org/about-us/

[3] Estas familias fueron elegidas después de haber pasado por un proceso de selección.

CON CARA AL 2017: RETOS Y OPORTUNIDADES EN UNA POBLACIÓN DIVERSA COMO LA MEXICANA

Por Maya Cervantes

Ante la inminente llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos, hay temores e incertidumbre sobre lo que sucederá con la economía, trabajo y seguridad de los mexicanos. Estas angustias no son infundadas, y no se debe menospreciar las implicaciones futuras de los manejos de la política exterior y los tratados comerciales con países extranjeros. Sin embargo, también es un momento para dirigir la mirada hacia lo que sucede dentro del país, aprovechar la riqueza social y cultural, así como identificar los males que lo aquejan y empezar la reconstrucción de la sociedad desde dentro, para no sólo poder sobrevivir, sino mejorar.

México es un país violento con 10,301 homicidios dolosos registrados en la primera mitad del año (SEGOB, 2016). A pesar de esto, hay personas de otros países como Guatemala, El Salvador y Honduras, que lo escogen como lugar de destino debido a que lo perciben como un lugar más seguro en donde incluso podrán tener una mejor calidad de vida, como se puede ver en el siguiente testimonio de Roger[1]:

“Fíjese que el tío mío cuando lo mataron, la policía estaba a una cuadra y más bien ellos resguardaron a los que mataron a mi tío. La Policía esta corrupta pues. Esa banda que mató a mi tío… de allí donde somos nosotros… emigró de allí toda la gente, los mataban y los corrían. A nosotros nos corrieron. Ya no vivíamos allí en donde vivíamos antes, hace tres años que nos fuimos. Ajá y uno va a poner denuncia y ellos todo lo saben porque la policía, la misma investigación, le pasa la información a ellos, está bien difícil. Aquí [México]es más tranquilo.” (Roger, hondureño, 30 años, 2016).

También podemos ver la percepción de que México se encuentra en una mejor situación que Honduras en esta conversación en la que intervienen Mirella y su esposo Héctor en la que comienzan hablando de una torcedura de pie que tuvo Héctor por huir de los agentes migratorios:

“Héctor: […] sólo me estiré con el pie izquierdo. Ella me tuvo que levantar más bien. Bien agüitada se puso porque ¡pucha amor! me dice: regresémonos. Estás loca, le digo. Qué me ves sufriendo aquí, pero yo no me voy a ir a hambriar a Honduras otra vez.

Mirella: Esta fea la situación allá en Honduras.

Héctor: Por eso es que existe mucha maldad allá. Porque hay mucha hambre pues y lo que están haciendo es. ¿Cómo le explico? hay gente que es corrupta, usted sabe, en vez de llevar un programa alimenticio llevan un programa de drogas. Porque saben lo que es el dinero, cocaína, heroína y cuanta cosa allí. De doce, trece años ya andan metiéndose cocaína y crack y todo eso ¿Me entiendes verdad? Porque está a la mano de cualquiera. Tenés, ten esto, ten esto porque lo que quieren es enviciarlo. Cuando tu estás enviciado tienes que salir a matar y a robar y hacer cuanta cosa para pagar sus vicios.” (Mirella, 33 años, Héctor, 31 años, hondureños, 2015).

En estos testimonios, se conjugan el hambre, la corrupción, el uso de drogas, la violencia y lo que ellos llaman “maldad” para hacer imposible la vida en su país de origen. Pero ¿El que piensen que en México puedan tener una vida mejor que en su país es sólo una percepción? Según las cifras del Programa de Desarrollo para las Naciones Unidas, los indicadores muestran que la seguridad y el nivel de vida sí son mejores en México que en esos países y no son solamente percepciones:

maya-ceTabla elaborada con datos del Informe sobre Desarrollo Humano 2015 (PNUD).

En la tabla anterior podemos ver que, en cifras, México efectivamente está mejor posicionado que El Salvador, Guatemala y Honduras, en lo que se refiere a esperanza de vida al nacer, ingreso bruto e incluso tasa de homicidios. Cabe mencionar que San Pedro Sula (Honduras) y San Salvador (El Salvador) estuvieron posicionadas en el 2015 como la segunda y tercera ciudad respectivamente más violentas del mundo, debido a la tasa de homicidios registrados en ellas (SJP, 2016). Mientras estas circunstancias no mejoren en esos países, seguirá habiendo un éxodo de quienes buscan salvar su vida o mejorarla.

México es un país de contrastes y desigualdades. Lo que nos muestran las cifras y testimonios de personas de otros países, es que no sólo estamos mejor que otros países, sino que podríamos estar peor y estas condiciones no sólo dependen del gobierno o de las personas en el poder, sino de cada uno de los individuos que residimos en México. Según la misma lista de las ciudades más violentas del mundo, en 2015 cinco mexicanas abandonaron la lista al disminuir el número de asesinatos. Esto ofrece un poco de esperanza ante las malas noticias mundiales.

Asimismo, no se puede olvidar que México es un país diverso, hay 62 grupos etnolingüísticos originarios reconocidos (Navarrate, 2008) y cuenta con una población que se ha nutrido de numerosas oleadas de migraciones extranjeras al país entre las que se encuentran españolas, guatemaltecas, chinas, francesas, cubanas, libanesas y alemanas. Además, México es un país de “origen, tránsito, destino y retorno de migrantes” (DOF, Ley de Migración, artículo 2, 2011). Esos son los hechos y es la base desde la que se deben construir estrategias económicas, políticas y sociales, tanto desde el gobierno como, desde la sociedad civil, que nos ayuden a aprovechar las cualidades y capacidades que ofrece la gran diversidad de formas de concebir el mundo, saberes y habilidades que conlleva esta característica. De la misma forma, debemos entender lo que significan la xenofobia, racismo, clasismo, misoginia y homofobia (o cómo se expresan por ejemplo en segregación, desprecio, descalificación, falta de empatía, sensación de superioridad y agresión a otros seres humanos) y combatirlos desde la vida diaria ya que dividen a la sociedad mexicana y la debilitan. Si Kropotkin estaba en lo correcto, la solidaridad y el apoyo mutuo serán claves para la supervivencia y para la superación de los retos que se avecinan.

Referencias citadas:

Diario Oficial de la Federación (DOF), 2011. Ley de Migración, Título primero, Capítulo único, Artículo 2. Consultado el 14 de diciembre de 2016, disponible en http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5190774&fecha=25/05/2011

Kropotkin, Piotr, 2009. La selección natural y el apoyo mutuo. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Navarrete Linares, Federico, 2008. Los pueblos indígenas de México. México, CDI, 2008. 141 p. Consultado el 14 de diciembre de 2016, disponible en http://www.cdi.gob.mx/dmdocuments/monografia_nacional_pueblos_indigenas_mexico.pdf

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 2015. Informe sobre Desarrollo Humano 2015. Nueva York, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Consultado el 14 de diciembre de 2016, disponible en http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr_2015_report_sp.pdf

Secretaría de Gobernación (SEGOB), 2016, Informe de víctimas de homicidio, secuestro y extorsión 2016. “Reporte mensual del número de víctimas de homicidio, secuestro y extorsión en averiguaciones previas y carpetas de investigación iniciadas por las agencias del ministerio público de cada entidad”. México, SEGOB, SESNSP.

Seguridad, Justicia y Paz (SJP), 2016. The 50 Most Violent Cities in the World 2015. México, Seguridad, Justicia y Paz. Consultado el 14 de diciembre de 2016, disponible en http://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx/biblioteca/prensa/send/6-prensa/231-caracas-venezuela-the-most-violent-city-in-the-world

[1] Los nombres fueron cambiados para proteger las identidades de los entrevistados.