Autor: valecappe

De otras fronteras: Brexit y la negociación Reino Unido – Unión Europea sobre la frontera de Irlanda

Por Valeria Giannuzzi

Londres, Abril 2019

vgiannuzzidcs@colef.mx

Escribir sobre Brexit en estos días presupone el riesgo que los eventos sobrepasen las palabras, y que todos los razonamientos e intentos de aclaraciones se queden atrás. 

Como se ha visto, la fecha del 29 de marzo 2019, indicada en pasado como la última y definitiva para la salida del Reino Unido de la Unión Europea, ha sido otra vez postergada.

En el mes de abril 2019 la primera ministra Theresa May pidió a los líderes europeos la enésima extensión para la actuación del artículo 50, indicando primero la fecha del 12 de abril, y otra vez la del 30 de junio. El Parlamento europeo votó y aprobó la extensión concediendo hasta el 31 de octubre, aunque ahora la cuestión se hace cada vez más delicada, ya que se acercan las elecciones europeas, a las cuales ya no queda claro si el Reino Unido participará o menos. 

Las elecciones son previstas para el 26 de mayo 2019, y la presencia de los parlamentarios ingleses puede cambiar profundamente los equilibrios, incluso algunos tienen la esperanza de que votando para los partidos a favor de la Unión Europea, se logre un nuevo referéndum. El gobierno inglés puede organizar las elecciones generales antes de esta fecha y así salir de la Unión Europea, aunque esta solución parece bastante difícil de obtener ya que en más de dos años y medio, nunca se llegó a un acuerdo, ni al interior del gobierno inglés, y tampoco con los líderes europeos de los demás 27 Estados Miembros.

Hay numerosos factores que impiden un “divorcio” sencillo, y aunque el Reino Unido siempre tuvo una posición peculiar en comparación a los demás Estados Miembros, salir por completo de la Unión Europea implica negociar acerca de los temas más diversos, desde los reglamentos sobre alimentos, a la protección de datos, hasta por supuesto, el movimiento tanto de bienes como de personas.

Uno de los temas más complejos de resolver y que con razón se encuentra al centro de los negociados, es el de la frontera entre Irlanda y Norte de Irlanda, visto por varios analistas políticos como la “clave” capaz de desbloquear esta situación de escaño.

Mapa Reino Unido e Irlanda [Irlanda del Norte en verde oscuro]

Fuente: Wikimedia Commons

La República de Irlanda colinda con Irlanda del Norte por una extensión de 499 km: esta sería la única frontera terrestre que separaría el Reino Unido de la Unión Europea.

Al momento ambos países, formando parte de la UE, responden a las mismas leyes de aduana y por lo tanto no necesitan de controles particulares. La frontera entre los dos países es considerada “suave”, no hay muros ni controles fronterizos y se puede pasar de un país al otro sin casi darse cuenta. Tal condición parece similar a los demás países de la Unión Europea una vez introducida la convención de Schengen, sin embargo hay una historia de guerra y conflicto muy reciente en este espacio, y se teme la alteración de un equilibrio muy precario.

La paz fue ratificada en el acuerdo de Viernes Santo de 1998, y ponía fin al conflicto entre los unionistas de Irlanda del Norte, protestantes y a favor de preservar los lazos con el Reino Unido, y los republicanos irlandeses, católicos y partidarios de la integración de la provincia en la República de Irlanda (McKittrick & McVea, 2001). El conflicto duraba desde 1968 y causó la muerte de unas 3,500 personas hasta 1998. 

De acuerdo con Kevin O’Rourke (2019), entre los puntos del acuerdo, se ratificaba la posibilidad para Irlanda del Norte de juntarse en cualquier momento a la República de Irlanda si así lo quisiera, y que todas las personas nacidas en Irlanda del Norte tienen derecho a ambas ciudadanías, irlandesa y británica.  El Acuerdo del Viernes Santo es visto como un triunfo de negociaciones pacíficas. Queda claro, sin embargo, como tales pactos se hayan tomado con relativa facilidad en relación a estos temas, ya que ambos países formaban parte de la Unión Europea. Tanto el Reino Unido como la República de Irlanda rechazaron la idea de reconstituir una frontera “dura”, con controles fronterizos y aduaneros, ya que el riesgo de reavivar una división es algo que nadie desea.

Pero una vez que el Reino Unido salga de la Unión, ¿cómo se puede lograr el mantenimiento del equilibrio? Con el fin de preservar la paz en esta región, una de las propuestas es que en caso de Brexit “duro”, o sea sin acuerdo, se quede algo denominado “backstop”, o sea una “red de seguridad”. En pocas palabras, con el fin de mantener la frontera tal como es ahora, la propuesta es de mantener al Reino Unido bajo la misma unión aduanera hasta que no se alcance un acuerdo conjunto. 

Los unionistas y los conservadores son los más críticos hacia esta propuesta, ya que una de las promesas principales del Brexit sería justamente la de una mayor independencia comercial del Reino Unido que, de esta manera, no tendría. La propuesta de la UE, de acuerdo con Ventura (El Economista en línea, 14 de noviembre de 2018) es que Irlanda del Norte permanezca indefinidamente dentro de las normas de la Unión Europea, de manera que la frontera se movería del interior de Irlanda al estrecho entre la isla y la de Gran Bretaña. Esta solución tampoco convence, ya que introducir una nueva frontera para salvar a otra parece injusto, y crearía profundas divisiones al interior del país, forzado a poner leyes y barreras para liberarse de la membresía europea. A la fecha, no hay todavía una solución que aparezca satisfactoria para ambas partes y que justifique el divorcioen términos económicos, políticos y sociales.

Frontera irlandesa en Lenamore Road 

Fuente: Wikimedia Commons

Contando además la cuestión migratoria, la frontera irlandesa pondría nuevos problemas con relación a las ciudadanías, pertenencias, identidades y (ir)regularidades. De acuerdo con una declaración de 2016 de Philip Hogan (The Guardian en línea, 9 de mayo de 2016), ex ministro del gabinete irlandés, ya había una preocupación difundida entre los políticos irlandeses a que las ciudades fronterizas de la República irlandesa se convirtieran en “las nuevas Calais”, o sea que los migrantes utilizarían el derecho de libertad de movimiento dentro de la Unión Europea para poder luego entrar de manera irregular a Reino Unido a través de la Irlanda del Norte. 

Es evidente por lo tanto como esta frontera sea particularmente delicada y las cuestiones alrededor de ella radican más allá de las recientes configuraciones geopolíticas. Desde afuera se ha admirado a la Unión Europea como el ejemplo más exitoso de integración económica de la historia. Pero no se debe olvidar que las fronteras aún existen y aún juegan un rol importante. Si a otras latitudes de la misma Europa se asistió al éxito de la abolición de muros y divisiones, el reto del Reino Unido hoy es lo de entender cuáles son los confines importantes para su soberanía y cuál es el precio a pagar: en ningún caso será barato, ya que no es posible considerar a los factores económicos sin los políticos, históricos, sociales, y todas las consecuencias que llevaría una actitud superficial acerca de esta barrera que hoy es invisible y que presupone la presencia de muchas otras para poder existir.

Bibliografía

McKittrick, David; McVea, David (2001). Making Sense of the Troubles, Penguin Books Ltd.

O’Rourke, Kevin (2019) A short History of Brexit. From Bentry to Backstop, Pelican Books

Páginas web consultadas:

–       https://www.eleconomista.es/internacional/noticias/9519188/11/18/Por-que-la-frontera-de-Irlanda-es-el-mayor-escollo-para-el-acuerdo-del-Brexit.html

–       https://fullfact.org/europe/eu-referendum-and-irish-border/

–       https://www.lettera43.it/it/articoli/mondo/2019/04/14/regno-unito-elezioni-europee-2019/231214/

–       https://www.publico.es/internacional/brexit-clave-brexit-frontera-irlanda.html

–       https://www.theguardian.com/politics/2016/may/09/brexit-irish-border-new-calais-eu-commissioner-phil-hogan

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El Programa 3×1 para Migrantes entre “avales” y recortes al comienzo de la “Cuarta transformación”

Por Valentina Cappelletti

valentina.cappelletti2@gmail.com

1ro de Marzo de 2019

Los dirigentes y los miembros de las organizaciones de mexicanos residentes en Estados Unidos brincaron de la silla cuando echaron un ojo al primer Presupuesto de Egresos de la Federación elaborado por la administración de Andrés Manuel López Obrador recién instalada[1]. El fondo destinado al exitoso Programa 3×1 para Migrantes[2], por primera vez desde el año 2002, cuando esta política se extendió a escala nacional, sufría un recorte del 98%. Esta medida dejaba el Programa agonizante con un presupuesto de poco superior a los 9 millones de pesos.

Las primeras presiones a los diputados federales procedieron de los titulares de las Secretarías de Migrantes de Zacatecas, Guerrero y Michoacán, que viajaron a toda prisa a la Ciudad de México, y de los dirigentes de las mayores Federaciones de clubes de migrantes, que se reunieron para expresar su disconformidad desde California. En sus video mensajes se declaraban favorables a una reforma del Programa, pero en contra de un recorte tan drástico que, por un lado, deslegitimaba su larga trayectoria de participación en el desarrollo de sus comunidades de origen y, por el otro lado, disonaba con el flujo de remesas familiares recibidas por México para el 2018, que en el mes de mayo alcanzó su máximo histórico. 

El sector migrante no fue el único en levantar su queja y fue respaldado por las autoridades políticas, especialmente por los gobernadores de las entidades que más absorben el presupuesto federal del 3×1, in primisZacatecas. Fue ahí, de hecho, donde arrancó desde 1986 un proceso de institucionalización que paulatinamente convirtió las prácticas filantrópicas de los grupos de migrantes radicados en Estados Unidos para la “mejoría” de sus ranchos zacatecanos de origen, en Programa 3×1 para Migrantes, es decir, en una política pública federal a cargo de la SEDESOL, ahora Secretaría del Bienestar, para el “combate a la pobreza”. En Zacateca los presidentes municipales del estado se unieron en una rueda de prensa para protestar. Hasta el obispo de la diócesis de la capital expresó a la prensa local su descontento, porque el recorte afectaba la iglesia católica y la posibilidad para los ausentes de seguir apoyando la construcción y la restauración de los templos de la entidad.

La voz de todos estos sectores y actores interesados en un aumento del presupuesto del 3×1 no logró más que una ampliación de 200.000.000 de pesos determinada por la Cámara de Diputados, la que finalmente bajó el recorte a un 53%. 

Pero con qué propósito el ejecutivo federal decidió lanzar lo que podríamos identificar como un llamado de atención a todos estos actores? Y ¿qué sigue a este recorte? Para especular sobre tales interrogativos empezamos con considerar qué Programa 3×1 fue entregado a la nueva administración. 

Una política pública exitosa 

Desde la década de 1990 y hasta la actualidad el 3×1 ha capturado el interés de académicos, de autoridades políticas, de organismos internacionales y no gubernamentales del desarrollo que han convertido el Programa en un terreno de evaluaciones, de experimentación, de investigaciones desde diferentes disciplinas y acercamientos metodológicos.

Como quien escribe, investigadores e investigadoras han llegado desde lejos al estado de Zacatecas, transformado en un verdadero laboratorio de estudio de la remesa colectiva institucionalizada, para explorar la que podía representar una evidencia de la posibilidad del nexo entre migración y desarrollo y de una suerte de triple winderivada mágicamente del proceso migratorio entre México y Estados Unidos.

Efectivamente, para que el 3×1 funcione se deben de presentar un conjunto de condiciones relativamente improbables. Para empezar, los proyectos son el resultado de una colaboración que ocurre entre gobiernos generalmente diferentes en cuanto a orientación política. En adjunta, las obras sociales son el fruto de la voluntad de grupos organizados de individuos desplazados a otro país en búsqueda de las oportunidades que los gobiernos de sus regiones de origen no pudieron brindarles. Aún así, una vez alcanzado un mínimo de bienestar con el trabajo en el “Norte”, tales grupos deciden encargarse del desarrollo de sus lugares de nacimiento, del cual aquellos mismos gobiernos deberían hacerse responsables. 

Lo anterior nos habla de una cooperación producida casi por arte de magia, de una magia que no se ha repetido en otros países expulsores de migrantes y receptores de remesas como Somalia, Filipinas o El Salvador entre otros, donde se intentó replicar el mismo esquema de financiación sin obtener un producto que, como en el caso mexicano, perdurara en el tiempo, generara miles de proyectos de desarrollo social y activara un proceso de aprendizaje institucional para todos los participantes. 

Estos elementos bastan para entender por qué el discurso oficial que se ha ido construyendo alrededor del 3×1 es un discurso romántico, que celebra el Programa como un esquema de cooperación financiera exitosa surgida por iniciativa de la “sociedad civil organizada en el otro lado”. 

A pesar de este éxito, constantemente respaldado por número de proyectos o por la cobertura del Programa (número de personas y municipios beneficiados), o por un presupuesto federal, que entre 2012 y 2018 ha mantenido una media de 478 millones de pesos, no es oro todo lo que brilla. Durante una entrevista en el año 2010, un funcionario encargado del 3×1 en una secretaría del gobierno del estado de Zacatecas me dijo:

“Olvidándonos de todas las cosas, yo veo el éxito del Programa en todo lo que se ha hecho, cuando usted ve que hay más de 1,900 obras y acciones ya en las comunidades, este es el mayor éxito que se puede tener, haya llegado cómo haya llegado el recurso” (Entrevista a S.Q., 02/07/2010, Zacatecas)

Pero ¿a qué se refería exactamente con “haya llegado cómo haya llegado el recurso”? ¿qué se esconde detrás de este éxito?

Cuando las políticas bajan en el campo

La etnografía multisituada que siguió la “vida social” del 3×1 en Zacatecas y que llevé a cabo en periodos diferentes entre 2010 y 2018, vislumbra que a lado de un modelo clásico de aplicación del Programa, por el cual el club de migrantes decide la obra a realizar, la “población objetivo” y recauda el dinero para participar en la financiación del 25% del proyecto, había ido difundiéndose rápidamente otro modelo de aplicación, al cual todos los actores participantes referían con la denominación de “aval”. 

En el caso de Zacatecas, según considerado por algunos dirigentes de federaciones de clubes zacatecanos y por funcionarios de la dependencias estatales involucradas en el Programa, el 60-70% de los proyectos por cada ejercicio fiscal se concretan por “aval”. Sin embargo, la difusión y el aumento de este modelo de aplicación interesa también las otras entidades que participan en el Programa. El “aval”, en la práctica, infringe los principios básicos en los cuales se fundamenta el 3×1 sin dejar ninguna evidencia en la huella burocrática del Programa. Resulta de un acuerdo entre actores que se desarrolla en el backstage, antes de que la solicitud de un proyecto se introduzca en la maquinaria del 3×1. En la actualidad, una de las formas de “aval” más difundida es aquella promovida por la figura del presidente municipal, aunque éste a menudo reciba el respaldo desde el gobierno del estado sobre todo si de la misma orientación política. 

Bajo este modelo:

  1. no son los migrantes sino el presidente municipal que elige la comunidad beneficiada las obras que se solicitan con el Programa. 
  2. Es el mismo presidente municipal que, aparte su cuota, aporta el dinero del club y utiliza de manera instrumental las organizaciones de oriundos, existentes o por él formalizadas, solamente para poner las firmas en las solicitudes de las obras, es decir, como una especie de prestanombres. 
  3. Mientras en el caso de los proyectos gestionados y promovidos por un club de migrantes se detecta una mayor posibilidad de que la obra se realice por administración directa y se empleen maestros albañiles y la mano de obra de la comunidad recetora de la intervención, en el caso de los “avales” las obras se suelen ejecutar por contratista. Mejor dicho, se favorecen a los contratistas que en algún momento financiaron el alcalde en el poder. 

Un primer corolario de esta conducta es que los proyectos realizados por contratistas tiendan a distinguirse por una menor calidad con respecto a cuando el club se encarga de la gestión y de la micro gestión y la comunidad de realización de la obra. Un segundo corolario es que los proyectos que se dan por “aval” no necesariamente responden a un enfoque de anti-pobreza, aunque a menudo coincidan con obras de infraestructura básica, ni se concentran en las comunidades rurales con mayor nivel de emigración y marginación. Por el contrario, estos proyectos tienden a concentrarse en las comunidades y en las cabeceras más pobladas, demostrando obedecer más bien a una lógica de captura de votos. 

Si bien, los niveles superiores de gobierno tiendan a imputar de la expansión y la persistencia de esta práctica a la política “sucia” y baja de los niveles municipales de la administración, la firma de los “avales” ha seguido sin mayores obstáculos bajo el tácito consentimiento de todas las instituciones que participan en el 3×1.

Efectivamente el “aval” es hijo del proceso de descentralización de los recursos federales y de fortalecimiento municipal que se ha dado de la mano con el proceso de institucionalización del mismo 3×1. Asimismo, el “aval” deriva de la percepción de escasez de estas participaciones federales, sobre todo para la realización de infraestructura básica, que interesa a los presidentes municipales bajo la actual coyuntura social, económica y política. El “aval”, en cierto sentido, es un producto de estos tiempos y representa la apropiación de una política pública por parte de las lógicas del poder local.

Para empezar, las regiones receptoras de los proyectos del 3×1 son ruralidades en proceso de “desagrarización”[3], que se están convirtiendo en espacios residenciales, donde los habitantes reclaman a sus gobiernos intervenciones de infraestructura urbana más que para el campo. En estas regiones, paralelamente a la devaluación de la tierra y a la perdida de importancia de los encargados de su gestión, como los comisarios ejidales, se asiste a la emergencia de otros recursos colectivamente valorados, especialmente la obra pública con todos los capitales y actores que ella moviliza, como los empresarios de la construcción, los contratistas. 

Por otra parte, se trata de regiones políticas bajo un régimen multipartidista y de competencia electoral, que identifica justamente el municipio como un espacio de contienda. Así, el Programa 3×1 y el recurso a los “avales” adquieren una grande importancia para la reproducción del poder de los partidos en estos contextos submunicipales y sobre todo para los alcaldes. La sobrevivencia política de estos últimos, en el juego de la competencia entre un número siempre mayor de partidos, depende de su capacidad de conseguir recursos extraordinarios, como aquellos procedentes de la diáspora o de los contratistas, y de repartir estratégicamente el escaso presupuesto municipal en la localidades bajo su jurisdicción. 

Todos estos factores empujan hacia la afirmación de una “política del aval”, es decir una lucha por el poder político que se sirve también de la compra-venta de formas de clubes de migrantes necesarias para acceder a los recursos del 3×1 con la finalidad de administrar el consenso electoral mediante la realización de proyectos. Tales proyectos se concentraran en los lugares electoralmente rentables, más que en los más pobres.

Por su parte, en el seno de las organizaciones de migrantes emergen grupos críticos del “aval”. Ellos lo consideran como una “desvirtuación” del 3×1 y como el símbolo de la corrosión del poder y de la perdida de autonomía de estas organizaciones frente al Estado de origen. Sin embargo, otros clubes y federaciones participan en la “política del aval”. De hecho, muchas veces la firma en las solicitudes de las obras deseadas por el alcalde suele ser recompensada con bienes valorados como proyectos productivos o empleos en los ayuntamientos para los familiares de los dirigentes de los clubes que no migraron o que se regresaron a México. 

También esta participación debe de ser enmarcada en procesos que interesan a estas organizaciones y que a veces amenazan su sobrevivencia, como el escaso involucramiento de la segunda generación, la generación post-IRCA[4], o la recesión del 2008, que afectó la economía de muchos de los integrantes. Por lo tanto, la demanda de obras de la ciudadanía y de la política local llega a rebasar el poder de adquisición de los clubes de migrantes residentes en Estados Unidos. En este sentido, la firma de “avales” y la afiliación en las federaciones de clubes creados por los presidentes municipales para avalar sus obras constituyen una estrategia para la reproducción económica, social y política de estas organizaciones y de sus dirigentes, aún más en la época actual, cuando el foco de la intervención del sector gubernamental y no gubernamental se ha ido desplazando hacia las “nuevas” migraciones desde Centroamérica. 

¿Recorte seguido por reforma o recorte sin reforma?

En el Programa 3×1 entregado a la nueva administración federal cohabitan varias contradicciones. Por un lado, muchos clubes siguen dedicando tiempo y recursos para concretar su visión de desarrollo y bienestar en sus comunidades de origen, luchando con la “política del aval”. Por otro lado, se trata de un programa que, sin dejar de considerarse exitoso, se encuentra cooptado por la lógica electoral en la repartición de su presupuesto y atravesado por prácticas de compra de voto y relaciones clientelares, que no aplican un criterio de combate a la pobreza. A final de cuentas, el 3×1 se hubiera podido cancelar al igual que el Fondo de Atención a Migrantes (FAM), pero hubo interés en mantenerlo. Bajo la retorica de la “Cuarta transformación” y sus medidas de austeridad, este recorte alude a un cambio inminente del juego político que acompaña el despliegue del Programa, lo cual quizás anticiparía dos escenarios.

Como deseado por algunos grupos de migrantes organizados, se trataría de una estrategia para tomar tiempo antes de operar una reforma a las reglas de operación del Programa. En este sentido, todavía siguiendo esta retorica presidencial fundamentada en los discursos del combate a la corrupción y de la atención y desarrollo para el campo, nos esperaríamos la introducción de mecanismos que plasmen el 3×1 hacia tal dirección y quizás limiten la práctica del “aval”. 

Por ejemplo, se podrían fortalecer los mecanismos de transparencia; aquellos que permitan una participación mayor y más efectiva en el control social de las obras por parte de la población objetivo; o aquellos para reducir los desvíos de recursos que acompañan la gestión y micro gestión de los proyectos. Se podrían introducir sanciones para la figura del contratista, que no está considerada en las reglas de operación del Programa, cuando no cumpla con la calidad de la obra o cuando ésta se deje inconclusa; o sanciones para quien a nivel municipal realiza los expedientes técnicos elaborando presupuestos de obras excesivamente inflados. Manuel López Obrador en su discurso durante la ceremonia de entrega del Bastón del Mando, del 1ro de Diciembre de 2018 entre el humo del copal declaró:

Se harán las obras […]. Estos caminos se van a construir con trabajadores de las mismas comunidades para lograr un efecto multiplicador. […] se van a hacer de concreto y con revolvedora, para que se de mucho empleo. Además, los caminos de concreto duran más que esos caminos que hacen, bueno, que hacían los contratistas asociados con autoridades corruptas, que nada más pintaban las carreteras y así las inauguraban y al poco tiempo con la lluvia volvían a hacer estos caminos de terracería. ¡Esto se acabó!”. 

La coherencia con este discurso podría implicar el recupero de un modelo PRONASOL en la aplicación del 3×1, por lo menos para las obras de infraestructura básica, que son la mayoría, con la introducción de reglas que faciliten el empleo de los habitantes y de los maestros albañiles de las comunidades rurales e indígenas beneficiadas. Una vez reformado se podrá aumentar o menos el presupuesto.

Pero también podemos esperarnos el mantenimiento de un presupuesto bajo sin aplicar una reforma, para lograr un mayor control de su repartición desde la Ciudad de México, lo cual daría pié para pensar en la aplicación de un nuevo centralismo orientado a aflojar los gobiernos locales (estatales y municipales). Este recorte efectivamente está debilitando los gobiernos y obstaculizandola reproducción al poder de las administraciones estatales, pero no cualquiera, sino aquellas de las entidades donde más se invierte el recurso federal del 3×1: Zacatecas, Guerrero, Guanajuato, Michoacán, Durango, San Luis Potosí, Sinaloa, Hidalgo entre otros. Cabe mencionar que la mayoría de ellas se encuentran dirigidas por el PRI y el PAN por lo menos por los próximos dos años, cuando su electorado expresará de nuevo su preferencia a las urnas.


[1]Muchas reflexiones expuestas en esta nota derivan del material recolectado durante la investigación de Maestría y Doctorado desarrolladas entre 2010 y 2018 en Zacatecas y California. Para profundizar varios temas aquí tratados se vea: Cappelletti, Valentina (2018). “De la política para el desarrollo a la “política del aval”: el Programa 3×1 para Migrantes en la ruralidad zacatecana”. Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales con especialidad en Estudios Regionales. El Colegio de la Frontera Norte, A.C. México. 278 pp.

[2]El 3×1 es un programa del gobierno federal que apoya las iniciativas de los migrantes organizados para realizar proyectos que contribuyan al desarrollo de sus localidades de origen, mediante la aportación financiera de los tres órdenes de gobierno: federal, estatal y municipal, así como de organizaciones de migrantes en el extranjero.

[3]Para el concepto de “ruralidad desagrarizada” se vea Torres-Mazuera, Gabriela, 2012, La ruralidad urbanizada en el centro de México. Reflexiones sobre la reconfiguración del espacio rural en un contexto neoliberal, México, UNAM,Universidad Iberoamericana. 

[4]Es la Immigration Reform and Control Act (IRCA) de 1986. Esta ley aumenta las medidas de los Estados Unidos para obstaculizar la inmigración a través de reglamentaciones fronterizas reforzadas y sanciones para los empleadores que contratan extranjeros ilegales. La ley también ofreció a ciertos extranjeros ilegales elegibles la posibilidad de solicitar el estado de residente temporal. Más de 3 millones de personas regularizaron su estatus migratorio.

La mochila de la Patria y los objetos de la migración venezolana

Por Gabriela Pinillos Quintero

30 de enero de 2019

El objetivo de este texto es plantear una reflexión hacia lo que yo llamaría la resignificación de los objetos de la migración venezolana frente al pronunciamiento de un patriotismo desde los programas y políticas del gobierno bolivariano de Venezuela. Una observación que se realiza a partir de la consecuencia no esperada de las acciones de dicho gobierno, particularmente de los programas sociales y asistenciales, sobre la población con el propósito de promover los sentimientos asociados al patriotismo para fortalecer un tipo de gobierno que a la fecha ha sido fallido por múltiples razones y causas de orden interno, pero también acompañadas de bloqueos y boicots comerciales internacionales. En este caso, la reflexión surge de la observación de un objeto específico presente en el trayecto migratorio que realizan las y los venezolanos a pie a lo largo de la carretera que desde La Parada (Villa del Rosario, Colombia) conduce hasta Bogotá (Colombia). Se trata de “la Mochila de la Patria”, la cual es parte de un programa social oficial consistente en la entrega de mochilas y útiles escolares a niños y niñas y jóvenes de los liceos y escuelas públicas a lo largo de todo el territorio venezolano. 

Hablar de patriotismo, nacionalismo y Estado es un tema sumamente complejo que requiere de la elaboración analítica y una indagación muy extensa y profunda del origen de los términos, sus raíces etimológicas y la evolución del significado que adquieren en la actualidad cada uno de estos términos. En esta entrada al blog de la Comunidad Interdisciplinario de Estudios Migratorios no tendré oportunidad de realizar este ejercicio analítico ni tampoco es mi pretensión parecer especialista en el tema. Sin embargo, retomaré algunos conceptos básicos para poder desarrollar la idea del texto.

Patria, Nación y Estado, son conceptos que se encuentran interrelacionados, pero que se confunden en los discursos populares e incluso en los discursos académicos. A cada uno de estos conceptos corresponden una serie de símbolos creados para darles significado. La Nación, por ejemplo, señala el lugar donde un individuo ha nacido (Bandieri, 2007: 22), la nación es la expresión de un nosotros que se presenta bajo la forma de una comunidad de sangre, una comunidad de suelo o una comunidad de ciudadanos (López, 2014: 99). Es una agrupación de seres humanos que habitan en un mismo territorio y que tienen un origen y unas lenguas comunes e intereses, una serie de vivencias históricas comunes y en donde hay una clara voluntad de constituirse en Nación. El Estado es la Nación soberana organizada políticamente, sobre un territorio determinado, con ordenación jurídica de conductas.

La patria, por otro lado, suscita unas relaciones afectivas. El concepto ha ido evolucionando a lo largo de la historia, como concepto se encuentra en el centro de múltiples debates y críticas desde diversos sectores políticos y académicos. Pero interesa aquí destacar, como lo plantea Vázquez (2003) “su capacidad superior para evocar el poder de la emoción y la pasión, por encima de la razón. Y, derivando de ello, su mayor poderío como motor de comportamientos humanos” (Vázquez, 2003: 55) 

“Este concepto de patria, que precede al moderno concepto de nación, pone el énfasis en un aspecto telúrico: el lazo primario de pertenencia al territorio de padres y antepasados. Una distinción conceptual entre nacionalismo y patriotismo puede resultar relativamente fácil en tanto la mayoría de estudios escinden la identidad cultural de la identidad política, y asocian a la primera con el nacionalismo y a la segunda con el patriotismo” (López, 2014: 100-114). Los gobiernos de los Estados acuden a fortalecer los sentimientos patrióticos dentro de su población para fortalecer su control y poder sobre la misma y sobre el territorio.

“En esta perspectiva “patriotismo” denota una forma específica de lealtad: aquella de ser miembro de un país o un Estado. Sin embargo, la lealtad no cubre por sí sola la gama de valores que se asocian al patriotismo, dado que este también contiene un sentido de identificación personal con, y preocupación por, la existencia y el bienestar de ese país o Estado” (Arlotti, 2016: 3-4). Los sentimientos asociados a la pertenencia a “la patria” asumen distintos objetos a lo largo de los siglos. Los llamados “símbolos patrios” son objetos creados con el objetivo de promover los sentimientos patrióticos en los individuos pertenecientes a la Nación. En Venezuela, el patriotismo, pensado como el sentimiento asociado a esa preocupación y sentimiento de bienestar hacia su país, podría decirse, ha logrado su propósito de manera más pronunciada que en otros lugares del mundo, quizás esta pueda ser una afirmación arriesgada, pero cuando se observan los propósitos de los gobiernos que han dirigido dicho país no es difícil observar la manera en que se profundiza en el establecimiento de elementos patrióticos y nacionalistas. La relación con los elementos y símbolos patrios como el himno nacional, la bandera, el escudo destaca en los discursos de los y las venezolanas. 

En los discursos y en algunas de las acciones observadas en el tránsito por Colombia de las personas que han migrado desde Venezuela a causa de la crisis económica y política de los últimos años, destacan los sentimientos asociados al abandono que se ha tenido que hacer del lugar en el que se quiere permanecer y la preocupación por los procesos de crisis y caos que vive el país. La idea del retorno acompañada de la esperanza de una recuperación de la economía y el bienestar de la Nación. 

La masiva migración venezolana actual, considerada como la cuarta ola, como ha sido documentado ya, es consecuencia de una crisis profunda del modelo económico y político implementado por el gobierno bolivariano de Venezuela que ya lleva casi 20 años en el poder, que fue iniciado por Hugo Chávez y actualmente encabezado por Nicolás Maduro. Esta oleada está conformada por población colombiana en retorno y población venezolana sin familiares en Colombia. Es importante resaltar que la crisis económica, como lo plantean distintos economistas (Rodríguez, 2018)[1], ha sido el resultado no solo de los desaciertos del actual modelo de gobierno, sino que responde a un histórico y extendido abuso de los recursos y de malos manejos de gobiernos anteriores. En ese sentido, la crisis de la economía venezolana se trata de un asunto profundamente estructural y la comprensión de la misma merece la atención a diferentes y complejas variables. Pero sin lugar a dudas, la diáspora venezolana actual, no es otra cosa que el estallido de un modelo económico insostenible y fallido acompañado de bloqueos y boicots comerciales.

El gobierno bolivariano de Venezuela, dentro de su modelo de gobierno, ha buscado promover de una manera asidua los “valores y sentimientos de la patria”, no en vano el eslogan de su gobierno “Independencia, Patria y Socialismo. Viviremos y venceremos hasta la victoria siempre”. Dentro de dicho sistema de gobierno se han ido implementando unos programas sociales denominados “Misiones”[2], los cuales están dirigidos a ofrecer servicios y derechos a las poblaciones en condiciones de pobreza y pobreza extrema en cuestiones de salud, educación, trabajo, alimentación, entre otras. Bajo esa misma lógica, el actual gobierno creó un programa denominado “la mochila de la patria”, que consiste en la entrega de una mochila con útiles escolares para niñas y niños y jóvenes de escuelas públicas a lo largo de todo el país. La mochila con los colores amarillo, azul y rojo, como muchos de los elementos y objetos que otorga el gobierno venezolano, representa, a su vez, un objeto del patriotismo venezolano. Esta mochila que se ha convertido en “el símbolo de la diáspora venezolana”, como lo mencionan algunos medios como BBC Mundo[3], parece ser una mancha tricolor que se esparce a lo largo del trayecto migratorio, un objeto que las y los migrantes han resignificado a partir de su experiencia en el éxodo de su país por la hiperinflación, la escases de medicamentos y recursos, el desempleo y los bajos salarios. 

Foto: BBC Mundo.

La migración venezolana actual representa un drama y un reto para el gobierno venezolano y también para los gobiernos de los países que constituyen el destino y el tránsito de esta fuerte oleada de migrantes. Parte de esta migración ha llamado la atención en su tránsito por Colombia, que ha sido ya documentado principalmente por medios de comunicación de prensa y televisión internacionales (El Tiempo, BBC, New York Times). Este trayecto comienza desde La Parada, el corregimiento de Villa del Rosario municipio fronterizo de Norte de Santander contiguo al Puente Internacional Simón Bolívar del lado colombiano, sin contar el trayecto recorrido al interior de Venezuela y antes de cruzar la frontera. Desde allí cientos de personas comienzan su éxodo caminando por toda la carretera que pasa por Cúcuta y municipios del departamento de Norte de Santander, Bucaramanga y municipios del departamento de Santander, Tunja y municipios de Boyacá, hasta Bogotá. Una carretera que implica un recorrido por distintas temperaturas y alturas sobre el nivel del mar, un camino en subida desde Cúcuta (440 msnm), pasando por el páramo de Berlín, donde quizá se está a la mitad del camino cuya altura comprende entre 2.800 y 4.290 metros sobre el nivel del mar, y finalmente hasta Bogotá (2600 msnm) (Algunas personas continúan su trayecto caminando hasta Perú y Ecuador). “Una marcha de 554 kilómetros de Cúcuta a la capital de Colombia, que implica enfrentar el ascenso a la Cordillera Oriental de los Andes colombianos”[4].

            La Parada[5], con una temperatura alrededor de los 31 grados centígrados, donde el aire es seco y lleno de polvo, el lugar donde cientos de personas diariamente se desplazan de un lado a otro del Puente Simón Bolívar en la frontera entre Colombia y Venezuela, aquel puente que anteriormente fue el paso de miles y miles de vehículos y personas que transitaban diariamente la que, yo diría, “ingenuamente” investigadores y medios locales llamaban “frontera más transitada de Latinoamérica” es ahora un puente peatonal internacional. Las vallas dispuestas a lo largo del puente ordenan el flujo del tránsito de quienes caminan en una dirección y en otra. En este escenario: la mochila. Los colores amarillo, azul y rojo, destacan en la dinámica del paisaje.

Foto: Gabriela Pinillos


Foto: Gabriela Pinillos

La mochila de la patria, está en todas partes, puesta en un árbol junto a un carro de perros calientes donde su dueña, una mujer venezolana, se dedica a venderlos. También en la carretera, en los buses, en los vendedores ambulantes fronterizos, en las personas que se dirigen a las empresas de transporte que ofrecen traslados “legales” y “no legales”[1]hasta Chile. 

Foto: Gabriela Pinillos
Foto: Gabriela Pinillos

[La mochila que se otorga a las niños y niñas de las escuelas en Venezuela, según cuentan algunas personas contactadas en la frontera, es usada por madres y padres o familiares de dichos niños y niñas como un recurso u objeto de la migración y el tránsito migratorio por Colombia y los demás países latinoamericanos hasta donde se realiza la gran caminata migratoria. Rodrigo contactado en el trayecto migratorio en la vía a Pamplona reafirma esta dinámica alrededor de la mochila. 

            Es así que, mientras de acuerdo con versiones de los medios, de un lado, la crisis venezolana ha afectado la el sistema educativo en tanto se ha agudizado la deserción escolar y el ausentismo. ““Los niños no van al colegio, no se inscribieron, niños que están en situación de calle porque sus padres salieron del país, niños que se quedaron al cargo de sus abuelos, que a su vez no pueden llevarlos al colegio. Tampoco cuentan con alimentación adecuada para poder ir a un centro de estudios; no tienen cómo tomar el transporte público porque tampoco hay” Manifestó Melva Paredes (diputada de la Asamblea Nacional)” (www.elvenezolanonews.com) 

Foto: Cortesía de (AP Foto/Ariana Cubillos)  http://elvenezolanonews.com

Por otro lado, el gobierno venezolano expresa que constantemente realiza campañas que difunde a través de sus medios con el propósito de fortalecer la educación y hacer frente al problema de deserción y ausentismo que existe en el país, así como a la crisis de las escuelas privadas que se han ido cerrando y como consecuencia de ello dejando a muchos niños y niñas sin cupos. 

            La mochila, en todo caso, se representa tanto como un símbolo de un sistema educativo fallido, así como un elemento de los procesos de resignificación que con la migración y, en particular, durante el tránsito migratorio los sujetos realizan de los objetos escogidos para dicho movimiento. Una resignificación de los símbolos vinculados con un tipo de patriotismo que ha querido impulsar el gobierno bolivariano de Venezuela para fortalecer su modelo político y preservarse en el poder. 

            Resulta sumamente paradójico y parece ser una puesta en escena de cómo los alcances del control del Estado sobre la población, en este caso, venezolana, se quedan limitados en el marco de sus propias fronteras. Los sentimientos de nación acompañan la migración de los individuos y los símbolos sirven como un testimonio o símbolo, en el caso venezolano, de la denuncia que se busca hacer de las fallas del gobierno. La mancha tricolor con estrellas se esparce por todo el continente dejando en evidencia la crisis del modelo y los límites del Estado. 

            En este ejercicio de observación y reflexión general sobre patriotismo, objetos y significados, es importante retormar lo planteado por Alonso Rey acerca de la importancia de “indagar en los objetos seleccionados como acompañamiento en el viaje migratorio, ya que ello permitirá dar cuenta de procesos culturales de apropiación y resignificación de los objetos, que van al unísono con procesos de identificación y construcción de la propia vivencia biográfica y migratoria por parte de las personas migrantes” (Alonso Rey, 2012: 36). Los objetos y su significado establecen también una diferenciación en las sociedades, así como lo plantea Elías (1994) y establecen criterios de identidad. Por ello detenerse a pensar en los objetos de la migración es importante en tanto y por cuanto esta observación de la interrelación entre objetos y sujetos puede arrojar múltiples elementos de análisis para comprender los efectos y el impacto en la transformación de la sociedad que promueven las distintas movilidades de la población. 

            En esta observación realizada intento poner este tema en discusión y proponer la realización de estudios vinculados con ello, ya que, en lo personal, este representa un tema de interés por el que seguiré indagando y profundizando en otros espacios.

Referencias electrónicas de consulta:

https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/como-es-el-paso-de-un-migrante-venezolano-hasta-colombia-223974

https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/como-es-el-paso-de-un-migrante-venezolano-hasta-colombia-223974

https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/madres-venezuela-cruzan-frontera-dar-luz-colombia-noticia-499243

https://www.bancomundial.org/es/events/2018/10/25/migracion-desde-venezuela-a-colombia

https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/venezolanos-la-migracion-mas-grande-en-la-historia-del-pais-72872

Referencias bibliográficas

Alonso Rey, Natalia, 2012, Las cosas de la maleta. Objetos y experiencia migratoria. Arxiu d’Etnografia de Catalunya, n.º 12, 36-56

Arlotti, Raul, 2016, Anales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas

Bandieri, Luis María, Patria, nación, estado “et de quibusdam aliis”. Revista Facultad de Derecho y Ciencias Políticas [en linea] 2007, 37 (Enero-Junio)

Elias, Norbert, 1994, La teoría del símbolo, Ediciones Península.

López, Liliana Maria, 2014, Figuraciones de la tierra natal: patria, nación, república. Co-herencia, 11, Julio-diciembre

Vázquez, Javier Feal, 2003, Los símbolos de la patria, Boletín de Información, ISSN 0213-6864, Nº. 281


[1]Francisco Rodríguez** 30 de octubre 2018, https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/guia-para-comprender-el-colapso-economico-de-venezuela-285096

[2]https://es.wikipedia.org/wiki/sistema_nacional_de_misiones

[3]https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/madres-venezuela-cruzan-frontera-dar-luz-colombia-noticia-499243

[4]José Ospina-valencia https://www.dw.com/es/el-p%C3%A1ramo-de-berl%C3%ADn-el-desaf%C3%ADo-para-los-venezolanos-migrantes-en-colombia/a-45435200

[5]La Parada es un corregimiento del municipio de Villa del Rosario en Norte de Santander, Colombia que se encuentra contiguo al Puente Internacional Simón bolívar que establece el límite entre Colombia y Venezuela. 

[6]Algunas personas que migran de Venezuela a Colombia lo hacen sin contar con los documentos de identidad necesarios para tal movimiento y existen algunas empresas de transporte terrestre que han sido denunciadas por trasladar a personas sin contar con los documentos oficiales. Por lo que se convierte en una acción ilegal.

BREVE REFLEXIÓN SOBRE LA CARAVANA -ÉXODO- MIGRANTE

Foto: Omar Martínez/Cuartoscuro.com

Por Chantal Lucero Vargas / CIEM 

chantallucero@gmail.com

28/11/2018

Introducción

El tema de la migración no es algo nuevo, como tampoco lo es la xenofobia, ni el nacionalismo, tres palabras que enmarcan mucho lo que se vive actualmente con la Caravana Migrante que transita por México con la finalidad de solicitar asilo en los Estados Unidos. Este éxodo migratorio -como ha sido denominado por distintos académicos en materia migratoria-no ha tenido un andar fácil.  Dejando a un lado los rumores de que el mismo es una Caravana con un tinte político muy grande involucrando distintos intereses de por medio, la realidad es que Centroamérica, especialmente los países que forman el llamado Triángulo del Norte -Guatemala, Honduras y El Salvador-, presentan índices alarmantes de violencia y pobreza extrema. 

Principales factores de expulsión de las personas provenientes del Triángulo del Norte

La violencia experimentada sistemáticamente por la población del Triángulo del Norte no es diferente a la violencia que se vive en un país de guerra. Los asesinatos, secuestros y extorsiones son algo cotidiano, los mismos son llevados a cabo en su mayoría por bandas criminales que propagan la inseguridad y reclutan a la fuerza a individuos para engrosar sus filas, y en donde la violencia sexual -principalmente a mujeres- se utiliza como una herramienta de intimidación y control (MSF, 2017), todo esto, aunado a la extrema pobreza que se vive en los mismos, trae como consecuencia la emigración hacia el norte de miles de personas año con año. De lo anterior dan cuenta las cifras dadas a conocer por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, 2016), en donde se refleja que unas 500,000 personas procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, entran anualmente a territorio mexicano con la finalidad de escapar de esta violencia y pobreza que impera en sus países de origen. Desgraciadamente su paso por México no es algo distinto.

Cruzar en Caravana como forma de protección

La vulnerabilidad a la que se enfrentan las personas que transitan por territorio mexicano sin los permisos correspondientes se traduce en asaltos, robos, violaciones, explotación laboral y sexual, abuso de autoridades y crimen organizado; a lo anterior se suman las condiciones climáticas extremas las cuales se presentan en gran parte del país (WOLA, 2014; CRS, 2010). Esta vulnerabilidad presentada en el tránsito migratorio ha sido uno de los motivos por los que esta población ha decidido migrar juntos, como ellos señalan: ‘para protegerse unos con otros’ y así poder llegar a Estados Unidos en busca del tan anhelado sueño americano. Sin embargo, como todo sueño, también puede haber algunas pesadillas. 

Visibilización de la Caravana Migrante a su paso por México

Según informes de Pueblos Sin Fronteras -la organización que se asume como uno de los organizadores de esta Caravana-se espera que transiten por México con la finalidad de llegar hasta la ciudad de Tijuana para de ahí cruzar juntos hacia los Estados Unidos, 30,000 migrantes. Esta cantidad está compuesta en su mayoría por hombres pero también por mujeres -algunas embarazadas-, adolescentes, niños, personas de la tercera edad así como miembros de la comunidad LGBTTTIQ (Acevedo, 2018). 30,000 migrantes que es sólo una parte de los 500,000 que año con año cruzan el país con la finalidad de llegar a Estados Unidos. Entonces: ¿por qué ahora sí los visibilizamos? 

La Caravana Migrante que actualmente transita en territorio mexicano, no es la primera de este tipo en nuestro país

La primera Caravana se inició hace más de quince años, sin embargo, ninguna había tenido tanta visibilidad como esta. Por un lado, gran parte de esta “publicidad” se la dio el propio Donald J. Trump al twittear incesantemente sobre la misma, lo anterior resultó en una atención mediática sin precedentes por la prensa a nivel mundial; por otro lado, esta Caravana quiso ser visibilizada, tal vez sea como una medida de protección para poder exigir a los países en tránsito el respecto a sus derechos humanos con todo lo que ello conlleva, tal vez, como lo señala el Padre Solalinde, sea un ardil orquestado por Pueblos Sin Fronteras para llevar de forma “impactante” a miles de migrantes centroamericanos pero también, a polleros y personas armadas (Rosagel, 2018) o quizá haya otros intereses -políticos- de por medio. 

            Tristemente esta visibilización se dio con un grupo de migrantes que el 18 de octubre del presente año derivaron la valla policial entre México y Guatemala logrando cruzar a territorio mexicano gritando ‘sí se pudo’ y ondeando la bandera hondureña. Estas actitudes despertaron el nacionalismo de varios mexicanos transformándose el mismo en  actitudes xenófobas al catalogar a este grupo de migrantes como “delincuentes”, “asesinos”, “mareros”, “drogadictos” y al empezarse a preguntar por qué México no los detenía y les daba libre paso si habían violentado la soberanía nacional.

El papel del Estado Mexicano 

México tiene firmados la mayoría de los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos. Los derechos consagrados en los mismos, por mandato Constitucional, tienen que ser respetados y garantizados a toda persona bajo jurisdicción del Estado Mexicano, sin distinción alguna y con independencia de su estatus migratorio[1].  En este contexto, si bien, los Estados tienen todo el derecho soberano de decidir quien entra y no a su territorio y por lo anterior, adoptar medidas relativas a la migración y a la seguridad de sus fronteras, también deben de cumplir con las obligaciones que les impone el derecho internacional en relación a los derechos humanos de los migrantes sin discriminación de ningún tipo, prestando asistencia y socorro a los migrantes que lo necesiten con independencia de su situación migratoria y, a la par, crear un entorno seguro y propicio para que las personas y organizaciones que presten ayuda a este grupo en particular lo hagan sin obstáculos y en un ambiente seguro (ONU, 2015). Por lo anterior, el Estado Mexicano tiene la obligación no sólo jurídica en virtud de los distintos instrumentos internacionales en materia de derechos humanos a los que se ha adherido, sino moral, de respetar los derechos humanos de toda persona migrante bajo su jurisdicción sin importar su estatus migratorio o la manera a la que entraron al territorio.

La respuesta de Estados Unidos hacia el Éxodo Migrante

Para nadie es novedad que, desde su campaña para la Presidencia de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump ha promovido una serie de acciones para frenar la migración irregular. Una de estas acciones fue la famosa iniciativa para construir un muro entre México y Estados Unidos con el fin de detener a la migración irregular procedente de México y Centroamérica. Una vez que asumió el puesto de Presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump cumplió sus promesas y en enero del 2017 – a tan sólo unos días de su toma de protesta- empezó a emitir distintas órdenes ejecutivas y reformas migratorias con la finalidad de restringir la migración irregular, sobre todo la que involucra a estos países aduciendo que Estados Unidos enfrenta una ‘crisis migratoria’[2]

            En lo concerniente a la población procedente de Centroamérica, a principio de junio del año en curso el entonces Fiscal Federal de los Estados Unidos Jeff Sessions emitió una orden para que los jueces de inmigración rechazaran las peticiones de asilo de aquellos inmigrantes que alegaran violencia de pandillas o violencia doméstica, lo anterior, al considerar que se trataba de “delitos privados” que no eran motivo para otorgar el beneficio de asilo (García, 2018). De ahí en adelante las restricciones interpuestas a este grupo en específico sólo fueron en aumento. La más reciente llegó el nueve del presente mes y año cuando el Presidente Trump firmó una orden ejecutiva mediante la cual interponía nuevas reglas en materia de asilo como negar el mismo a toda aquella persona que cruzara la frontera de manera irregular. Aunque por el momento esta orden ejecutiva se encuentra paralizada hasta que la Corte tome una decisión sobre el caso y la misma sea aplicable a nivel nacional, esta orden ejecutiva es una más de las medidas tomadas por el actual gobierno de los Estados Unidos para frenar la migración irregular.

Factibilidad de las personas que integran la Caravana Migrante de la obtención de asilo en los Estados Unidos de América

Es un hecho que gran parte de las personas que forman parte de este éxodo migratorio vienen huyendo de la violencia generalizada que se vive en sus países de origen, también, una gran mayoría migra por motivos económicos en busca de una oportunidad con la finalidad de tener un futuro mejor para ellos y sus familias, sin embargo, bajo la nueva política migratoria de los Estados Unidos, éstos no son motivos válidos para solicitar asilo.

            Acorde a la Ley de Inmigración y Nacionalidad de los Estados Unidos de América, será considerado como refugiado[3] toda aquella persona que no pueda o no quiere regresar a su país por motivos persecución o un temor fundado de la misma, en razón de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un cierto grupo social o derivado de su opinión política.En este contexto, ¿qué tan posible es que Estados Unidos les conceda el asilo solicitado a las personas que integran este éxodo migrante?

GRAFICA 1. MOTIVOS PRINCIPALES DE EMIGRACIÓN DE PERSONAS PROVENIENTES DE CENTROAMÉRICA, 2017 (% EVENTOS)

Fuente: Prontuario sobre movilidad y migración internacional en la Frontera Sur de México (SEGOB, 2017)

Las personas que ostentan otra nacionalidad que no sea la estadounidense -como en el caso de las personas que integran este éxodo migrante- y que se presentan por voluntad propia ante un oficial de inmigración en alguno de los puertos oficiales de entrada a los Estados Unidos, son sujetos de una remoción expedita, la cual no es más que un proceso acelerado que autoriza al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a realizar una deportación expedita de estos individuos. Ante esta remoción, las personas que se encuentren en esta situación tienen el derecho de solicitar el asilo por la vía defensiva[1]cuando manifiesten que existe un temor fundado de que su vida correría peligro o su libertad estaría en riesgo si son regresados a sus países de origen. Si se determina que, en efecto, hay un temor creíble de que la vida o libertad de esta persona estaría en peligro si se le regresa a su país, la misma sería referida a una corte de inmigración para continuar con su proceso de asilo mismo que puede tardar años, en los cuales, la persona puede vivir en los Estados Unidos hasta que se resuelva su situación migratoria, o, en el peor de los casos, se le mantendría en detención hasta que su petición de asilo sea resuelta. En el caso que el oficial de inmigración determine que no hay un temor creíble de que la vida de la persona correría peligro si se regresara a la misma a su país de origen, lo que procedería sería su deportación inmediata (AIC, 2018).  

            Las cifras más recientes de la Oficina de Estadística Migratoria (OIS) dependiente del Departamento de Seguridad de Estados Unidos señaló que en el año 2016 hubo 65,218 solicitudes de asilo por la vía defensiva, -un aumento del 35.93 por ciento en comparación con las 45,770 solicitudes de asilo recibidas en 2015-, en donde de este número 39,881 provenían de alguno de los países que conforman el Triángulo del Norte, 12,831 de México y 1,840 de China. En ese año -2016-, tan sólo 8,726 solicitudes de asilo fueron otorgadas (Mossaad y Baugh, 2018). Lo anterior sólo ejemplifica la difícil situación a la que se enfrentarían los migrantes que integran esta Caravana si deciden solicitar asilo en los Estados Unidos en donde, cada día, se ven más reducidas sus posibilidades de acceder al mismo.

Caravana Migrante. Un futuro incierto 

Es imposible saber lo que les depara a los miles de migrantes en tránsitoque integran la actual Caravana migrante. Ya sea que decidan quedarse en México con la posibilidad de regularizar su situación migratoria o, por el contrario, decidan solicitar asilo en los Estados Unidos, su panorama se ve poco favorecedor. El actual gobierno del Presidente Donald J. Trump ha sido muy enfático al señalar que la mayoría de las personas que forman este éxodo migratorio no van a entrar a  territorio Estadounidense y, los que soliciten asilo, lo tendrán que hacer por las vías legales correspondientes, es decir, respetando cabalmente las leyes de dicho país. Lo anterior es sólo el resultado de esta política migratoria de “catch and release”[2]que el Gobierno de los Estados Unidos no tiene intención de perpetuar, tal vez por eso está desarrollando junto con México el programa “Quédate en México”, mediante el cual, las personas que soliciten asilo al vecino país se quedarían en territorio mexicano mientras se resuelva su situación migratoria. 

            Sea cual sea su decisión algo que sí ha quedado claro es que la Política Migratoria por parte del Estado Mexicano para hacer frente a una emergencia humanitaria de este tipo es aún muy endeble. Una solución en la que ya se lleva tiempo trabajando en el plano internacional es en relación al Pacto Mundial de la Migración Segura, Ordenada y Regular el cual busca gestionar los flujos migratorios de forma integral y a escala internacional, si bien, el mismo no sería vinculante para los Estados, sí sería un precedente basado en una cooperación internacional en relación al tema migratorio. Lo anterior va de la mano con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, ya que la misma tiene, como uno de sus objetivos, facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas, lo que, a palabras de Starfield (2017), implicaría entre otras cosas asociarse con otros países y con organizaciones internas que proporcionan migraciones seguras y regulares trayendo como consecuencia la disminución de la tasa de criminalidad, explotaciones, abuso y la mortalidad a lo largo de las rutas migratorias tanto en los países de tránsito como en los países de destino. 

Referencias bibliográficas 

Acevedo, N. (2018). ¿Qué es Pueblo Sin Fronteras, organizador de la caravana que enfurece a Trump?.Noticias Telemundo. Disponible en: https://www.telemundo.com/noticias/2018/04/05/que-es-pueblo-sin-fronteras-organizador-de-la-caravana-que-enfurece-trump

American Immigration Council (2018). Asylum in the United States.Disponible en: https://www.americanimmigrationcouncil.org/research/asylum-united-states

Asamblea General de las Naciones Unidas (2015). Protección de los derechos humanos de los migrantes: migrantes en tránsito. Consejo de Derechos Humanos. Disponible en: https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2015/10161.pdf

Catholic Relief Services, (2010) Niñez migrante: Detención y repatriación desde México de niños, niñas y adolescentes migrantes centroamericanos no acompañados. Estados Unidos, CRS. 

García, J. (2018). Jeff Session ordena negar asilo a inmigrantes víctimas de pandillas y violencia doméstica.El Diario. Disponible en: https://eldiariony.com/2018/06/11/jeff-sessions-ordena-negar-asilo-a-inmigrantes-victimas-de-pandillas-y-violencia-domestica/

Médicos Sin Fronteras, (2017) Forzados a Huir del Triángulo Norte de Centroamérica: una crisis humanitaria olvidada.Disponible en: https://www.msf.mx/document/forzados-a-huir-del-triangulo-norte-de-centroamerica-una-crisis-humanitaria-olvidada

Mossaad, A. y R, Baugh, (2018). Refugees and Asylees: 2016. Annual Flow Report.Office of Immigration Statistics. Estados Unidos, Homeland Security. 

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (2016). Situación de los Migrantes en Tránsito, OHCHR. Disponible en: https://www.ohchr.org/Documents/Issues/Migration/StudyMigrants/OHCHR_2016_Report-migrants-transit_SP.pdf    

Rosagel, S. (2018). Padre Solalinde advierte: ONG acarrea a traficantes de armas y de personas entre los migrantes. Disponible en:https://www.sinembargo.mx/23-11-2018/3501913

Stanfield, G. (2017). Children and Migration in the Sustainable Development Goals. En Appave, G. y N. Sinha, Migration in the 2030 Agenda. Suiza. Organización Mundial de las Migraciones.

Washington Office in Latin America (2014). Mexico’s Other Border. Security, Migration, and the Humanitarian Crisis at the Line with Central America.Disponible en:http://www.wola.org/files/mxgt/report/


[1]Hay dos formas de aplicar para el beneficio del asilo en los Estados Unidos, por la vía afirmativa y por la vía defensiva. La primera se da cuando la persona no enfrenta un procedimiento de remoción expedita y aplica a la misma a través del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS); la segunda, -por la vía defensiva- surte efectos cuando la persona enfrenta un procedimiento de remoción expedita, esto es, es defensivo porque la persona se defiende contra dicha remoción (AIC, 2018).

[2]El término “catch and release” es el término peyorativo con el cual se hace referencia a la práctica que permite que una persona que tiene un procedimiento ante un Juez de Inmigración de los Estados Unidos, pueda, durante todo el tiempo que el mismo tarde en resolverse, enfrentar dicho proceso en libertad. Este término es usado actualmente para referirse a todas las políticas de inmigración que no permiten mantener en detención a los migrantes que enfrentan un proceso migratorio.

[1]En relación a los migrantes que transitan por territorio mexicano, la Asamblea General de las Naciones Unidas a través Consejo de Derechos Humanos (2015) ha señalando que la Declaración de Derechos Humanos proclama que toda persona tiene derecho de circular y elegir su residencia en el territorio de un Estado así como el derecho de salir de cualquier país, incluso del propio y regresar a su país, en este escenario, toda persona tiene derecho de disfrutar de todos los derechos humanos y libertades fundamentales sin distinción de ningún tipo, con independencia del lugar donde se encuentre y de su situación migratoria, por lo anterior, los Estados tienen la responsabilidad de promover y proteger los derechos humanos de todas las personas, incluidos los migrantes en situación irregular que se encuentren en su territorio y sometidos a su jurisdicción, especialmente de las personas vulnerables como son mujeres y niños. (ONU, 2015).

[2]No hay una definición canónica que defina qué es una crisis migratoria, sin embargo, cuando se habla de la misma se refiere generalmente a una situación crítica presentada por el incremento del flujo descontrolado de un determinado país o hacia un determinado país de personas solicitantes de asilo, refugiados, migrantes económicos así como otros migrantes en situación de vulnerabilidad. 

[3]En Estados Unidos, el asilo es una garantía otorgada al extranjero que se encuentre en dicho país o en la frontera del mismo y que encaje con la definición de refugiado acorde a la legislación internacional (AIC, 2018).

Reconceptualizaciones migratorias a partir de una reflexión geográfica de las fronteras políticas de México

Por Jorge Morales Cardiel

jorgemcardiel@gmail.com

14 de Febrero de 2018

Cuando se habla de migraciones internacionales muy pocas veces se reflexiona sobre un punto clave, una de las mayores determinantes de los flujos y contraflujos que representan los masivos movimientos de seres humanos contemporáneos: las fronteras. Estas representan un verdadero punto neurálgico, determinando las relaciones geopolíticas entre las regiones y las naciones involucradas. Fuera de los desplazamientos internos, dentro de los territorios nacionales, las fronteras juegan un papel fundamental en el tratamiento político y semántico de las migraciones internacionales.

A tal efecto, las fronteras no solo enmarcan en el plano cognitivo, territorios, soberanías o nacionalidades, sino también en el plano sublime proyectan identidades, historias y realidades sociales que quedan grabadas en el imaginario colectivo de las mayorías a lo largo del tiempo, siendo en gran parte responsables de la organización social interna. Sin ser todos estos estadios estáticos -importante decirlo- por las tensiones que se dan constantemente en un mundo cada vez más globalizado y fragmentado. Para Emanuel Kant, una de las cualidades de lo sublime es que carecía de fronteras o como decía más recientemente Zygmunt Bauman, al afirmar que las fronteras sociales y culturales coinciden cada vez menos.

Otra de las complejidades que tienen las fronteras es que son aliadas de los sistemas económicos de acumulación capitalista en los espacios geográficos que circunscriben y de donde emergen. Ya que en ellos está presente y pretende seguir reproduciéndose exponencialmente hasta el final, el control de la división del trabajo, el intercambio de bienes y el flujo de capital mediante los acuerdos comerciales transnacionales. Que han evolucionado hasta exhibir una de las principales características de estos sistemas internacionales de las migraciones con sus imbricadas fronteras: la circulación de trabajadores, en donde la libertad de movimiento es la excepción y su restricción es la norma.[1]

Restricciones en donde las fronteras parecen ser esos guardianes que aparecen al inicio de la novela “El Proceso” de Franz Kafka. Que representan a la ley cuando un campesino solicita permiso para entrar en esa misma ley, contestándole el centinela que por ahora no podía dejarlo entrar. Después el hombre reflexiona volviendo a preguntar si más tarde lo dejaría entrar. “Tal vez, pero no por ahora” contesta el guardián. Argumentando después: “Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y solo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro”.

Lo cierto es que más allá de las marcadas divisiones políticas y económicas que las fronteras intentan imprimir en la actualidad con las crecientes restricciones legales que existen en tiempos de crisis capitalista, para proteger mediante los mismos nacionalismos anacrónicos a las elites beneficiadas de siempre, es que existe otra realidad bastante sugerente dentro de los territorios; podemos decir que así como hay fronteras externas, también existen fronteras internas, inclusive hasta fronteras invisibles, lo que nos lleva a entender estas divisiones fuera de los muros. Tenemos las prácticas xenofóbicas y clasicistas que se anteponen a diario ante el arribo de más población extranjera, en mi opinión aquí encontramos una de las barreras más difíciles de derribar en la actualidad, el guardián kafkiano más sutil pero también el más poderoso al fondo del salón.

No obstante el doble sentido de las fronteras, legal-restrictivo y sublime-emancipador, estas jueguen un papel cada vez más importante dentro de los sistemas migratorios supranacionales. Sin estas condicionantes no existiría la tensión social que conllevan a los acalorados debates políticos y académicos, que no son del todo perniciosos ya que nos ayudan a avanzar en la comprensión por lo menos semántica de esta realidad, para a repensar ciertas categorías de análisis dentro del vasto campo sociológico de las migraciones.

Por ejemplo, la desigual aplicación restrictiva ante el arribo de más población extranjera y su tratamiento, que nos hacen recapacitar que no todos los que llegan son precisamente “migrantes”. Esto a raíz de la proliferación de clasificaciones excluyentes que tienen como base sistemas métricos neoliberales de un mundo en constante y frenético desarrollo. Parámetros distintivos para las migraciones calificadas o altamente calificadas como para las migraciones labores o voluntarias y que repercute directamente a las nuevas migraciones forzadas.

Vale lo mismo afirmar que las clasificaciones migratorias consideradas como voluntarias e involuntarias permiten inducir a los Estados una regularización y organización de los ingresos y egresos de personas mediante una selección de migrantes “deseados” o “indeseados”. Estos últimos han llegado a ser considerados inclusive como ilegales por encontrarse al margen de los sistemas de la migración regulada y las migraciones legales como aquellas deseadas de acuerdo con los intereses nacionales por su frenética carrera por el talento[2]. Elevando esta categorización hacia la perspectiva de ser inferidas como migración calificada o altamente calificada, retomando una perspectiva clasista que trasciende el propio capital humano y su pertinencia en el desarrollo que puedan generar.

Inclusive esta clasificación de migrantes “calificados” puede ser considerada como una política migratoria clientelista y meritocrática, al responder a lealtades políticas y a la opinión pública local, así lo considera Shachar[3], debido a que se funda en una clasificación selectiva y que apuntan a que los sistemas políticos de la migración se caractericen por la competitividad. Una manera más de discriminar a las personas según sus capacidades educativas, según Tannock[4].

Pareciera que la criminalización y persecución de los contingentes de migrantes que no tienen la posibilidad de acceder a este sistema de clasificación y que se encuentran expuestas en cualquier momento a detenciones arbitrarias, deportaciones o retornos forzados son más bien estrategias de depuración del mercado laboral, por ser una mano de obra desechable y superflua, así lo expresó de forma clara Márquez Covarrubias[5]. Sobre todo de los mercados labores pertenecientes a las economía desarrolladas, aunque en los últimos años se han unido a esta depuración las economías de los países de tránsito, como el caso de México. Deportaciones, huelga a decirlo más allá de las fronteras nacionales.

En este punto vuelve a ser importante seguir partiendo de la comprensión de que la mayoría de las migraciones internacionales responden a la desigual distribución espacial del capital y del trabajo, por lo que las fronteras existen en este punto para marcar esa línea no tan delgada, -no como las que representan en las mapas- de desigualdad social, sin descartar que internamente se presentan estas mismas desigualdades, sobre todo en las grandes ciudades.

Para quienes ven los procesos y fenómenos sociales en términos de conflicto y no de equilibrio, las fronteras mexicanas son un buen parámetro para profundizar en este análisis semántico. Al comparar fronteras, de un país tan complejo como México, de entrada no parecer lógico constreñirse a una sola teoría sociológica de las migraciones ni tampoco subsumir el concepto de fronteras a la ya de por si escasa discusión teórica sobre este tema. Ni mucho menos reducirse al marco analítico asentado en una perspectiva que hasta ahora solo se ha sostenidos dentro del nacionalismo metodológico. Esto sucede cuando se contemplan a los países como las unidades de análisis y como los actores principales.

México, resulta un escenario idóneo para estudiar en específico este fenómeno en ambas fronteras. En el sur, en donde no solo se colinda con Guatemala y Belice sino con el Triángulo norte de Centroamérica completo: Honduras, El Salvador y Nicaragua, se tiene desde hace una década una situación verdaderamente alarmante de crisis humanitaria, teniendo por origen del problema, precisamente, la propia condición y manejo de la supuesta irregularidad de este sujeto migrante.

Una situación que también se puede aplicar hacia la otra crisis humanitaria en la frontera norte, con las crecientes reinserciones producto de las deportaciones de mexicanos en ambos polos geográficos de la frontera norte del país[6], de los otros connacionales mexicanos que se desplazan hacia la misma frontera norte para intentar cruzarla de forma irregular o no documentada varados en algún punto esperando el momento para realizar el paso.

Si ponemos atención, más allá de los hechos cotidianos de persecución y violencia hacia el migrante no documentado centroamericano o mexicano en cualquier frontera, bien puede ser que todos estos cambios nos indiquen la presencia de nuevos patrones migratorios impuestos por los distintos dispositivos políticos. Inherentemente se abre la puerta a la aparición de otra nueva tendencia y la imperiosa necesidad de una nueva política por parte del Estado mexicano: los solicitantes de asilo. Tanto para los reinsertados en México desde los Estados Unidos, como para los que de nueva cuenta reinciden una vez reinstalados en sus países de origen en Centroamérica que volverán a internarse en tránsito migratorio por México y para nuevos contingentes de migrantes internacionales como los haitianos varados en el noreste del país.

Ante esta realidad me parece que desde las fronteras el tratamiento y reconceptualización de la migración forzada es clave en este sentido. Se necesita algo que se adelante a la normatividad y práctica administrativa institucional. Todos estos desplazamientos internos terminarían dándoles un tratamiento imposible de extranjeros en su propio país a los inmigrantes desde las legislaciones existentes. De este modo, ya no podemos hablar de derechos de los desplazados, sino de beneficios concedidos por el Estado en cuestión que ofrece la protección de forma selectiva, como si únicamente se tratara de recibir los beneficios democráticos y de ciudadanía que recibe un refugiado por el Estado que otorgó el asilo. Es decir, el verdadero interés humanitario por la crisis de los migrantes en tránsito se desvirtúa, pues las categorías dentro del sistema global de protección a migrantes se quedan cortas ante la realidad actual. Volviendo a Bauman para concluir mencionaba que los contingentes de migrantes desplazados como proscritos productos de la globalización, son el epítome y la encarnación más plena del espíritu de frontera.

NOTAS:

[1] Arango, Joaquín (2003). La explicación teórica de las migraciones: luz y sombra. [Versión electrónica], Red internacional de migración y desarrollo. En, http://migracionydesarrollo.org/.

[2] Shachar, Ayalet (2006). The race for talent: highly skilled migrants and competitive immigration regimes. En, New York University law review, núm. 81. Universidad de Toronto.

[3] Ibidem

[4] Tannock, Stuart (2011). Points of perjuice: educatios-based discrimination in Canada’s inmigration system. En, antipode, vol. 43, núm. 4, pp. 1330-1356.

[5] Marquez, Humberto (2013). El redoble de la migración forzada: inseguridad, migración y destierro. Migración y desarrollo, Segundo semestre. Vol. 12, 159-175.

[6] La perniciosa e inhumana estrategia de deportación y de control fronteriza de la Border Patrol –“La migra”- al deportar a los migrantes de extremo a extremo en la frontera norte. Teniendo como efectos la modificación de la organización comunitaria local, reconfigurando el mismo tejido social y las dinámicas económicas de las ciudades fronterizas. Además de condenar a la trashumancia a miles de repatriados que tienen que recorrer cientos de kilómetros para regresar a sus lugares de origen o para volver a intentar cruzar la frontera por el mismo lugar por donde lo intentaron antes de ser capturados, exponiéndolos abiertamente al tráfico ilícito de migrantes por parte del crimen organizado. Con todo esto, paradójicamente se están convirtiendo en indocumentados en su propio país.

SOBRE EL AUTOR:

Jorge Morales Cardiel consiguió su Licenciatura en Geografía y Ordenación Territorial, y su Maestría en Desarrollo Local y Territorio, ambas por la Universidad de Guadalajara, México. obtuvo un Máster en Migraciones Internacionales, Investigación, Políticas Migratorias y Mediación Intercultural, por la Universidad de A Coruña, España y actualmente es estudiante de Doctorado en Estudios del Desarrollo, por la Universidad Autónoma de Zacatecas, México. Graduate student award, University of California, Berkeley, The Health Iniciative of the Americas, PIMSA. Sus líneas de investigación son: Migración indocumentada, migración en tránsito, políticas públicas hacia la migración, migración y desarrollo, Sociología de las migraciones. Entre sus principales publicaciones: “La enchilada light”. Revista de San Gregorio de Portoviejo Ecuador. Octava edición, junio-diciembre 2014, ISSN 1390-7247. “La inmigración indocumentada por países de tránsito, nuevo paradigma de los sistemas migratorios: el caso de México y Marruecos”. Revista Perspectivas Geográficas Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, Colombia. Vol. 21, num, 2, 2016. El control de fronteras a cambio de los derechos humanos. 2017. Editorial Académica Española. ISBN: 978-3-639-53516-7. “Migración y (sub) desarrollo: una aproximación teórico-estructuralista”. Revista Diarios del Terruño. Reflexiones sobre migración y movilidad. Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Cuajimalpa, Ciudad de México. Núm. 4.

 

 

Las implicaciones del imaginario en la migración

Dra. Olga Lorenia Urbalejo Castorena

lurbalejo@gmail.mx

CIEM

 1ro Septiembre de 2017

 

Referir a los imaginarios es hacerlo sobre procesos de pensamiento donde la imagen toma centralidad como guía de una realidad, que involucra llevarlos a la práctica, es decir a la concreción de “vida” en base a esa forma de traducción de la imagen mental, como los refiere Hiernaux (2007). La producción teórica sobre el tema es amplia, destacaré que en estos –los imaginarios- se involucran las subjetividades en el entramado social, paradójicamente parecen objetivizar lo simbólico, permeando todas las esferas de la vida colectiva e individual. Los imaginarios se dan en un espacio-tiempo, por tal motivo se sitúan en un momento sociohistórico, como señala Castoriadis (2010). Gilbert Durán apunta que también se involucra el contexto epistemológico y refiere a los arquetipos[1] como los puntos de unión entre los imaginarios y los procesos racionales, los cuales se corresponde con imágenes que difieren según las culturas suporponiendo varios esquemas (Durán, 1992: 63-64). Así, el cómo se involucra la creación de significados e imágenes en una sociedad migrante, es hacia donde se dirige el presente texto, destacando algunos aspectos de la migración laboral.

Imaginar a dónde se migrará

El imaginario de quien pude migrar se crea desde el lugar donde se está, el de primera migración (o bien los llamados lugares de origen), las primeras imágenes pueden sustentarse en algo que se desconoce desde la experiencia propia, pero su importancia se centra en ser uno de los primeros pasos para emprender el proyecto migratorio, lo anterior porque no podemos tener consideración de vida sin un espacio (físico o subjetivo). Al pensar hacia donde se migrará se contempla, tener un lugar donde llegar a vivir, o el lugar de trabajo, pero también se piensa en las “totalidades”, la ciudad, por ejemplo; de esta forma se mueven escalas en el imaginario, que conciernen al conocimiento propio de nuestro mundo inmediato. De tal forma que, se parte de lo ya conocido, estas son las estabilidades de las cuales se precisa para tener una imagen, y en la cual se entrecruzan las circunstancias sociales y culturales.

El imaginario además se concibe por la narración del otro, los que se han ido, como lo expone Sarzuri-Lima, “implican que el primer contacto del sujeto potencialmente migrante con la migración es a partir de una narración sobre el acto de emigrar proveniente de una persona que vive o vivió un proyecto migratorio o una persona que conoce a alguien con esa experiencia (la narrativización de las experiencias migratorias)” (2013: 132). La recepción e identificación de dicha narración, continua el autor, dependerá de la situación límite[2] en que se encuentre quien escucha, pensemos que –regularmente- se construyen historias de éxito, de esta forma los lugares de destino se idealizan, aun si la descripción física no es totalmente amable, pero considerar mejorar las condiciones de vida, da fuerza a la idea de migrar.

A Tijuana, la ciudad fronteriza que articula, según algunos, una zona comercial con el estado sureño de California, se le ha atribuido el imaginario de ciudad de trabajo (Veloz, 2011) esto hace que se piense que dicho espacio asegura tener cubiertas las necesidades “básicas” requeridas en el cotidiano. Al ser un lugar receptor de migrantes que se han socializado en la ruralidad, en sus relaciones con las actividades del campo, el ritmo urbano permite imaginar mayores ventajas respecto a los de la naturaleza, con los que se guían en los lugares agrícolas, algunos de ellos aun de autoconsumo. En el campo hay que esperar las temporadas para comer, pero en las ciudades industriales- como se han categorizado algunas ciudades fronterizas del norte, no hay que esperar meses para tener una cosecha e irse moviendo al ritmo rural, aquí hay que moverse al ritmo propio y conseguir un trabajo que no dependa del temporal. Rogelio, que llegó a Tijuana mediante una red social de ayuda solidaria, característica de las zonas señaladas, implicó en su proyecto migratorio ese imaginario, el de trabajo, habiendo migrado encontró algo distinto, así lo explica al preguntarle sobre su situación en la ciudad: “Pues una parte de mi mal, cuando no tengo trabajo y así, sin trabajo uno no puede hacer nada. Tienes trabajo, pues tienes para todo, no te preocupas de nada. Pero cuando no tienes trabajo, te preocupa cualquier cosa. Eso es lo que está complicado acá en la ciudad (2016).

Al referir la correspondencia con el espacio, el imaginario de la migración, en relación a sus subjetividades y expectativas, hay que considerar entonces que rebasa los límites geográficos, los propios como ya señalaba, y la migración tiene relación con lo apuntado por Armando Silva: “¿Acaso la imaginación no apunta por naturaleza al futuro? Y entonces ¿el mundo imaginado no es tiempo sin realizar en un espacio inexistente? Pero también ¿la ciudad imaginada no es el sustento de esa real de los espacios ciertos o constatables? (2003, p. 98). En ese futuro de un espacio inexistente el imaginario, en un lugar que no es, pero a donde se migrará, encuentra sus contradicciones. Carmen llegó a Tijuana en la década de 1960 junto a su familia, de su primer encuentro con la ciudad relata: “Recuerdo cuando nosotros entramos a Tijuana, que veíamos con papá, que veníamos de Morelia que le dicen a mamá, ya esto es Tijuana, y que no podía creerlo [la ciudad era un rancho comparada con Morelia] porque así estaba toda la avenida esa lo que es el bulevar y así quedo por muchos años” (Carmen, 2017). La permanencia de Carmen le ha permitido ver la expansión de Tijuana y la consolidación comercial, cultural y escolar en algunos sectores[3].

Los imaginarios en la migración además, pueden desplegar cambios en los lugares de origen, la socióloga del trabajo Lilia Solís, da cuenta de cómo en Santa Cruz Tacache de Mina, Oaxaca, se han construido barrios como el de la Colonia Nueva, donde los terrenos fueron adquiridos mayormente por migrantes que viven en Nueva York, en Queens, el Bronx y New Jersey, de tal forma que popularmente se le conoce como El Manhattan, el cual tiene construcciones que se diferencian de las del resto del pueblo. En una circulación de imaginarios, los pobladores de Tache de Mina pueden ver una “materialización” de la vida migrante, esa narración a la que referí, se expone a la vista de todos, a pesar de que la autora hace hincapié en que la crisis de 2008 ha disminuido las remesas y por supuesto la continuidad de las construcciones (2015). No obstante, el imaginario que se data en un contexto más próspero “suprime” las dificultades económicas actuales para dar continuidad a un proyecto migratorio ya planteado.

Del otro en las ciudades de Las Vegas, Portland, Fresno, Nueva York y Washington donde viven algunos de los tacachenos, movilizados espacialmente por la relación de subjetividades que produce el imaginario, dan cuenta de sus precariedades, de las paradojas entre vivir en el pueblo con carencias, pero en un espacio conocido donde además guardan afectos, y hacerlo hacinados en departamentos, con un horario laboral exhaustivo, pero que contradictoriamente ha permitido vislumbrar futuras migraciones de sus paisanos, mismos a quienes les recomendarían no hacerlo (discusiones, seminario la Ciudad transnacional, 2012-2014). Solís describe de esta forma su realidad, ya no imaginada:

Las condiciones de la vivienda son sumamente precarias, ya que por las altas cuotas de renta que les cobran varias familias se ven obligadas a vivir en un solo departamento. Conocí un caso en el que en un departamento vivían cuatro matrimonios diferentes y cada uno con hijos propios, además de algunas mujeres y hombres sin pareja […] Bajo el lodo, entre la tierra y detrás del ex estadio de los Mets de Nueva York, los trabajadores conviven, reparan, comen y socializan con los clientes que buscan refacciones baratas o incluso autos de segunda mano económicos. En el mismo lugar, algunas mujeres originarias de Tacache de Mina hacen y venden alimentos típicos de su pueblo, trabajando a la intemperie, en verano a temperaturas altas que alcanzan los 100 grados Fahrenheit, y en invierno a temperaturas bajas que alcanzan los 30 grados Fahrenheit. Bajo el sol, la lluvia, el lodo, la nieve y el polvo, pasan sus días trabajando (2015: 193-194).

Para finalizar

No es mi intención dejar la idea de que el imaginario de la migración se enfrente a una realidad desalentadora, sino invitar a la reflexión y al análisis más profundo de su importancia en el proyecto que se emprenden. Hay que considerar que una vez habiendo migrado los imaginarios son otros, como el urbano en el caso de los tacahenos que no tienen “derecho a la ciudad” lo cual restringe su circulación, entre otros aspectos, o bien indagar sobre los imaginarios del regreso, esto cuando se considera un retorno a un lugar que yo no es el que fue vivido.

 Fuentes

Castoriadis C. (2010). La Institución imaginaria de la sociedad. Buenos Aires: Tusquets editores.

Discusiones de seminarios del proyecto CONACYT, “La Ciudad Transnacional”, 2012-2014.

Hiernaux, D. (2007). Los imaginarios urbanos: de la teoría y los aterrizajes en los estudios urbanos. Eure (Santiago)33(99), 17-30.

Sarzuri-Lima, M. (2013). La construcción del” sueño español”: La migración desde los imaginarios sociales. Revista Integra Educativa6(1), 127-140.

Veloz, A. (2011). Mujeres purépechas en las maquiladoras de Tijuana: Experiencias y significados del trabajo. Madrid: Editorial Académica Española.

Silva, A. (2003). Imaginarios sociales y estética ciudadana. Escribanía. Nº11;(julio diciembre). Manizales: Universidad de Manizales.

Solís, L. (2015). Manhattan para los mixtecos. En F. Besserer y R. Nieto (editores), La ciudad transnacional comparada, la modos de vida gubernamentabilidad y desposesión (pp. 183-208). México. Universidad Autónoma Metropolitana, Juan Pablos editores.

Entrevistas:

Carmen Aguirre, realizada por Tadeo Calles Vega, 3 de mayo de 2017, Tijuana.

Rogelio Salazar, realizado por Olga Lorenia Urbalejo Castorena, 12 de septiembre de 2016, Tijuana.

[1] El concepto de arquetipo es más complejo de lo que expongo, y es uno de los aportes realizados por Durán a la teoría del imaginario, por lo tanto se puede ampliar consultando la obra del autor

[2] En el texto se expone a las situaciones límite como: “momentos en los que existencialmente creemos encontrar barreras para continuar” (Sarzuri-Lima 2013: 130).

[3] Agradezco a Tadeo Calles Vega por compartir la entrevista que realizó y permitirme hacer uso de la misma.

Las migraciones indígenas de Oaxaca según sus regiones. Una revisión de la migración interestatal[1]

Estefanía Castillo Balderas

castillo_b30 @yahoo.com.mx

La movilidad de la población oaxaqueña ha despertado gran interés desde mediados del siglo pasado, el carácter masivo que adquirió durante la década de los 90 fue objeto de estudio, análisis y discusión entre diversos académicos y académicas. No obstante, es por su carácter pluricultural y plurilingüístico que la migración oaxaqueña posee características que la ubican como un caso paradigmático de las migraciones del sur de México.  A principios del 2000, Durand y Massey (2003) ubicaron a la entidad dentro de una región emergente de migración internacional a nivel nacional ubicada en el centro del país,  aunque el objetivo central era establecer regiones migratorias y no seguir alguna regionalización anterior.

En esta aportación me interesa hacer una aproximación a las características de las migraciones de indígenas oaxaqueñas al interior de México  tomando como base la división regional más conocida y difundida. Así, este esbozo de la migración indígena por regiones pretende ser un insumo que permita un mejor entendimiento de la diversidad oaxaqueña y la forma en que ésta impacta en la dinámica social de la entidad y en particular de las migraciones.

Mapa 1. Regiones de Oaxaca.

1

Fuente: CDI-PNUD. Sistema de indicadores sobre la población indígena de México, con base en INEGI, XII Censo de Población y Vivienda México, 2000 en: Millán, Saúl, 2008. Región Sur. Tomo 1. Condiciones socioeconómicas y demográficas de la población indígena, México: CDI, PNUD.

 

En el estado de Oaxaca habitan 16 grupos etnolingüisticos: amuzgo, chatino, chinanteco, chocho, chontal, cuicateco, huave, ixcateco, mazateco, mixe, mixteco, náhuatl, triqui, tacuate, zapoteco y zoque, que están ubicados de forma dispersa en las regiones de la entidad. Para acercarnos con algún grado de precisión a la complejidad del territorio y la población del estado es importante considerar que éste se haya dividido o caracterizado en ocho regiones: Valles Centrales, Sierra Norte, Sierra Sur, Cañada, Mixteca, Papaloapan, Istmo y Costa, además de poseer el 24% de todos los municipios de México (570). Desde 1932 y siguiendo criterios étnicos y lingüísticos el estado de Oaxaca se dividió en siete regiones, pero a partir de 1970 se distinguió la Sierra en Norte y Sur, esto quedó formalizado por el gobierno de Oaxaca en 2009 al reconocer ocho regiones (Celaya, 2014: 15). Moguel (1979) ya había discutido y comparado las diferentes regionalizaciones del Estado, además de haber identificado las principales imprecisiones de las regionalizaciones realizadas por académicos desde 1950.

Si bien la migración interna puede considerarse como parte del proceso migratorio internacional en Oaxaca, como lo ha señalado Barabas (2016:78) por ejemplo cuando ubica la migración temporal o golondrina a otros estados del país como los antecedentes de la migración internacional.  Sin embargo, el desplazamiento de la población hacia otros estados ha adquirido su propia dinámica, como se muestra en la gráfica 1. A pesar de ello  las estimaciones realizadas por el Consejo Nacional de Población (CONAPO) indican que la migración interestatal de la entidad tiende a disminuir en la siguiente década (Fernández, et al., 2012), por ahora nos interesa vislumbrar la historicidad de los flujos migratorios de indígenas oaxaqueños según las regiones expulsoras en el estado.

Gráfica 1. Población migrante estatal por regiones 1990 a 2010. Oaxaca.

2

Fuente: Elaboración propia a partir de la serie histórica censal e intercensal 1990-2010, INEGI, 2010.

Migración interestatal en las regiones de Oaxaca

La importancia de la migración interestatal varía en las regiones oaxaqueñas de acuerdo con la temporalidad de los primeros desplazamientos, además que no sólo corresponde a factores sociales, económicos y culturales de las regiones sino también con otras transformaciones a escala estatal y nacional. Podemos establecer como punto de partida que la migración de oaxaqueños hacia otros estados del país está vinculada al crecimiento de las ciudades y el proceso de industrialización que abarca el periodo que va de 1940 a 1970, el segundo periodo que abarca de 1980 a 2000 los desplazamientos ocurren a las ciudades intermedias (Canales y Montiel, 2007). El cambio de estas zonas a regiones integradas a la economía global incidió en la atracción de migrantes.  El auge de la industria maquiladora, la agricultura mecanizada y la exportación de alta y mediana tecnología generaron condiciones  para los desplazamientos a la Ciudad de México en primera instancia y después a Guadalajara y Monterrey, posteriormente (en la década de 1980) las ciudades fronterizas atraerían a los flujos de migrantes del sur de México.

En ese cambio general del país, las especificidades del caso oaxaqueño también coadyuvan con los desplazamientos migratorios como afectaciones climatológicas, presión demográfica sobre la tierra, el declive de la economía agrícola, escasa generación de empleos, razones socioculturales para migrar, impacto regional de megaproyectos como proyectos hidroeléctricos.

Las rutas migratorias internas de los oaxaqueños son complejas y muchas veces se traslapan con las internacionales. Si bien el auge de la migración internacional en la última década del siglo XX despuntó notablemente, a ello le precedían historias regionales de migración interna que hicieron posibles los desplazamientos a Estados Unidos, aunque la migración interna tiene su propia dinámica que se remonta a principios del mismo siglo.

En la Mixteca oaxaqueña los primeros desplazamientos internos ocurrieron a principios del siglo XX y eran de carácter interregional hacia la Cañada y  Costa. La migración golondrina comenzó a ganar importancia desde 1940 a otros estados como Veracruz y Chiapas. Esta migración temprana fue producto de ciertas condiciones regionales como la baja calidad y productividad de la tierra, la presión demográfica sobre la misma así como de condiciones climáticas desfavorables (Peña, 1950). A esta migración temporal siguieron los desplazamientos definitivos en la década de los 70. Los mixtecos y triquis son quienes componen los principales grupos de indígenas migrantes, aunque también se hablan en la región otras lenguas como el amuzgo, chocho y en menor medida el náhuatl.

En las regiones de los Valles Centrales y en la Sierra Norte los primeros desplazamientos ocurrieron en las primeras décadas del siglo XX pero las causas son distintas y el carácter definitivo ocurre una década antes que en la Mixteca, hacia 1960. Los zapotecos son el grupo que ha aportado la mayor cantidad de migrantes de ambas regiones, aunque los mixes de la Sierra Norte tienen una presencia importante.

Los zapotecos de los Valles centrales y de las comunidades aledañas a la capital del estado habían mantenido contacto continuo por el sistema de mercados pero es a principios del siglo XX cuando comienzan a establecerse en la capital del estado (Reyes, et al.: 2001). Los destinos principales durante esta época fueron la propia Ciudad de Oaxaca, la Ciudad de México y un flujo de migración golondirna a Veracruz y Chiapas (López & Runsten, 2004: 292). En 2010 los principales destinos internos de la migración de los Valles Cetrales eran la Ciudad de México, Veracruz y el Estado de México (INEGI, 2010).

 Es en la Sierra Norte donde pueden distinguirse dos etapas de la migración interna, de 1940 a 1960 hay un desplazamiento de orden laboral a la ciudad de Oaxaca y al estado de Veracruz y hacia 1970 el destino principal fue la Ciudad de México y continuaba la impotancia de la migración a la capital del estado (Ríos en Millán, 2008:138-139), la tercera etapa abarca de 1980 a 2000 pero el flujo se internacionaliza a Estados Unidos.

Es posible que la migración interna en los Valles Centrales y en la Sierra Norte haya tenido un auge importante desde 1950 hasta 1970, a lo que siguió un periodo  de  migración internacional como una forma especializada de movilidad (Canales y Montiel, 2007).

En el caso de la Costa oaxaqueña, la migración interna ocurre tardíamente si se le compara con otras regiones. Si bien la actividad comercial coadyuva en la movilidad de la población de la región es con la construcción de la carretera costera en 1960 cuando comienzan los desplazamientos frecuentes a otros estados, principalmente a Veracruz, Michoacán y a Cancún, esto ocurrió con la población afrodescendiente (Quecha, 2015). En las siguientes décadas la población de esta zona, migró por motivos educativos a otras ciudades mexicanas, en 1980 comenzaría la migración internacional,

En el Istmo de Tehuantepec la migración zapoteca es predominante,  comienzan a migrar a principios del siglo XX, al igual que los zapotecos de los Valles Centrales y de la Sierra Norte, lo hacen principalmente por motivos educativos y se dirigían a la Ciudad de Oaxaca y a la Ciudad de México (Espino, 2015). Es en 1960 cuando se integran las zonas petroleras de Veracruz y Oaxaca y a partir de entonces se entreteje una dinámica de movilidad entre ambos estados. A diferencia de otras regiones las mujeres ocupan un papel primordial en la migración, siguiendo a Espino (2015) en 1970 las mujeres zapotecas del Istmo se desplazan a Baja California para insertarse en el sector de servicios.

La Cañada, Sierra Sur y la región del Papaloapan se integraron a los flujos migratorios a mediados del siglo XX. La economía de la Cañada estrechamente vinculada los precios del café se vio seriamente afectada durante el periodo que señalamos, fueron los mazatecos quienes salieron a trabajar de forma temporal a Veracruz, después lo hicieron al centro del país. Entre 1970 y 1980 los mazatecos emprendieron el camino al norte  y noroeste del país como trabajadores agrícolas, además que se vieron afectados por la construcción de la presa Miguel Alemán que produjo un desplazamiento forzado a Veracruz ya que algunas comunidades fueron inundadas con la construcción de la represa (Millán, 2008:36).  Considerando los grupos indígenas que habitan la región (mazatecos) encontramos que los destinos principales son la Ciudad de México, el Estado de México, Veracruz, Puebla y Baja California (INEGI, 2010).

En la Sierra Sur no encontramos antecedentes claro de la importancia que ha jugado la migración interna, de 2000 a 2010 el crecimiento de la población que vive en otros estado ha tenido cambios mínimos. En 2000 la presencia de la población migrante de la Sierra Sur y de los grupos originarios de esa zona (zapotecos, mixtecos, chatinos, amuzgos y chontales) comprendía los estados de Guerrero, Ciudad de México, Veracruz  y Estado de México (Millán, 2008: 177).

Los proyectos hidroeléctricos (1950 y 1980) incidieron en las migraciones desde la cuenca del Papaloapan, o la región del Papaloapan. La construcción de las presas Miguel Alemán y  Cerro de Oro generó que de algunas comunidades indígenas oaxaqueñas fueran reubicadas en Veracruz, los chinantecos, mazatecos y zapotecos de la región también se han desplazado a otros estado como la Ciudad de México y el Estado de México (Millán, 2008: 119). Los datos  del Censo de Población y Vivienda de 2010 indican que los chatinos y mazatecos de esta región se ha desplazado a  otros estados como Baja California Sur y Chiapas (INEGI, 2010).

En este breve recuento de la migración indígena en las regiones de Oaxaca solo se han considerado algunos factores, además que esta caracterización no es exhaustiva. No obstante, este breve análisis ayuda a identificar los matices y diferencias de las migraciones indígenas de la entidad, la idea es ir explorando formas de integrar la información de la migración oaxaqueña que  hasta ahora se encuentra dispersa en diversas fuentes y estudios.

Bibliografía consultada

Barabas, Alicia, 2016, “La migración de los indígenas de Oaxaca, México, a Estados Unidos y su movilización social”, Comparative Cultural Studies: European and Latin America Perspectives, Núm. 1,  pp. 77-86.

Canales, I. Alejandro y Montiel, A., Israel, 2007. De la Migración Interna a la Internacional. En Búsqueda del eslabón perdido. Ciudad de México, CELADE, Taller Nacional sobre “Migración interna y desarrollo en México: diagnóstico, perspectivas y políticas”, Ciudad de México, 16 de abril de 2017, pp. 1-38.

Celaya, N. Y., 2011. Oaxaca: su tierra y su gente. En: Oaxaca. Historia breve,  Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.

Durand, Jorge y Douglas S. Massey, 2003, Clandestinos. Migración México-Estados Unidos en los albores del siglo XXI. México: Universidad Autónoma de Zacatecas, Miguel Ángel Porrúa.

Espino, T. M. Donna., 2015. Del Istmo de Tehuantepec a Baja California: Experiencia migratoria y la reconstrucción de pertenencia en familias zapotecas en Ensenada. Tesis de Maestría,  Xalapa, Veracruz: CIESAS-Golfo.

Fernández Ham, Patricia, Velarde V., Sergio I., Hernández L., Felipa, y Murguía S., María, 2012. Dinámica Demográfica 1990-2010 y proyecciones de población 2010-2030.Oaxaca. México, D.F.: Consejo Nacional de Población (CONAPO).

López, H. Felipe y Runsten, D., 2004. El trabajo de los mixtecos y zapotecos en California: experiencia rural urbana. En: J. Fox, & G. Rivera-Salgado, Indígenas mexicanos migrantes en los Estados Unidos. México D.F: Miguel Ángel Porrúa, H. Cámara de Diputados LIX Legislatura, Universidad de California Santa Cruz, Universidad Autónoma de Zacatecas. pp. 277-309.

Millán, Saúl., 2008. Región Sur. Tomo 1. Condiciones socioeconómicas y demográficas de la población indígena, México: CDI, PNUD.

Moguel, Reyna, 1979, Regionalización para el Estado de Oaxaca, análisis comparativo, Centro de Sociología de la UABJO; México.

Peña, Moisés De La., 1950. Problemas sociales y económicos de las mixtecas. Memorias del Instituto Nacional Indigenista, II (1).

Quecha, R. C., 2015. Niñas cuidadoras en contextos migratorios. El caso de las poblaciones afrodescendientes en la Costa chica de Oaxaca. Cuicuilco, 22(64), pp. 155-175.

Reyes, Morales, R. G. y otros, 2001. Migración en los Valles Centrales de Oaxaca. Ciudades, Volúmen 50, pp. 46-54.

Fuentes electrónicas

Serie intercensal de 1990 a 2010, consultad en www.inegi.org.mx

Censo de población y vivienda 2010, consultado en www.inegi.org.mx