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Las migraciones indígenas de Oaxaca según sus regiones. Una revisión de la migración interestatal[1]

Estefanía Castillo Balderas

castillo_b30 @yahoo.com.mx

La movilidad de la población oaxaqueña ha despertado gran interés desde mediados del siglo pasado, el carácter masivo que adquirió durante la década de los 90 fue objeto de estudio, análisis y discusión entre diversos académicos y académicas. No obstante, es por su carácter pluricultural y plurilingüístico que la migración oaxaqueña posee características que la ubican como un caso paradigmático de las migraciones del sur de México.  A principios del 2000, Durand y Massey (2003) ubicaron a la entidad dentro de una región emergente de migración internacional a nivel nacional ubicada en el centro del país,  aunque el objetivo central era establecer regiones migratorias y no seguir alguna regionalización anterior.

En esta aportación me interesa hacer una aproximación a las características de las migraciones de indígenas oaxaqueñas al interior de México  tomando como base la división regional más conocida y difundida. Así, este esbozo de la migración indígena por regiones pretende ser un insumo que permita un mejor entendimiento de la diversidad oaxaqueña y la forma en que ésta impacta en la dinámica social de la entidad y en particular de las migraciones.

Mapa 1. Regiones de Oaxaca.

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Fuente: CDI-PNUD. Sistema de indicadores sobre la población indígena de México, con base en INEGI, XII Censo de Población y Vivienda México, 2000 en: Millán, Saúl, 2008. Región Sur. Tomo 1. Condiciones socioeconómicas y demográficas de la población indígena, México: CDI, PNUD.

 

En el estado de Oaxaca habitan 16 grupos etnolingüisticos: amuzgo, chatino, chinanteco, chocho, chontal, cuicateco, huave, ixcateco, mazateco, mixe, mixteco, náhuatl, triqui, tacuate, zapoteco y zoque, que están ubicados de forma dispersa en las regiones de la entidad. Para acercarnos con algún grado de precisión a la complejidad del territorio y la población del estado es importante considerar que éste se haya dividido o caracterizado en ocho regiones: Valles Centrales, Sierra Norte, Sierra Sur, Cañada, Mixteca, Papaloapan, Istmo y Costa, además de poseer el 24% de todos los municipios de México (570). Desde 1932 y siguiendo criterios étnicos y lingüísticos el estado de Oaxaca se dividió en siete regiones, pero a partir de 1970 se distinguió la Sierra en Norte y Sur, esto quedó formalizado por el gobierno de Oaxaca en 2009 al reconocer ocho regiones (Celaya, 2014: 15). Moguel (1979) ya había discutido y comparado las diferentes regionalizaciones del Estado, además de haber identificado las principales imprecisiones de las regionalizaciones realizadas por académicos desde 1950.

Si bien la migración interna puede considerarse como parte del proceso migratorio internacional en Oaxaca, como lo ha señalado Barabas (2016:78) por ejemplo cuando ubica la migración temporal o golondrina a otros estados del país como los antecedentes de la migración internacional.  Sin embargo, el desplazamiento de la población hacia otros estados ha adquirido su propia dinámica, como se muestra en la gráfica 1. A pesar de ello  las estimaciones realizadas por el Consejo Nacional de Población (CONAPO) indican que la migración interestatal de la entidad tiende a disminuir en la siguiente década (Fernández, et al., 2012), por ahora nos interesa vislumbrar la historicidad de los flujos migratorios de indígenas oaxaqueños según las regiones expulsoras en el estado.

Gráfica 1. Población migrante estatal por regiones 1990 a 2010. Oaxaca.

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Fuente: Elaboración propia a partir de la serie histórica censal e intercensal 1990-2010, INEGI, 2010.

Migración interestatal en las regiones de Oaxaca

La importancia de la migración interestatal varía en las regiones oaxaqueñas de acuerdo con la temporalidad de los primeros desplazamientos, además que no sólo corresponde a factores sociales, económicos y culturales de las regiones sino también con otras transformaciones a escala estatal y nacional. Podemos establecer como punto de partida que la migración de oaxaqueños hacia otros estados del país está vinculada al crecimiento de las ciudades y el proceso de industrialización que abarca el periodo que va de 1940 a 1970, el segundo periodo que abarca de 1980 a 2000 los desplazamientos ocurren a las ciudades intermedias (Canales y Montiel, 2007). El cambio de estas zonas a regiones integradas a la economía global incidió en la atracción de migrantes.  El auge de la industria maquiladora, la agricultura mecanizada y la exportación de alta y mediana tecnología generaron condiciones  para los desplazamientos a la Ciudad de México en primera instancia y después a Guadalajara y Monterrey, posteriormente (en la década de 1980) las ciudades fronterizas atraerían a los flujos de migrantes del sur de México.

En ese cambio general del país, las especificidades del caso oaxaqueño también coadyuvan con los desplazamientos migratorios como afectaciones climatológicas, presión demográfica sobre la tierra, el declive de la economía agrícola, escasa generación de empleos, razones socioculturales para migrar, impacto regional de megaproyectos como proyectos hidroeléctricos.

Las rutas migratorias internas de los oaxaqueños son complejas y muchas veces se traslapan con las internacionales. Si bien el auge de la migración internacional en la última década del siglo XX despuntó notablemente, a ello le precedían historias regionales de migración interna que hicieron posibles los desplazamientos a Estados Unidos, aunque la migración interna tiene su propia dinámica que se remonta a principios del mismo siglo.

En la Mixteca oaxaqueña los primeros desplazamientos internos ocurrieron a principios del siglo XX y eran de carácter interregional hacia la Cañada y  Costa. La migración golondrina comenzó a ganar importancia desde 1940 a otros estados como Veracruz y Chiapas. Esta migración temprana fue producto de ciertas condiciones regionales como la baja calidad y productividad de la tierra, la presión demográfica sobre la misma así como de condiciones climáticas desfavorables (Peña, 1950). A esta migración temporal siguieron los desplazamientos definitivos en la década de los 70. Los mixtecos y triquis son quienes componen los principales grupos de indígenas migrantes, aunque también se hablan en la región otras lenguas como el amuzgo, chocho y en menor medida el náhuatl.

En las regiones de los Valles Centrales y en la Sierra Norte los primeros desplazamientos ocurrieron en las primeras décadas del siglo XX pero las causas son distintas y el carácter definitivo ocurre una década antes que en la Mixteca, hacia 1960. Los zapotecos son el grupo que ha aportado la mayor cantidad de migrantes de ambas regiones, aunque los mixes de la Sierra Norte tienen una presencia importante.

Los zapotecos de los Valles centrales y de las comunidades aledañas a la capital del estado habían mantenido contacto continuo por el sistema de mercados pero es a principios del siglo XX cuando comienzan a establecerse en la capital del estado (Reyes, et al.: 2001). Los destinos principales durante esta época fueron la propia Ciudad de Oaxaca, la Ciudad de México y un flujo de migración golondirna a Veracruz y Chiapas (López & Runsten, 2004: 292). En 2010 los principales destinos internos de la migración de los Valles Cetrales eran la Ciudad de México, Veracruz y el Estado de México (INEGI, 2010).

 Es en la Sierra Norte donde pueden distinguirse dos etapas de la migración interna, de 1940 a 1960 hay un desplazamiento de orden laboral a la ciudad de Oaxaca y al estado de Veracruz y hacia 1970 el destino principal fue la Ciudad de México y continuaba la impotancia de la migración a la capital del estado (Ríos en Millán, 2008:138-139), la tercera etapa abarca de 1980 a 2000 pero el flujo se internacionaliza a Estados Unidos.

Es posible que la migración interna en los Valles Centrales y en la Sierra Norte haya tenido un auge importante desde 1950 hasta 1970, a lo que siguió un periodo  de  migración internacional como una forma especializada de movilidad (Canales y Montiel, 2007).

En el caso de la Costa oaxaqueña, la migración interna ocurre tardíamente si se le compara con otras regiones. Si bien la actividad comercial coadyuva en la movilidad de la población de la región es con la construcción de la carretera costera en 1960 cuando comienzan los desplazamientos frecuentes a otros estados, principalmente a Veracruz, Michoacán y a Cancún, esto ocurrió con la población afrodescendiente (Quecha, 2015). En las siguientes décadas la población de esta zona, migró por motivos educativos a otras ciudades mexicanas, en 1980 comenzaría la migración internacional,

En el Istmo de Tehuantepec la migración zapoteca es predominante,  comienzan a migrar a principios del siglo XX, al igual que los zapotecos de los Valles Centrales y de la Sierra Norte, lo hacen principalmente por motivos educativos y se dirigían a la Ciudad de Oaxaca y a la Ciudad de México (Espino, 2015). Es en 1960 cuando se integran las zonas petroleras de Veracruz y Oaxaca y a partir de entonces se entreteje una dinámica de movilidad entre ambos estados. A diferencia de otras regiones las mujeres ocupan un papel primordial en la migración, siguiendo a Espino (2015) en 1970 las mujeres zapotecas del Istmo se desplazan a Baja California para insertarse en el sector de servicios.

La Cañada, Sierra Sur y la región del Papaloapan se integraron a los flujos migratorios a mediados del siglo XX. La economía de la Cañada estrechamente vinculada los precios del café se vio seriamente afectada durante el periodo que señalamos, fueron los mazatecos quienes salieron a trabajar de forma temporal a Veracruz, después lo hicieron al centro del país. Entre 1970 y 1980 los mazatecos emprendieron el camino al norte  y noroeste del país como trabajadores agrícolas, además que se vieron afectados por la construcción de la presa Miguel Alemán que produjo un desplazamiento forzado a Veracruz ya que algunas comunidades fueron inundadas con la construcción de la represa (Millán, 2008:36).  Considerando los grupos indígenas que habitan la región (mazatecos) encontramos que los destinos principales son la Ciudad de México, el Estado de México, Veracruz, Puebla y Baja California (INEGI, 2010).

En la Sierra Sur no encontramos antecedentes claro de la importancia que ha jugado la migración interna, de 2000 a 2010 el crecimiento de la población que vive en otros estado ha tenido cambios mínimos. En 2000 la presencia de la población migrante de la Sierra Sur y de los grupos originarios de esa zona (zapotecos, mixtecos, chatinos, amuzgos y chontales) comprendía los estados de Guerrero, Ciudad de México, Veracruz  y Estado de México (Millán, 2008: 177).

Los proyectos hidroeléctricos (1950 y 1980) incidieron en las migraciones desde la cuenca del Papaloapan, o la región del Papaloapan. La construcción de las presas Miguel Alemán y  Cerro de Oro generó que de algunas comunidades indígenas oaxaqueñas fueran reubicadas en Veracruz, los chinantecos, mazatecos y zapotecos de la región también se han desplazado a otros estado como la Ciudad de México y el Estado de México (Millán, 2008: 119). Los datos  del Censo de Población y Vivienda de 2010 indican que los chatinos y mazatecos de esta región se ha desplazado a  otros estados como Baja California Sur y Chiapas (INEGI, 2010).

En este breve recuento de la migración indígena en las regiones de Oaxaca solo se han considerado algunos factores, además que esta caracterización no es exhaustiva. No obstante, este breve análisis ayuda a identificar los matices y diferencias de las migraciones indígenas de la entidad, la idea es ir explorando formas de integrar la información de la migración oaxaqueña que  hasta ahora se encuentra dispersa en diversas fuentes y estudios.

Bibliografía consultada

Barabas, Alicia, 2016, “La migración de los indígenas de Oaxaca, México, a Estados Unidos y su movilización social”, Comparative Cultural Studies: European and Latin America Perspectives, Núm. 1,  pp. 77-86.

Canales, I. Alejandro y Montiel, A., Israel, 2007. De la Migración Interna a la Internacional. En Búsqueda del eslabón perdido. Ciudad de México, CELADE, Taller Nacional sobre “Migración interna y desarrollo en México: diagnóstico, perspectivas y políticas”, Ciudad de México, 16 de abril de 2017, pp. 1-38.

Celaya, N. Y., 2011. Oaxaca: su tierra y su gente. En: Oaxaca. Historia breve,  Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.

Durand, Jorge y Douglas S. Massey, 2003, Clandestinos. Migración México-Estados Unidos en los albores del siglo XXI. México: Universidad Autónoma de Zacatecas, Miguel Ángel Porrúa.

Espino, T. M. Donna., 2015. Del Istmo de Tehuantepec a Baja California: Experiencia migratoria y la reconstrucción de pertenencia en familias zapotecas en Ensenada. Tesis de Maestría,  Xalapa, Veracruz: CIESAS-Golfo.

Fernández Ham, Patricia, Velarde V., Sergio I., Hernández L., Felipa, y Murguía S., María, 2012. Dinámica Demográfica 1990-2010 y proyecciones de población 2010-2030.Oaxaca. México, D.F.: Consejo Nacional de Población (CONAPO).

López, H. Felipe y Runsten, D., 2004. El trabajo de los mixtecos y zapotecos en California: experiencia rural urbana. En: J. Fox, & G. Rivera-Salgado, Indígenas mexicanos migrantes en los Estados Unidos. México D.F: Miguel Ángel Porrúa, H. Cámara de Diputados LIX Legislatura, Universidad de California Santa Cruz, Universidad Autónoma de Zacatecas. pp. 277-309.

Millán, Saúl., 2008. Región Sur. Tomo 1. Condiciones socioeconómicas y demográficas de la población indígena, México: CDI, PNUD.

Moguel, Reyna, 1979, Regionalización para el Estado de Oaxaca, análisis comparativo, Centro de Sociología de la UABJO; México.

Peña, Moisés De La., 1950. Problemas sociales y económicos de las mixtecas. Memorias del Instituto Nacional Indigenista, II (1).

Quecha, R. C., 2015. Niñas cuidadoras en contextos migratorios. El caso de las poblaciones afrodescendientes en la Costa chica de Oaxaca. Cuicuilco, 22(64), pp. 155-175.

Reyes, Morales, R. G. y otros, 2001. Migración en los Valles Centrales de Oaxaca. Ciudades, Volúmen 50, pp. 46-54.

Fuentes electrónicas

Serie intercensal de 1990 a 2010, consultad en www.inegi.org.mx

Censo de población y vivienda 2010, consultado en www.inegi.org.mx

 

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Nota informativa desde Italia. El Decreto de Ley sobre la gestión de la inmigración y su “emergencia” inconstitucional

Por Valentina Cappelletti

valentina.cappelletti2@gmail.com

24 de abril de 2017

Cuestiones de “extraordinaria necesidad y urgencia”

En estos tiempos, como ocurrirá a la mayoría de las personas que publican y participan activamente en este blog, también la mirada de quien escribe se mantiene en estado de alerta con respecto a las disposiciones anunciadas por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en materia de política migratoria.

Sin embargo, el mismo impulso demagógico, la asociación de la inmigración con la cuestión de la “seguridad” y los mismos valores xenófobos -típicos de un nacionalismo de derecha siempre más predominante en el mundo occidental- que se suelen considerar como subyacentes a tales disposiciones, y que, en parte, justifican éste nuestro estado de vigilancia, no son del todo ajenos a las medidas recién aprobadas en Italia en mérito a la gestión de la inmigración.

Sin ganar la misma resonancia a escala global que la declaración de la edificación de un muro a lo largo de la frontera sur de Estado Unidos, el pasado 11 de abril la Cámara de los Diputados (Camera dei Diputati) con 240 votos a favor, 176 en contra y 12 abstenciones y con modificaciones mínimas, convirtió en ley el decreto-ley 17 de febrero de 2017, núm. 13, concerniente a las “disposiciones urgentes para la aceleración de los procedimientos en materia de protección internacional y para el contraste de la inmigración indocumentada”[1] .

Disponer sobre la gestión de la inmigración mediante el instrumento del decreto de ley[2] significa, ante todo, introducir la cuestión en un marco de “emergencia”, lo que va confirmando una línea de intervención adoptada por los gobernantes italianos (y europeos) que ha ido cristalizándose sobre todo desde 2011, con el aumento de los flujos hacia el País en concomitancia con la “Primavera árabe”, con la “Emergenza Nord Africa”. La governance de la inmigración se traduce, entonces, en operar con celeridad aplicando medidas “excepcionales” para enfrentar un supuesto estado de emergencia y de desorden que amenaza el ordinario desenvolvimiento de la justicia, fractura el orden social y afecta la percepción de la seguridad de la ciudadanía.

Así, en la relación que acompaña el “Decreto Minniti”, por el apellido del Ministro del Interior que lo propuso, se dan cuenta de todos los presupuestos de “extraordinaria necesidad y urgencia” que justifican la adopción de esta medida. Entre ellos encontramos la exigencia de acelerar:

  • la definición de los procedimientos administrativos de las Comisiones Territoriales para el reconocimiento de la protección internacional, a raíz del aumento de este tipo de solicitudes y del número de las impugnaciones jurisdiccionales que están atascando los tribunales;
  • la identificación de ciudadanos extranjeros para enfrentar la creciente exigencia conectada con “las crisis internacionales en curso”;
  • la definición de la posición jurídica de los que son conducidos en el territorio nacional en ocasión de los rescates por mar o porque son localizados en el territorio nacional;
  • el fortalecimiento de la red de centros, de estructuras, que garanticen la eficacia de la ejecución de la expulsión de extranjeros que se encuentran residiendo irregularmente en el País.

En efecto, las recientes elaboraciones de los datos del Ministerio del Interior y de la UNHCR (United Nations High Commissioner for Refugees), efectuadas por la Fundación ISMU (Indagini e Studi sulla Multietnicità), registran en los primeros tres meses del 2017 la entrada por las costas italianas de más de 24 mil migrantes, en aumento de un 30% con respecto al mismo periodo del año pasado. Además, en comparación con los primeros dos meses del 2016, también sube de un 60% el número de los solicitantes de asilo. En 2016, las Comisiones Territoriales examinaron más de 90 mil solicitudes, y el 60% de ellas tuvieron un éxito negativo (en 2015 el porcentaje de denegaciones fue de un 39%) (Gráfica 1 y 2).

Gráfica 1: Migrantes llegados por mar y solicitantes de asilo en Italia, 1997-2016.Fuente: Elaboraciones ISMU de los datos del Ministerio del Interno y de UNHCR

 Gráfica 2: Éxitos de las solicitudes de asilo en Italia, 2010-2016 Fuente: Elaboración ISMU de los datos del Ministerio del Interior

Como se puede apreciar de las gráficas, estos datos vienen a confirmar una tendencia vigente ya desde hace algunos años, y eso, en parte, debilitaría la categoría de emergencia bajo la cual el decreto ha sido emanado[3]. Sin embargo, lo que está causando la amonestación de diferentes juristas, partidos políticos[4], operadores sociales y asociaciones de la sociedad civil[5] que han acompañado con protestas todo el iter de aprobación del decreto, son los preceptos clave de la disposición, considerados incongruentes con algunos artículos de la Constitución Italiana y de la Convención Europea de Derechos Humanos.

Los puntos críticos del Decreto Minniti

Cada uno de los puntos que componen el Decreto Minniti merecería ser entendido y analizado en detalle. Entre ellos cabe mencionar la decisión, poco justificada en el Decreto, de potenciar en el continente africano la red diplomática y consular con la creación de diez unidades, cuya realización absorberá un presupuesto financiero de 551.164 euros entre el año 2017 y 2019. O, por ejemplo, la institución de “Puntos de crisis”, pensados para simplificar el proceso de identificación sobre todo de los migrantes rescatados por mar, en los cuales, a parte otorgar información sobre las procedimientos de protección internacional, sobre el programa de recolocación en otros estados miembros de la UE y sobre la posibilidad de recurrir a un repatrio voluntario, se llevarán a cabo las operaciones de primero auxilio y recolección de las huellas digitales.

Sin embargo, examinaremos aquí los puntos que transforman de manera tajante el management de la inmigración en Italia. Abordaremos las modificaciones que levantan acusaciones de inconstitucionalidad y la perplejidad de quien, de este Decreto, deriva la única preocupación del gobierno de agilizar los procedimientos para el análisis de las impugnaciones de los migrantes sobre las solicitudes de asilo negadas por las Comisiones Territoriales, por un lado, y por el otro, de aumentar las expulsiones de los inmigrados más incomodos: los que llegan de la ruta líbica.

En práctica, las Comisiones Territoriales representan el primer escalón para que al migrante, mediante un procedimiento administrativo, se le reconozca (o no se le reconozca) una forma de protección internacional (asilo político, protección subsidiaria o humanitaria). Se componen de cuatro representantes: dos del Ministerio del Interior, uno de los entes locales y otro del UNHCR. La Comisión se encarga de entrevistar al solicitante de asilo en presencia de un interprete. De esta audiencia se genera una videograbación y una transcripción en lengua italiana. Hasta la fecha, en caso de deniego, el migrante puede impugnar la decisión de la Comisión frente a tribunales ordinarios, cuya sentencia de primer grado, emanada después de una audiencia, puede ser ulteriormente impugnada frente a una Corte de Apelación, y en última instancia, en la eventualidad de un nuevo deniego, frente al Tribunal de Casación.

En primer lugar, el Decreto Minniti, introduce un nuevo modelo de juicio: convierte la audiencia del primer grado en un “rito camerale”, esto significa que el Juez tomará su decisión sin una audiencia de vista con el migrante y sus defensores, es decir, sin poderle hacer preguntas, sin la presencia de sus abogados[6], solamente basándose en la toma de visión de la videograbación y de la transcripción de la entrevista proporcionadas por las Comisiones Territoriales. Por lo tanto, la eliminación de la audiencia, es decir, la erosión del principio de contradicción, comporta la adquisición de primordial importancia tanto del material entregado por las Comisiones, así como de la resolución por ellas emitida. Justamente hacia la jurisdiccionalización de estos organismos de la administración pública, se ha manifestado la inconformidad de los grupos que se oponen al Decreto. Aunque se apruebe también el reforzamiento de estas Comisiones con la asunción de personal “altamente cualificado” de tiempo indeterminado (250 unidades), se critica cómo la decisión sobre el reconocimiento de una violación al derecho a la vida de los migrantes en sus países de procedencia, descanse superficialmente en un procedimiento administrativo y en una entrevista en la cual, además, el solicitante acude sin un representante o un defensor.

En segundo lugar, las impugnaciones de primer grado serán atendidas por tribunales especializados. El Decreto, de hecho, crea 26 secciones de tribunales especializadas en materia de inmigración, protección internacional y libre circulación de los ciudadanos de la Unión Europea, ubicadas en los tribunales donde se ubican también las Cortes de Apelación, sin que su institución implique una carga adicional sobre las finanzas públicas. Tales secciones, como se establece en el texto de ley, serán compuestas por Jueces dotados de específicas competencias, garantizadas mediante cursos de formación y especialización[7], y dando prioridad a aquellos Jueces que ya hayan acumulado experiencia en el tratamiento de procedimientos en materia migratoria.

Pero es el tercer punto a despertar mayores perplejidades. El Decreto elimina la apelación en segundo grado a la decisión del primer grado emitida por estas secciones especializadas, dejando solamente al migrante la posibilidad de apelar ante el Tribunal de Casación en un plazo de 30 días y recibir una sentencia definitiva e incontestable. No sobra mencionar que muchos reconocimientos de protección subsidiaria e internacional hasta ahora han sido otorgados solamente en consecuencia de las impugnaciones de la resolución de las Comisiones Territoriales.

Las cancelación de la apelación en segundo grado y de la audiencia en el primer grado, violaría los artículos de la Constitución Italiana y de la Convención Europea de derechos Humanos que prohíben la institución de jueces extraordinarios o especiales (Art. 102), que garantizan el derecho al debido proceso (Art. 111), el derecho de defensa (Art. 24) y el derecho a ser oído (Art. 6 de la Convención Europea), creando un “derecho especial”, somero, apresurado, y basado en la inquietud de expulsar a los migrantes en el menor tiempo posible. Se está produciendo una especie de derecho “excepcional”, “diferencial” o “étnico”, o cómo se le quiera definir, ejercido, por el que se perfila como un pool “especializado” (que nunca se había creado en el País por ejemplo para el tratamiento de problemáticas igualmente enraizadas y urgentes como la corrupción), sobre una categoría “especial” de individuos, cuyo trato frente a la ley difiere del trato reservado a los ciudadanos italianos, no obstante se aplique en el mismo territorio jurisdiccional.

Para esta población de excepción, no podía faltar en el Decreto también la institución de espacios de “excepción”, retomando una intuición del filósofo Giorgio Agamben, de espacios al limite de la legalidad, “liminales”, como los definiría el antropólogo escocés Víctor Turner. En el Decreto se elabora una ulterior versión de las estructuras instituidas para retener a los extranjeros objetos de medidas de expulsión o de devolución con acompañamiento coactivo a la frontera en caso de que la decisión no sea de ejecución inmediata. En breve, se trata de una actualización de los viejos CPT (Centros de Permanencia Temporal) creados en el 1998 con la Ley Turco-Napolitano, sucesivamente transformados en CIE (Centros de Identificación y Expulsión) con el decreto de ley del 2008 tocante a las “Medidas urgentes en materia de seguridad pública”, ambos híper criticados por la falta de condiciones humanitarias adecuadas y por la suspensión de derechos humanos que se experimentaba sistemáticamente a su interior. El modelo de última generación de tales centros de confinamiento, cuya red será ampliada a cubrir todo el país (uno por región) con un gasto para su realización de 13 miliones de euros, tomará el nombre de CPR (Centro de Permanencia por el Repatrio). Los CPR serán ubicados preferiblemente en las áreas externas a los centros urbanos y fácilmente alcanzables, cercanas a los aeropuertos, como afirmado por el mismo Ministro Minniti, a garantía de la efectividad y de la rapidez de la operación de repatrio.

El rol que el Decreto asigna a los responsables de estos centros de detención administrativa también ha sido objeto de crítica, ya que sobre ellos recaerá la responsabilidad de comunicar a los solicitantes ahí hospedados las notificaciones de las actas de los procedimientos para el reconocimiento de la protección internacional procedentes de las autoridades policiales y de las Comisiones Territoriales. En este sentido, estos actores, en lugar que mantenerse parte tercera, van asumiendo el papel de brazos operantes de la esfera administrativa y de intermediarios entre ésta y los solicitantes, acercándose así a la figura del público oficial.

La siguiente disposición, que interesa a quien aspire a la protección internacional mientras se encuentre en el limbo de la jurisdicción italiana, también nos resulta bastante controvertida. El Ministro Minniti ha tenido la premura de insertarla en esta resolución de emergencia, aunque no se relacione directamente con los presupuestos de “extraordinaria necesidad y urgencia” mencionados al principio del texto de ley. En sustancia, se animan los Municipios, en acuerdo los Prefectos, a promover la participación de los solicitantes en actividades de utilidad social a favor de las colectividades locales que los están acogiendo. Sin embargo, deberá tratarse de actividades “con base voluntaria”, gratuitas, a menos que no se desarrollen en el marco de proyectos financiados por los mismos Municipios, en colaboración con las organizaciones no-profit, con recursos europeos destinados al sector de la inmigración y del asilo. Según la opinión de los grupos que se oponen al Decreto, esta especie de voluntariado social coincidiría, a todo efecto, con una forma de esclavitud contemporánea, con la legalización de una práctica de explotación de mano de obra que, a la vez, reviva una actitud paternalista adoptada históricamente por el gobierno italiano hacia ciertas categorías de inmigrantes. ¿Cuál deuda han contraído estos migrantes con nuestro País para que se les esté sutilmente exigiendo trabajar sin remuneración?

El abuso de la emergencia

Sin duda el Decreto Minniti representa otro punto de inflexión en la gestión italiana de los cuerpos migrantes. Quien promueve esta disposición es un gobierno recién formado (a raíz de las dimisiones del ex premier del Partido Democrático, Matteo Renzi). Un gobierno instable y dotado de una consenso popular débil, cuya mayoría insiste con identificarse con una izquierda moderada y progresista. Sin embargo, ideológica y prácticamente, el Decreto sigue trazando una línea de continuidad con las políticas autoritarias emanadas por gobiernos de derecha, como el paquete de seguridad Maroni o la Ley Bossi-Fini. Leyendo el texto de esta ley, de hecho, tenemos la sensación de deshojar las páginas de una novela ya leída.

A través de esta disposición se manifiesta la necesidad de ceder a las presiones de las agrupaciones de derecha, así como el año pasado la Comisión Europea tuvo que ceder a las condiciones de la Turquía de Erdogan, para controlar una instabilidad política crónica en el País, a la cual consigue un régimen de campaña electoral permanente. A la vez, se hace tangible la urgencia de este gobierno de intervenir en un tema extremamente delicado e incomodo de discutir en proximidad de posibles votaciones, como se deriva de su sistemática omisión en los programas de los partidos y en general en los últimos debates políticos preelectorales.

Así, la ficción social de la emergencia, como la de la crisis, viene en auxilio a las exigencias políticas, relacionadas con la coyuntura nacional e internacional, de un País que tiene que mantenerse en equilibrio entre los poderes del estado-nación y los vínculos políticos, económicos y jurídicos impuestos por la acción unilateral europea. La emergencia, con sus prácticas discursivas, se manifiesta como una categoría política, que puede ser arbitrariamente movilizada para otorgar al ejecutivo “poderes plenos”, para legitimar acciones al margen de la constitucionalidad con el consenso de una masa persuadida, por ejemplo, que la guerra al terrorismo se pueda combatir también a golpes de decretos migratorios.

En el ámbito de la elaboración de políticas migratorias se está, entonces, confirmando un patrón de gestión del cual los gobiernos italianos ya han experimentado y explotado la libertad de acción que le es implícita, en ocasión de los desastres naturales como los temblores en el centro del País de los últimos ocho años. La misma libertad de acción de la cual gozaba quien, poco tiempo antes de la explosión del caso de corrupción conocido como “Mafia Capitale” del 2014, afirmaba: “con los inmigrantes se gana mucho más dinero que con la droga”, con base en una experiencia consolidada en la asociación de carácter mafioso, que, en colaboración con funcionarios de gobierno, maniobraba la asignación de los fondos públicos destinados al sistema de acogida italiano.

En primer lugar, la “emergencia” exige soluciones inmediatas y exhorta a pasar directamente a la acción, a la gestión antes que a la comprensión. En segundo lugar, actuar bajo la lógica de la emergencia significa abrazar una aproximación “técnica” en la descripción de la porción de realidad social sobre la cual se quiere intervenir, lo que encubre la naturaleza meramente política y conflictual tanto del “problema”, así como de su misma gestión con los capitales que esta moviliza.

De este modo, como ha ocurrido con la aprobación de este Decreto, proceder bajo el marco de la emergencia significa no tener tiempo para un debate político exhaustivo, ni para la confrontación con los grupos extra parlamentarios, como los que se están oponiendo a la disposición de Minniti, y en general con los representantes del tercer sector: una caldera heterogénea de actores, algunos de ellos más militantes y activos en el campo, no necesariamente especializados, pero que, muchas veces, representan la única voz de las personas destinatarias de estas políticas. En cambio, me parece de detectar la voluntad de alienar a los “incompetentes”, es decir, estos y otros sujetos que no pertenecen al establishment, del proceso de toma de decisión sobre los cuerpos de los migrantes, convirtiendo la cuestión en un asunto exclusivo de tratar en los palacios de la política, o por una expertise cuya competencia debe de ser reconocida y controlada por el mismo estado.

La urgencia a actuar implica, además, soslayar el emprendimiento de un esfuerzo de comprensión del fenómeno migratorio en sus varios niveles y dimensiones. Conceptos evanescentes como el de “emergencia” o de “crisis” despiertan un imaginario que evoca el caos, algo indefinido. La “emergencia inmigración” o la “emergencia prófugos” ocultan el carácter estructural del fenómeno, dan la idea de un hecho inmanente que se abate ex maquina en nuestro presente, por lo cual se vuelve infructuoso cada intento de desentrañar el ovillo de responsabilidades y causas latentes.

Así, queda enredada la trama de figuras que participan y las que se benefician de este movimiento de personas y de su gobierno. Quedan indescifrados los multíplices motivos que empujan a huir de los contextos del sur del mundo a esta masa de prófugos: una masa percibida, en consecuencia, como una horda indiferenciada de “migrantes económicos”, así como etiquetados por los que no quieren reconocer la violación de derechos fundamentales para sacudirse del deber de dar asilo. Quedan disimuladas las responsabilidades de la degeneración del mismo sistema de gestión de la acogida. De la misma manera, queda encubierta la irreversibilidad del fenómeno, y esto representa a mi entender el corolario más crítico de la lógica de la emergencia que inspira esta disposición. La urgencia de expulsar a los prófugos que llegan por mar a través de esta agilización de las prácticas procesales insinúa un éxito en poner fin al alarme de la inmigración indocumentada, y la sanación de una situación transitoria. El Decreto Minniti no soluciona la emergencia, así como la inmigración no es un hecho transitorio. Más bien, el rechazo en reconocer las repercusiones de estos flujos en la modificación del tejido social y del paisaje cultural italiano y europeo y la reticencia en adoptar un enfoque procesual a la hora de elaborar políticas, generan soluciones provisorias, que dispensan del tomar un compromiso en el largo plazo. De hecho, conceptos que implican la asunción de una dimensión longitudinal del fenómeno, como lo es, por ejemplo, el de integración, con sus prácticas, queda un espejismo en el Decreto, una palabra demodé, a menos que no se le confunda con las prácticas de voluntariado social a favor de las colectividades locales a las que se invitan a los solicitantes de asilo.

¿Por qué los fondos dedicados a la ampliación de la red consular en Africa no se han destinado a los tribunales ordinarios, en lugar que eliminar un grado de apelación y la audiencia a vista? ¿Por qué tanta premura en promover el trabajo no remunerado (porque de eso se trata), en lugar que crear espacios de colaboración y tomas de decisión entre la ciudadanía local y los solicitantes de asilo, orientados a generar prácticas o actividades socialmente útiles, para el bienestar común y en el respeto de la dignidad de las personas? ¿Por qué no se han reforzado los canales de entrada legales por razones de estudio o de trabajo?

La emergencia y la militarización del asilo no generan soluciones, generan gestiones. Producen una praxis fuera del marco político-jurídico ordinario como lo son los centros de detención administrativa, hacen de la excepción una regla y llevan a la paradoja de que la protección de los derechos de los inmigrantes tenga que ser necesariamente mediada por su transgresión.

Notas:

[1] En italiano: “disposizioni urgenti per l’accelerazione dei procedimenti in materia di protezione internazionale, nonché per il contrasto dell’immigrazione illegale”. El Decreto Minniti ha sido presentado a la Cámara y sucesivamente convertido en ley junto con otro Decreto, promovido también por el Ministro de la Justicia Orlando, concerniente la seguridad urbana.

[2] El decreto de ley es un acta normativa que usa el gobierno en casos extraordinarios de necesidad y urgencia. Se trata de una disposición provisoria emanada por el poder ejecutivo que tiene fuerza de ley desde su presentación a la Cámara de diputados y su publicación en el Boletín Oficial del Estado, es decir, antes de ser autorizada por el Parlamento. Entra en vigor de inmediato y para que no pierda eficacia tiene que ser convertido en ley por el Parlamento dentro de los siguientes 60 días.

[3] Esta categoría se debilita aun más si pensamos que el Decreto entrará en vigor dese el 17 de agosto de este año.

[4] Partidos políticos como Radicali italiani y Sinistra italiana.

[5] Asociaciones como: Arci, Acli, Fondazione Migrantes, Baobab, Asgi, Medici senza frontiere, Cgil.

[6] El Juez puede tomar en consideración la posibilidad de una comparación entre las partes.

[7] Tales cursos serán organizados por la Escuela Superior de la Magistratura en colaboración con la Oficina Europea de Apoyo para el Asilo y con la UNHCR.

Haciendo memoria: un relato fronterizo.

Por Maritza Rodríguez G.

mrodriguezmep@colef.mx

Es sábado, el día que marca el calendario con el número 30 del mes de abril. Aparentemente hoy será un día normal; pero lo que está a punto de suceder evidencia todo lo contrario. Son las 10:30 de la mañana y la locación que enmarca el escenario es la colonia Playas de Tijuana, muy cerca del faro, lo que muchos llaman la esquina de Latinoamérica; ahí donde rebotan los sueños.

            Imponente a la vista, ahí está, un muro de acero galvanizado de color marrón de aproximadamente cinco metros de altura; ya afectado por la corrosión que provoca la humedad y la sal del mar, como si aquello que divide a México de Estados Unidos se tradujera en algo que no pertenece al ecosistema y que la naturaleza se aferra a mostrar.

            Fijando la vista hacia el norte, se ven algunas familias hablando a través del muro, unos allá y algunos otros acá, como si de un picnic –divido por unas rejas- se tratase. Mientras avanza la mañana, va aumentando la concurrencia en el lugar; ahora no solo se observan familias sino un montón de camarógrafos, fotógrafos, reporteros y unos algunos otros uniformados con playeras de color morado, que traen grabada una leyenda en el pecho que reza “Border Angels”.

            Se percibe en el ambiente una mezcla de emociones que emanan de los rostros de algunas personas que parecieran estar a punto de recibir el más grande regalo que pudiesen imaginar. A su vez se escuchan los obturadores de las cámaras profesionales y el bullicio que indica que se acerca un momento que merece la atención de todos los ojos que están presentes.

            Aquellos que forman parte de este escenario comienzan a interactuar; se ve como algunos reporteros –acompañados de sus respectivos camarógrafos- entrevistan a algunos de los que antes, ese mismo día, se encontraban conviviendo con sus familiares que estaban al otro lado.

            Resalta del muro una puerta que parece estar sellada y que no tiene manera de ser operada desde el lado mexicano; decorado su marco con escrituras hechas con pinturas de colores que plasman –en esencia- que el amor no tiene fronteras. Un pasillo de la anchura de una banqueta separa esta puerta de una jardinera que forma parte de la decoración de este espacio, se ve una cinta color amarillo que dice “precaución” donde claramente su objetivo es delimitar el área y restringir el acceso. Dentro de la jardinera se encuentran montados los trípodes que próximamente sostendrán las cámaras que capturaran un hecho histórico.

            Deben haber pasado dos horas ya, pues la atención de todos los presentes se enfoca en esa puerta.  En el lado mexicano se observan entre la concurrencia, agentes de la policía federal, algunas familias simulando una fila de espera que inicia en la puerta y un montón de personas amontonadas alrededor de la cinta amarilla. En el otro lado -asomándose por la reja- es visible un multitud de personas; niños, mujeres, hombres y miembros de la Patrulla Fronteriza (CBP: Customs and Border Patrol). Pronto se escucha una voz que sobresale gracias al uso de un micrófono:

            – “Bueno… ¿me pueden oír?”

            – ¡Si! – exclama el público presente de lado mexicano, luego esa misma voz pero     ahora en inglés dirigiéndose a aquellos presentes en el lado estadounidense:

            – Can everyone hear me? Good afternoon everybody, my name is Enrique Morones            from “Border Angels”…  “Ángeles de la Frontera” and we in Mexico celebrate Childrens Day, we want to welcome you all, les queremos dar la bienvenida a todos         ustedes hoy en el día del niño, nos da mucho gusto que nos estén acompañando. Yo          soy Enrique Morones, el director y fundador de Ángeles de la Frontera…

            Se escuchan aplausos y unas cuantas palabras más por lo que se asume que ha llegado a su final el preámbulo que da paso a aquello que todos esperan; eso que hacia diferente ese 30 de abril de 2016.

            Son nueve minutos después de las doce y se escucha como los agentes de la patrulla fronteriza quitan la barra que asegura la puerta desde el lado estadounidense, lentamente se revela lo que antes no era visible, pues la puerta, ha sido abierta. Al fondo se divisan unos cuantos, principalmente medios de comunicación y a tres agentes de la patrulla fronteriza, portando ese uniforme de color verde aceituna que les caracteriza.

            Es por tercera ocasión[1] que la asociación civil Border Angels[2] gestiona y logra que la Patrulla Fronteriza (CBP) abra la puerta de emergencia que forma parte del muro que divide a México de Estados Unidos, con el fin de permitir a seis familias[3] –que han sido separadas por la deportación- poder establecer contacto físico mediante un abrazo. Se le fueron asignados tres minutos a cada una de las familias que, entre llanto y lágrimas de felicidad pudieron volver a abrazarse después de años.

            Fueron la emotividad y sensibilidad que estuvieron presentes en el aire; contagiándose las lágrimas a los presentes. Sin embargo, había alguien en especial que captaba la atención; pues representaba algo un tanto irónico pero también una linda reflexión. Custodiando la puerta se encontraba una oficial de la Patrulla Fronteriza, quien hacia lo posible por mostrarse seria y rígida ante la situación. Es cuestión de minutos para percatarse de que tiene los ojos cristalizados, los mismos que demuestran que, lejos de representar a una de las autoridades que regula a la inmigración indocumentada, hay un ser humano sensible que sabe que ahí cabe la injusticia.

            El relato anterior pretende desvelar una pequeña parte de lo que conforma el problema de la separación familiar y la necesidad de evidenciar el problema social que representa.

[1] La primera fue en 2013 y la segunda en 2015.

[2] Borde Angels o Ángeles de la Frontera es una organización civil sin fines de lucro, que opera tanto en Estados Unidos como en México. Tiene como objetivo abogar por los derechos humanos, una reforma migratoria humana y la justicia social con un enfoque especial en asuntos relacionados de Estados Unidos y México. http://www.borderangels.org/about-us/

[3] Estas familias fueron elegidas después de haber pasado por un proceso de selección.

Inmigrantes internacionales en México

Por Uriel Lomelí

En febrero pasado compartí datos sobre la migración interna reciente en México, en esta nueva participación ofrezco una síntesis afín para los inmigrantes internacionales recientes. De nuevo, la fuente de información que se presenta fue el cuestionario de la Encuesta Intercensal 2015[1] realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía y sólo hago uso de ellos.

a) ¿Quiénes son y de dónde vienen?

Los mayores de cinco años que llegaron en algún momento entre marzo de 2010 y marzo de 2015 nacidos en un país diferente a México y que su lugar de residencia hace cinco años estaba en el extranjero, son inmigrantes internacionales.

98 países contribuyeron durante 2015 con al menos un inmigrante internacional a la población del país[2]. Dentro de ellos, Estados Unidos concentró el 63% de todos los inmigrantes. El siguiente en la lista es Guatemala y su contribución fue del 4%, el resto de la lista se muestra en el siguiente cuadro:

País de residencia en 2010

Inmigrantes Internacionales %

Estados Unidos de América

115,369

63.3

Guatemala

7,198

4.0

Colombia

5,799

3.2

España

5,341

2.9

Venezuela

5,216

2.9

Argentina

3,493

1.9

Honduras

3,276

1.8

Canadá

3,185

1.7

Francia

2,703

1.5

Brasil

2,374

1.3

China

2,344

1.3

Alemania

2,254

1.2

Cuba 2,013

1.1

Italia

1,879

1.0

Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Intercensal 2015, INEGI.

b) ¿Cómo son y dónde están?

Considerando que no hay una respuesta completa nunca, con la primera pregunta, únicamente se van a describir dos características sin una verdadera justificación por ahora, quizá alguno la tenga y podamos compartir ideas al respecto. La edad y una proxy de lo que podría ser un migrante calificado, la escolaridad acumulada. El cuadro de abajo agrega la información sobre la edad y escolaridad acumulada para los países en cuestión. Se añadió la mediana de la distribución porque me parece mejor que sólo dejar la edad promedio, que en ocasiones puede confundirnos porque es más sensible a valores grandes, como los adultos mayores de 90 o los que tienen 24 años de escolaridad.

País de residencia en 2010

Edad media Intervalo de confianza al 95% Edad mediana Escolaridad acumulada (mediana)

Argentina

32.8 (32.3, 33.2) 30 16

Brasil

30.1

(29.6, 30.6)

31

15

Canadá

39.6

(38.7, 40.3)

39

15

Colombia

30.4

(30.0, 30.7)

29

15

Cuba

39.0

(38.2, 39.7)

37

16

Estados Unidos

17.8

(17.6, 17.8)

11

5

Guatemala

24.5

(24.2, 24.8)

22

4

Honduras

25.1

(24.7, 25.4)

24

8

Venezuela

31.9

(31.4, 32.2)

31

16

China

31.5

(30.9, 32.0)

28

12

Alemania

32.1

(31.4, 32.6)

30

16

España

34.0

(33.6, 34.4)

35

16

Francia

29.6

(29.0, 30.1)

27

16

Italia 35.8 (35.1, 36.4) 34

15

Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Intercensal 2015, INEGI.

Los datos de la edad media sugieren que los inmigrantes canadienses son en promedio adultos entre los 38 y los 40 años, mientras que los inmigrantes estadounidenses son en promedio los más jóvenes con 17.8 años. Al observar el valor de la mediana, vemos que en este grupo es igual a 11 años. Esto quiere decir que la mitad de la distribución son menores de 11 años; que hace cinco años, cuando tenían seis, estaban en Estados Unidos y cinco años después están en otro país. Esto puede ser relevante al agregar la otra variable. Sin tener una fecha exacta de la migración es difícil estimar en que momento el menor emigró a México. La gráfica de abajo se incluye para ilustrar este punto.

1

Sobre la escolaridad acumulada, las diferencias entre estos países sólo aparecen entre Guatemala, Estados Unidos, Honduras y el resto. Con la información del cuadro anterior, podemos identificar claramente tres grupos de países de origen de los inmigrantes de acuerdo a su escolaridad. El primer grupo corresponde a los inmigrantes que en promedio tienen la escolaridad más alta, luego un segundo grupo de inmigrantes de Canadá y China, y finalmente un tercer grupo de inmigrantes con el promedio de escolaridad más bajo, Estados Unidos, Honduras y Guatemala. No olvidemos que la mitad de la distribución de los inmigrantes estadounidenses tiene menos de 11 años, por ello la escolaridad promedio resulta ser en promedio baja.[3]

2

Los inmigrantes internacionales se encontraban en 1965 municipios, aproximadamente el 80% de ellos. Tijuana fue la ciudad con más inmigrantes internacionales en 2015, un estimado de 12 532 de los cuales 11 684 eran inmigrantes de Estados Unidos. En las otras ciudades fronterizas del norte la proporción es similar: 94.1% de los inmigrantes internacionales en Juárez, Chihuahua son de Estados Unidos y 91.9% en el caso de Mexicali. Para la ciudad fronteriza de Tapachula, el 62.8% de los inmigrantes internacionales provienen de Guatemala. Como si la geografía no fuera importante aquí.

Municipio

Inmigrantes internacionales

Tijuana

12 532

Miguel Hidalgo

6 260

Cuauhtémoc

5 203

Juárez

3 668

Zapopan

3 529

Mexicali

3 344

Tapachula

3 008

Benito Juárez

3 006

Benito Juárez (CDMX)

2 629

Guadalajara

2 568

Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta Intercensal 2015, INEGI.

Por último, los mapas siguientes muestran la distribución espacial de los inmigrantes internacionales en total y para los procedentes de cuatro países seleccionados sin aleatoriedad, Estados Unidos, Cuba, Guatemala y Francia. ¿Por qué siguen está distribución espacial? La historia, la geografía y la localización de las actividades productivas en el país tienen un papel activo pero no estoy en condiciones de asegurar una respuesta.

 

Toda la información, así como el resto de los cuadros y mapas están disponibles a un correo electrónico de distancia.

[1] Más información disponible en http://www.beta.inegi.org.mx/app/biblioteca/ficha.html?upc=702825078836

[2] 182 169 inmigrantes internacionales residían en marzo de 2015 en México.

[3] Cuando se considera a los inmigrantes estadounidenses mayores de 25 años, la escolaridad promedio es casi de 14 años.

CON CARA AL 2017: RETOS Y OPORTUNIDADES EN UNA POBLACIÓN DIVERSA COMO LA MEXICANA

Por Maya Cervantes

Ante la inminente llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos, hay temores e incertidumbre sobre lo que sucederá con la economía, trabajo y seguridad de los mexicanos. Estas angustias no son infundadas, y no se debe menospreciar las implicaciones futuras de los manejos de la política exterior y los tratados comerciales con países extranjeros. Sin embargo, también es un momento para dirigir la mirada hacia lo que sucede dentro del país, aprovechar la riqueza social y cultural, así como identificar los males que lo aquejan y empezar la reconstrucción de la sociedad desde dentro, para no sólo poder sobrevivir, sino mejorar.

México es un país violento con 10,301 homicidios dolosos registrados en la primera mitad del año (SEGOB, 2016). A pesar de esto, hay personas de otros países como Guatemala, El Salvador y Honduras, que lo escogen como lugar de destino debido a que lo perciben como un lugar más seguro en donde incluso podrán tener una mejor calidad de vida, como se puede ver en el siguiente testimonio de Roger[1]:

“Fíjese que el tío mío cuando lo mataron, la policía estaba a una cuadra y más bien ellos resguardaron a los que mataron a mi tío. La Policía esta corrupta pues. Esa banda que mató a mi tío… de allí donde somos nosotros… emigró de allí toda la gente, los mataban y los corrían. A nosotros nos corrieron. Ya no vivíamos allí en donde vivíamos antes, hace tres años que nos fuimos. Ajá y uno va a poner denuncia y ellos todo lo saben porque la policía, la misma investigación, le pasa la información a ellos, está bien difícil. Aquí [México]es más tranquilo.” (Roger, hondureño, 30 años, 2016).

También podemos ver la percepción de que México se encuentra en una mejor situación que Honduras en esta conversación en la que intervienen Mirella y su esposo Héctor en la que comienzan hablando de una torcedura de pie que tuvo Héctor por huir de los agentes migratorios:

“Héctor: […] sólo me estiré con el pie izquierdo. Ella me tuvo que levantar más bien. Bien agüitada se puso porque ¡pucha amor! me dice: regresémonos. Estás loca, le digo. Qué me ves sufriendo aquí, pero yo no me voy a ir a hambriar a Honduras otra vez.

Mirella: Esta fea la situación allá en Honduras.

Héctor: Por eso es que existe mucha maldad allá. Porque hay mucha hambre pues y lo que están haciendo es. ¿Cómo le explico? hay gente que es corrupta, usted sabe, en vez de llevar un programa alimenticio llevan un programa de drogas. Porque saben lo que es el dinero, cocaína, heroína y cuanta cosa allí. De doce, trece años ya andan metiéndose cocaína y crack y todo eso ¿Me entiendes verdad? Porque está a la mano de cualquiera. Tenés, ten esto, ten esto porque lo que quieren es enviciarlo. Cuando tu estás enviciado tienes que salir a matar y a robar y hacer cuanta cosa para pagar sus vicios.” (Mirella, 33 años, Héctor, 31 años, hondureños, 2015).

En estos testimonios, se conjugan el hambre, la corrupción, el uso de drogas, la violencia y lo que ellos llaman “maldad” para hacer imposible la vida en su país de origen. Pero ¿El que piensen que en México puedan tener una vida mejor que en su país es sólo una percepción? Según las cifras del Programa de Desarrollo para las Naciones Unidas, los indicadores muestran que la seguridad y el nivel de vida sí son mejores en México que en esos países y no son solamente percepciones:

maya-ceTabla elaborada con datos del Informe sobre Desarrollo Humano 2015 (PNUD).

En la tabla anterior podemos ver que, en cifras, México efectivamente está mejor posicionado que El Salvador, Guatemala y Honduras, en lo que se refiere a esperanza de vida al nacer, ingreso bruto e incluso tasa de homicidios. Cabe mencionar que San Pedro Sula (Honduras) y San Salvador (El Salvador) estuvieron posicionadas en el 2015 como la segunda y tercera ciudad respectivamente más violentas del mundo, debido a la tasa de homicidios registrados en ellas (SJP, 2016). Mientras estas circunstancias no mejoren en esos países, seguirá habiendo un éxodo de quienes buscan salvar su vida o mejorarla.

México es un país de contrastes y desigualdades. Lo que nos muestran las cifras y testimonios de personas de otros países, es que no sólo estamos mejor que otros países, sino que podríamos estar peor y estas condiciones no sólo dependen del gobierno o de las personas en el poder, sino de cada uno de los individuos que residimos en México. Según la misma lista de las ciudades más violentas del mundo, en 2015 cinco mexicanas abandonaron la lista al disminuir el número de asesinatos. Esto ofrece un poco de esperanza ante las malas noticias mundiales.

Asimismo, no se puede olvidar que México es un país diverso, hay 62 grupos etnolingüísticos originarios reconocidos (Navarrate, 2008) y cuenta con una población que se ha nutrido de numerosas oleadas de migraciones extranjeras al país entre las que se encuentran españolas, guatemaltecas, chinas, francesas, cubanas, libanesas y alemanas. Además, México es un país de “origen, tránsito, destino y retorno de migrantes” (DOF, Ley de Migración, artículo 2, 2011). Esos son los hechos y es la base desde la que se deben construir estrategias económicas, políticas y sociales, tanto desde el gobierno como, desde la sociedad civil, que nos ayuden a aprovechar las cualidades y capacidades que ofrece la gran diversidad de formas de concebir el mundo, saberes y habilidades que conlleva esta característica. De la misma forma, debemos entender lo que significan la xenofobia, racismo, clasismo, misoginia y homofobia (o cómo se expresan por ejemplo en segregación, desprecio, descalificación, falta de empatía, sensación de superioridad y agresión a otros seres humanos) y combatirlos desde la vida diaria ya que dividen a la sociedad mexicana y la debilitan. Si Kropotkin estaba en lo correcto, la solidaridad y el apoyo mutuo serán claves para la supervivencia y para la superación de los retos que se avecinan.

Referencias citadas:

Diario Oficial de la Federación (DOF), 2011. Ley de Migración, Título primero, Capítulo único, Artículo 2. Consultado el 14 de diciembre de 2016, disponible en http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5190774&fecha=25/05/2011

Kropotkin, Piotr, 2009. La selección natural y el apoyo mutuo. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Navarrete Linares, Federico, 2008. Los pueblos indígenas de México. México, CDI, 2008. 141 p. Consultado el 14 de diciembre de 2016, disponible en http://www.cdi.gob.mx/dmdocuments/monografia_nacional_pueblos_indigenas_mexico.pdf

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 2015. Informe sobre Desarrollo Humano 2015. Nueva York, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Consultado el 14 de diciembre de 2016, disponible en http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr_2015_report_sp.pdf

Secretaría de Gobernación (SEGOB), 2016, Informe de víctimas de homicidio, secuestro y extorsión 2016. “Reporte mensual del número de víctimas de homicidio, secuestro y extorsión en averiguaciones previas y carpetas de investigación iniciadas por las agencias del ministerio público de cada entidad”. México, SEGOB, SESNSP.

Seguridad, Justicia y Paz (SJP), 2016. The 50 Most Violent Cities in the World 2015. México, Seguridad, Justicia y Paz. Consultado el 14 de diciembre de 2016, disponible en http://www.seguridadjusticiaypaz.org.mx/biblioteca/prensa/send/6-prensa/231-caracas-venezuela-the-most-violent-city-in-the-world

[1] Los nombres fueron cambiados para proteger las identidades de los entrevistados.

Trump y Brexit: ¿qué tienen estos votos en común?

trump-brexit

por Valeria Giannuzzi

 

Esta es una reflexión abierta,

nada más un intento de dar un sentido. Todos estamos sorprendidos. Decepcionados, espantados incluso.

Ayer desperté a las 5 de la mañana, agarré el celular para checar y si…me acosté con Trump en ventaja y las 5 horas sucesivas no hicieron que confirmar la tendencia. Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos de América.

Desde Londres, nadie se atrevía a dar pronósticos. Si han aprendido algo, muy recientemente, es que de veras, ya no se puede saber. Y es curioso, hablaba con mis compañeros en Tijuana, y había quien estaba más que seguro de la victoria de Hillary. Que “técnicamente ya había ganado”, los mercados habían hablado. No fueron los únicos a equivocarse.

No, después del Brexit no me arriesgué a esperar.

¿Pero qué tienen estos votos en común?

Lo que algunos politólogos llaman “voto de protesta”, es expresión de un proceso mucho más amplio, que ya empezó en Europa hace años, con el “regreso de Le Pen” (Mayer, 2003) y el sentimiento xenófobo hacia extranjeros que ha involucrado a muchos de los países receptores de migrantes. Wilkes et al. (2007) identifican el principio de los ‘80 como el momento en que muchos países europeos empezaron a apoyar partidos de derecha, revitalizando antiguos sentimientos de la época de la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con los autores, los partidos toman nombres y matices diferentes según el énfasis principal: racismo, populismo, nacionalismo. A principio de los años 2000, los partidos de derecha europeos tienen suficiente éxito, y de acuerdo con Van der Brug (2003), se pueden utilizar tres enfoques para explicar estos votos:

1- el modelo socio-estructural, en donde la esencia del voto descansaría en la percepción de las amenazas creadas por los rápidos cambios en la sociedad post-industrial (Van der Brug, 2003:38), y los inmigrantes representan un grupo más con el cual competir en un escenario de escasos recursos. Son los votantes que Betz (1998) llama “losers of modernity”;

2- el modelo del voto de protesta, en donde la primera razón del voto no reside tanto en la política anti-inmigración per se, sino para expresar insatisfacción con el estatus quo;

3- el modelo de preferencia política, en donde los votantes quieren expresar su intención de apoyar políticas públicas direccionadas.

Ahora bien, si el partido republicano no se puede definir de la misma manera que los partidos de derecha, o anti-inmigrantes como en Europa, la explicación del voto si se puede aplicar al caso.

Los pueblos de Estados Unidos de América y del Reino Unido han afirmado una voluntad muy precisa con los respectivos votos: queremos ser la supremacía que solíamos ser.

Y si todavía es temprano para ver las informaciones demográficas profundizadas de los votantes, es fácil imaginar de dónde viene este miedo. De acuerdo con el Guardian, sabemos que los “non-blancos” han votado por la mayoría a Clinton, mientras tanto mujeres que hombres blancos han preferido a Trump.

De acuerdo con el Censo estadounidense, los “blancos” se convertirán en una minoría (más) para 2044. Un artículo del Independent recuerda que si en 1950 los Estados Unidos estaban compuestos por el 87.5% por “non-Hispanic white”, 10% negros y 2.1 hispanos, en 2010 los “non-Hispanic white” son el 63.7%, los negros 12.3% y los hispanos el 16.3%. El cambio demográfico ha sido profundo, rápido, visible. Y Trump lo ha utilizado a su favor.

Estos movimientos, como nos enseña la historia, son comunes, y atrapan muy bien los miedos y las preocupaciones de millones de personas.

Lo que los votantes del Brexit y de Trump no han querido ver o aceptar, es que a pesar de sus deseos, el mundo está cambiando. La migración global puede ser contenida hasta cierto punto, tanto en Europa como en Estados Unidos, pero no puede ser parada, simplemente porque es la fuerza de millones de seres humanos en búsqueda de condiciones mejores que en muchos casos, además de la fuerza de la desesperación, tienen la conciencia creciente de los derechos coloniales que van reclamando a estas tierras, las mismas que hasta ayer presumían sus políticas de derechos humanos y gestión de refugiados y migrantes. Y sumado a todo eso, las consecuencias inevitables de los procesos de globalización.

Con estos votos Reino Unido y Estados Unidos de América están diciendo que ya no quieren jugar si las reglas cambian. Que ya no están dispuestos a compartir el bienestar logrado también robando a los países cuyos ciudadanos ahora rechazan en sus fronteras. ¿Cómo no entenderlos? ¿Cómo no entender que es mucho más fácil polarizar odio y rencor hacia alguien visible y vulnerable que en “las políticas neoliberales” que han favorecido una insoportable desigualdad incluso donde hay tanta riqueza?

“Make America great again” por un lado, “Take back control” por el otro. Llamados a un glorioso pasado de poder, grandeza y control, que ya no existe.

En ambos casos, los votantes han gritado a un regreso al antiguo, reconfortante privilegio blanco.

Pero por mientras, el mundo sigue girando…

Bibliografía

Ben Judah, 7 de Noviembre 2016, Donald Trump’s greatest weapon is white Americans’ fear that they’re quickly becoming a minority – because they are, The Independent, http://www.independent.co.uk/voices/donald-trump-us-elections-hillary-clinton-race-hispanic-black-vote-white-americans-fear-minority-a7402296.html

Betz, H.-G., 1998 Introduction, in H.-G. Betz and S. Immerfall (eds.) The New Politics of the Right: Neo-populist Parties and Movements in Established Democracies, Basingstoke: Macmillan.

Mayer, N. 2003 Le Pen’s Comeback:the 2002 French Presidential Election, International Journal of Urban and Regional Research, Vol.27 n.2

Van der Brug, W., 2003, How the LPF Fuelled Discontent: Empirical tests of explanations of LPF support, Acta Politica, 38, (89–106)

Wilkes, R., Guppy, N., Farris, L., 2007 Right Wing parties and anti-foreigner sentiment in Europe, American Sociological Review, Vol.72 (October 831-840)