elecciones

Trump y Brexit: ¿qué tienen estos votos en común?

trump-brexit

por Valeria Giannuzzi

 

Esta es una reflexión abierta,

nada más un intento de dar un sentido. Todos estamos sorprendidos. Decepcionados, espantados incluso.

Ayer desperté a las 5 de la mañana, agarré el celular para checar y si…me acosté con Trump en ventaja y las 5 horas sucesivas no hicieron que confirmar la tendencia. Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos de América.

Desde Londres, nadie se atrevía a dar pronósticos. Si han aprendido algo, muy recientemente, es que de veras, ya no se puede saber. Y es curioso, hablaba con mis compañeros en Tijuana, y había quien estaba más que seguro de la victoria de Hillary. Que “técnicamente ya había ganado”, los mercados habían hablado. No fueron los únicos a equivocarse.

No, después del Brexit no me arriesgué a esperar.

¿Pero qué tienen estos votos en común?

Lo que algunos politólogos llaman “voto de protesta”, es expresión de un proceso mucho más amplio, que ya empezó en Europa hace años, con el “regreso de Le Pen” (Mayer, 2003) y el sentimiento xenófobo hacia extranjeros que ha involucrado a muchos de los países receptores de migrantes. Wilkes et al. (2007) identifican el principio de los ‘80 como el momento en que muchos países europeos empezaron a apoyar partidos de derecha, revitalizando antiguos sentimientos de la época de la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con los autores, los partidos toman nombres y matices diferentes según el énfasis principal: racismo, populismo, nacionalismo. A principio de los años 2000, los partidos de derecha europeos tienen suficiente éxito, y de acuerdo con Van der Brug (2003), se pueden utilizar tres enfoques para explicar estos votos:

1- el modelo socio-estructural, en donde la esencia del voto descansaría en la percepción de las amenazas creadas por los rápidos cambios en la sociedad post-industrial (Van der Brug, 2003:38), y los inmigrantes representan un grupo más con el cual competir en un escenario de escasos recursos. Son los votantes que Betz (1998) llama “losers of modernity”;

2- el modelo del voto de protesta, en donde la primera razón del voto no reside tanto en la política anti-inmigración per se, sino para expresar insatisfacción con el estatus quo;

3- el modelo de preferencia política, en donde los votantes quieren expresar su intención de apoyar políticas públicas direccionadas.

Ahora bien, si el partido republicano no se puede definir de la misma manera que los partidos de derecha, o anti-inmigrantes como en Europa, la explicación del voto si se puede aplicar al caso.

Los pueblos de Estados Unidos de América y del Reino Unido han afirmado una voluntad muy precisa con los respectivos votos: queremos ser la supremacía que solíamos ser.

Y si todavía es temprano para ver las informaciones demográficas profundizadas de los votantes, es fácil imaginar de dónde viene este miedo. De acuerdo con el Guardian, sabemos que los “non-blancos” han votado por la mayoría a Clinton, mientras tanto mujeres que hombres blancos han preferido a Trump.

De acuerdo con el Censo estadounidense, los “blancos” se convertirán en una minoría (más) para 2044. Un artículo del Independent recuerda que si en 1950 los Estados Unidos estaban compuestos por el 87.5% por “non-Hispanic white”, 10% negros y 2.1 hispanos, en 2010 los “non-Hispanic white” son el 63.7%, los negros 12.3% y los hispanos el 16.3%. El cambio demográfico ha sido profundo, rápido, visible. Y Trump lo ha utilizado a su favor.

Estos movimientos, como nos enseña la historia, son comunes, y atrapan muy bien los miedos y las preocupaciones de millones de personas.

Lo que los votantes del Brexit y de Trump no han querido ver o aceptar, es que a pesar de sus deseos, el mundo está cambiando. La migración global puede ser contenida hasta cierto punto, tanto en Europa como en Estados Unidos, pero no puede ser parada, simplemente porque es la fuerza de millones de seres humanos en búsqueda de condiciones mejores que en muchos casos, además de la fuerza de la desesperación, tienen la conciencia creciente de los derechos coloniales que van reclamando a estas tierras, las mismas que hasta ayer presumían sus políticas de derechos humanos y gestión de refugiados y migrantes. Y sumado a todo eso, las consecuencias inevitables de los procesos de globalización.

Con estos votos Reino Unido y Estados Unidos de América están diciendo que ya no quieren jugar si las reglas cambian. Que ya no están dispuestos a compartir el bienestar logrado también robando a los países cuyos ciudadanos ahora rechazan en sus fronteras. ¿Cómo no entenderlos? ¿Cómo no entender que es mucho más fácil polarizar odio y rencor hacia alguien visible y vulnerable que en “las políticas neoliberales” que han favorecido una insoportable desigualdad incluso donde hay tanta riqueza?

“Make America great again” por un lado, “Take back control” por el otro. Llamados a un glorioso pasado de poder, grandeza y control, que ya no existe.

En ambos casos, los votantes han gritado a un regreso al antiguo, reconfortante privilegio blanco.

Pero por mientras, el mundo sigue girando…

Bibliografía

Ben Judah, 7 de Noviembre 2016, Donald Trump’s greatest weapon is white Americans’ fear that they’re quickly becoming a minority – because they are, The Independent, http://www.independent.co.uk/voices/donald-trump-us-elections-hillary-clinton-race-hispanic-black-vote-white-americans-fear-minority-a7402296.html

Betz, H.-G., 1998 Introduction, in H.-G. Betz and S. Immerfall (eds.) The New Politics of the Right: Neo-populist Parties and Movements in Established Democracies, Basingstoke: Macmillan.

Mayer, N. 2003 Le Pen’s Comeback:the 2002 French Presidential Election, International Journal of Urban and Regional Research, Vol.27 n.2

Van der Brug, W., 2003, How the LPF Fuelled Discontent: Empirical tests of explanations of LPF support, Acta Politica, 38, (89–106)

Wilkes, R., Guppy, N., Farris, L., 2007 Right Wing parties and anti-foreigner sentiment in Europe, American Sociological Review, Vol.72 (October 831-840)

Anuncios