¿Quiénes somos?

La Comunidad Interdisciplinaria de Estudios Migratorios -CIEM- está conformada por jóvenes investigadoras/es que abordan la migración desde diversas disciplinas y perspectivas a través de metodologías cualitativas, cuantitativas o mixtas. Ubicados, en su mayoría, en la frontera México-Estados Unidos, los integrantes enfocan sus investigaciones  en estos países y en algunos de la Unión Europea y América Latina. Esto permite un análisis transversal, dotado de características que se particularizan por los contextos, las zonas geográficas y por los migrantes. La CIEM tiene como objetivo aportar a los temas actuales sobre migración y movilidad, y de la misma manera participar en su divulgación y difusión; además se interesa en propiciar un espacio crítico y colaborativo con otros grupos e investigadores que compartan intereses de investigación. Por tal razón la CIEM  es receptiva de quienes tengan interés en colaborar en esta comunidad.

Contacto: ciem.comunidad@gmail.com

 

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El Programa 3×1 para Migrantes entre “avales” y recortes al comienzo de la “Cuarta transformación”

Por Valentina Cappelletti

valentina.cappelletti2@gmail.com

1ro de Marzo de 2019

Los dirigentes y los miembros de las organizaciones de mexicanos residentes en Estados Unidos brincaron de la silla cuando echaron un ojo al primer Presupuesto de Egresos de la Federación elaborado por la administración de Andrés Manuel López Obrador recién instalada[1]. El fondo destinado al exitoso Programa 3×1 para Migrantes[2], por primera vez desde el año 2002, cuando esta política se extendió a escala nacional, sufría un recorte del 98%. Esta medida dejaba el Programa agonizante con un presupuesto de poco superior a los 9 millones de pesos.

Las primeras presiones a los diputados federales procedieron de los titulares de las Secretarías de Migrantes de Zacatecas, Guerrero y Michoacán, que viajaron a toda prisa a la Ciudad de México, y de los dirigentes de las mayores Federaciones de clubes de migrantes, que se reunieron para expresar su disconformidad desde California. En sus video mensajes se declaraban favorables a una reforma del Programa, pero en contra de un recorte tan drástico que, por un lado, deslegitimaba su larga trayectoria de participación en el desarrollo de sus comunidades de origen y, por el otro lado, disonaba con el flujo de remesas familiares recibidas por México para el 2018, que en el mes de mayo alcanzó su máximo histórico. 

El sector migrante no fue el único en levantar su queja y fue respaldado por las autoridades políticas, especialmente por los gobernadores de las entidades que más absorben el presupuesto federal del 3×1, in primisZacatecas. Fue ahí, de hecho, donde arrancó desde 1986 un proceso de institucionalización que paulatinamente convirtió las prácticas filantrópicas de los grupos de migrantes radicados en Estados Unidos para la “mejoría” de sus ranchos zacatecanos de origen, en Programa 3×1 para Migrantes, es decir, en una política pública federal a cargo de la SEDESOL, ahora Secretaría del Bienestar, para el “combate a la pobreza”. En Zacateca los presidentes municipales del estado se unieron en una rueda de prensa para protestar. Hasta el obispo de la diócesis de la capital expresó a la prensa local su descontento, porque el recorte afectaba la iglesia católica y la posibilidad para los ausentes de seguir apoyando la construcción y la restauración de los templos de la entidad.

La voz de todos estos sectores y actores interesados en un aumento del presupuesto del 3×1 no logró más que una ampliación de 200.000.000 de pesos determinada por la Cámara de Diputados, la que finalmente bajó el recorte a un 53%. 

Pero con qué propósito el ejecutivo federal decidió lanzar lo que podríamos identificar como un llamado de atención a todos estos actores? Y ¿qué sigue a este recorte? Para especular sobre tales interrogativos empezamos con considerar qué Programa 3×1 fue entregado a la nueva administración. 

Una política pública exitosa 

Desde la década de 1990 y hasta la actualidad el 3×1 ha capturado el interés de académicos, de autoridades políticas, de organismos internacionales y no gubernamentales del desarrollo que han convertido el Programa en un terreno de evaluaciones, de experimentación, de investigaciones desde diferentes disciplinas y acercamientos metodológicos.

Como quien escribe, investigadores e investigadoras han llegado desde lejos al estado de Zacatecas, transformado en un verdadero laboratorio de estudio de la remesa colectiva institucionalizada, para explorar la que podía representar una evidencia de la posibilidad del nexo entre migración y desarrollo y de una suerte de triple winderivada mágicamente del proceso migratorio entre México y Estados Unidos.

Efectivamente, para que el 3×1 funcione se deben de presentar un conjunto de condiciones relativamente improbables. Para empezar, los proyectos son el resultado de una colaboración que ocurre entre gobiernos generalmente diferentes en cuanto a orientación política. En adjunta, las obras sociales son el fruto de la voluntad de grupos organizados de individuos desplazados a otro país en búsqueda de las oportunidades que los gobiernos de sus regiones de origen no pudieron brindarles. Aún así, una vez alcanzado un mínimo de bienestar con el trabajo en el “Norte”, tales grupos deciden encargarse del desarrollo de sus lugares de nacimiento, del cual aquellos mismos gobiernos deberían hacerse responsables. 

Lo anterior nos habla de una cooperación producida casi por arte de magia, de una magia que no se ha repetido en otros países expulsores de migrantes y receptores de remesas como Somalia, Filipinas o El Salvador entre otros, donde se intentó replicar el mismo esquema de financiación sin obtener un producto que, como en el caso mexicano, perdurara en el tiempo, generara miles de proyectos de desarrollo social y activara un proceso de aprendizaje institucional para todos los participantes. 

Estos elementos bastan para entender por qué el discurso oficial que se ha ido construyendo alrededor del 3×1 es un discurso romántico, que celebra el Programa como un esquema de cooperación financiera exitosa surgida por iniciativa de la “sociedad civil organizada en el otro lado”. 

A pesar de este éxito, constantemente respaldado por número de proyectos o por la cobertura del Programa (número de personas y municipios beneficiados), o por un presupuesto federal, que entre 2012 y 2018 ha mantenido una media de 478 millones de pesos, no es oro todo lo que brilla. Durante una entrevista en el año 2010, un funcionario encargado del 3×1 en una secretaría del gobierno del estado de Zacatecas me dijo:

“Olvidándonos de todas las cosas, yo veo el éxito del Programa en todo lo que se ha hecho, cuando usted ve que hay más de 1,900 obras y acciones ya en las comunidades, este es el mayor éxito que se puede tener, haya llegado cómo haya llegado el recurso” (Entrevista a S.Q., 02/07/2010, Zacatecas)

Pero ¿a qué se refería exactamente con “haya llegado cómo haya llegado el recurso”? ¿qué se esconde detrás de este éxito?

Cuando las políticas bajan en el campo

La etnografía multisituada que siguió la “vida social” del 3×1 en Zacatecas y que llevé a cabo en periodos diferentes entre 2010 y 2018, vislumbra que a lado de un modelo clásico de aplicación del Programa, por el cual el club de migrantes decide la obra a realizar, la “población objetivo” y recauda el dinero para participar en la financiación del 25% del proyecto, había ido difundiéndose rápidamente otro modelo de aplicación, al cual todos los actores participantes referían con la denominación de “aval”. 

En el caso de Zacatecas, según considerado por algunos dirigentes de federaciones de clubes zacatecanos y por funcionarios de la dependencias estatales involucradas en el Programa, el 60-70% de los proyectos por cada ejercicio fiscal se concretan por “aval”. Sin embargo, la difusión y el aumento de este modelo de aplicación interesa también las otras entidades que participan en el Programa. El “aval”, en la práctica, infringe los principios básicos en los cuales se fundamenta el 3×1 sin dejar ninguna evidencia en la huella burocrática del Programa. Resulta de un acuerdo entre actores que se desarrolla en el backstage, antes de que la solicitud de un proyecto se introduzca en la maquinaria del 3×1. En la actualidad, una de las formas de “aval” más difundida es aquella promovida por la figura del presidente municipal, aunque éste a menudo reciba el respaldo desde el gobierno del estado sobre todo si de la misma orientación política. 

Bajo este modelo:

  1. no son los migrantes sino el presidente municipal que elige la comunidad beneficiada las obras que se solicitan con el Programa. 
  2. Es el mismo presidente municipal que, aparte su cuota, aporta el dinero del club y utiliza de manera instrumental las organizaciones de oriundos, existentes o por él formalizadas, solamente para poner las firmas en las solicitudes de las obras, es decir, como una especie de prestanombres. 
  3. Mientras en el caso de los proyectos gestionados y promovidos por un club de migrantes se detecta una mayor posibilidad de que la obra se realice por administración directa y se empleen maestros albañiles y la mano de obra de la comunidad recetora de la intervención, en el caso de los “avales” las obras se suelen ejecutar por contratista. Mejor dicho, se favorecen a los contratistas que en algún momento financiaron el alcalde en el poder. 

Un primer corolario de esta conducta es que los proyectos realizados por contratistas tiendan a distinguirse por una menor calidad con respecto a cuando el club se encarga de la gestión y de la micro gestión y la comunidad de realización de la obra. Un segundo corolario es que los proyectos que se dan por “aval” no necesariamente responden a un enfoque de anti-pobreza, aunque a menudo coincidan con obras de infraestructura básica, ni se concentran en las comunidades rurales con mayor nivel de emigración y marginación. Por el contrario, estos proyectos tienden a concentrarse en las comunidades y en las cabeceras más pobladas, demostrando obedecer más bien a una lógica de captura de votos. 

Si bien, los niveles superiores de gobierno tiendan a imputar de la expansión y la persistencia de esta práctica a la política “sucia” y baja de los niveles municipales de la administración, la firma de los “avales” ha seguido sin mayores obstáculos bajo el tácito consentimiento de todas las instituciones que participan en el 3×1.

Efectivamente el “aval” es hijo del proceso de descentralización de los recursos federales y de fortalecimiento municipal que se ha dado de la mano con el proceso de institucionalización del mismo 3×1. Asimismo, el “aval” deriva de la percepción de escasez de estas participaciones federales, sobre todo para la realización de infraestructura básica, que interesa a los presidentes municipales bajo la actual coyuntura social, económica y política. El “aval”, en cierto sentido, es un producto de estos tiempos y representa la apropiación de una política pública por parte de las lógicas del poder local.

Para empezar, las regiones receptoras de los proyectos del 3×1 son ruralidades en proceso de “desagrarización”[3], que se están convirtiendo en espacios residenciales, donde los habitantes reclaman a sus gobiernos intervenciones de infraestructura urbana más que para el campo. En estas regiones, paralelamente a la devaluación de la tierra y a la perdida de importancia de los encargados de su gestión, como los comisarios ejidales, se asiste a la emergencia de otros recursos colectivamente valorados, especialmente la obra pública con todos los capitales y actores que ella moviliza, como los empresarios de la construcción, los contratistas. 

Por otra parte, se trata de regiones políticas bajo un régimen multipartidista y de competencia electoral, que identifica justamente el municipio como un espacio de contienda. Así, el Programa 3×1 y el recurso a los “avales” adquieren una grande importancia para la reproducción del poder de los partidos en estos contextos submunicipales y sobre todo para los alcaldes. La sobrevivencia política de estos últimos, en el juego de la competencia entre un número siempre mayor de partidos, depende de su capacidad de conseguir recursos extraordinarios, como aquellos procedentes de la diáspora o de los contratistas, y de repartir estratégicamente el escaso presupuesto municipal en la localidades bajo su jurisdicción. 

Todos estos factores empujan hacia la afirmación de una “política del aval”, es decir una lucha por el poder político que se sirve también de la compra-venta de formas de clubes de migrantes necesarias para acceder a los recursos del 3×1 con la finalidad de administrar el consenso electoral mediante la realización de proyectos. Tales proyectos se concentraran en los lugares electoralmente rentables, más que en los más pobres.

Por su parte, en el seno de las organizaciones de migrantes emergen grupos críticos del “aval”. Ellos lo consideran como una “desvirtuación” del 3×1 y como el símbolo de la corrosión del poder y de la perdida de autonomía de estas organizaciones frente al Estado de origen. Sin embargo, otros clubes y federaciones participan en la “política del aval”. De hecho, muchas veces la firma en las solicitudes de las obras deseadas por el alcalde suele ser recompensada con bienes valorados como proyectos productivos o empleos en los ayuntamientos para los familiares de los dirigentes de los clubes que no migraron o que se regresaron a México. 

También esta participación debe de ser enmarcada en procesos que interesan a estas organizaciones y que a veces amenazan su sobrevivencia, como el escaso involucramiento de la segunda generación, la generación post-IRCA[4], o la recesión del 2008, que afectó la economía de muchos de los integrantes. Por lo tanto, la demanda de obras de la ciudadanía y de la política local llega a rebasar el poder de adquisición de los clubes de migrantes residentes en Estados Unidos. En este sentido, la firma de “avales” y la afiliación en las federaciones de clubes creados por los presidentes municipales para avalar sus obras constituyen una estrategia para la reproducción económica, social y política de estas organizaciones y de sus dirigentes, aún más en la época actual, cuando el foco de la intervención del sector gubernamental y no gubernamental se ha ido desplazando hacia las “nuevas” migraciones desde Centroamérica. 

¿Recorte seguido por reforma o recorte sin reforma?

En el Programa 3×1 entregado a la nueva administración federal cohabitan varias contradicciones. Por un lado, muchos clubes siguen dedicando tiempo y recursos para concretar su visión de desarrollo y bienestar en sus comunidades de origen, luchando con la “política del aval”. Por otro lado, se trata de un programa que, sin dejar de considerarse exitoso, se encuentra cooptado por la lógica electoral en la repartición de su presupuesto y atravesado por prácticas de compra de voto y relaciones clientelares, que no aplican un criterio de combate a la pobreza. A final de cuentas, el 3×1 se hubiera podido cancelar al igual que el Fondo de Atención a Migrantes (FAM), pero hubo interés en mantenerlo. Bajo la retorica de la “Cuarta transformación” y sus medidas de austeridad, este recorte alude a un cambio inminente del juego político que acompaña el despliegue del Programa, lo cual quizás anticiparía dos escenarios.

Como deseado por algunos grupos de migrantes organizados, se trataría de una estrategia para tomar tiempo antes de operar una reforma a las reglas de operación del Programa. En este sentido, todavía siguiendo esta retorica presidencial fundamentada en los discursos del combate a la corrupción y de la atención y desarrollo para el campo, nos esperaríamos la introducción de mecanismos que plasmen el 3×1 hacia tal dirección y quizás limiten la práctica del “aval”. 

Por ejemplo, se podrían fortalecer los mecanismos de transparencia; aquellos que permitan una participación mayor y más efectiva en el control social de las obras por parte de la población objetivo; o aquellos para reducir los desvíos de recursos que acompañan la gestión y micro gestión de los proyectos. Se podrían introducir sanciones para la figura del contratista, que no está considerada en las reglas de operación del Programa, cuando no cumpla con la calidad de la obra o cuando ésta se deje inconclusa; o sanciones para quien a nivel municipal realiza los expedientes técnicos elaborando presupuestos de obras excesivamente inflados. Manuel López Obrador en su discurso durante la ceremonia de entrega del Bastón del Mando, del 1ro de Diciembre de 2018 entre el humo del copal declaró:

Se harán las obras […]. Estos caminos se van a construir con trabajadores de las mismas comunidades para lograr un efecto multiplicador. […] se van a hacer de concreto y con revolvedora, para que se de mucho empleo. Además, los caminos de concreto duran más que esos caminos que hacen, bueno, que hacían los contratistas asociados con autoridades corruptas, que nada más pintaban las carreteras y así las inauguraban y al poco tiempo con la lluvia volvían a hacer estos caminos de terracería. ¡Esto se acabó!”. 

La coherencia con este discurso podría implicar el recupero de un modelo PRONASOL en la aplicación del 3×1, por lo menos para las obras de infraestructura básica, que son la mayoría, con la introducción de reglas que faciliten el empleo de los habitantes y de los maestros albañiles de las comunidades rurales e indígenas beneficiadas. Una vez reformado se podrá aumentar o menos el presupuesto.

Pero también podemos esperarnos el mantenimiento de un presupuesto bajo sin aplicar una reforma, para lograr un mayor control de su repartición desde la Ciudad de México, lo cual daría pié para pensar en la aplicación de un nuevo centralismo orientado a aflojar los gobiernos locales (estatales y municipales). Este recorte efectivamente está debilitando los gobiernos y obstaculizandola reproducción al poder de las administraciones estatales, pero no cualquiera, sino aquellas de las entidades donde más se invierte el recurso federal del 3×1: Zacatecas, Guerrero, Guanajuato, Michoacán, Durango, San Luis Potosí, Sinaloa, Hidalgo entre otros. Cabe mencionar que la mayoría de ellas se encuentran dirigidas por el PRI y el PAN por lo menos por los próximos dos años, cuando su electorado expresará de nuevo su preferencia a las urnas.


[1]Muchas reflexiones expuestas en esta nota derivan del material recolectado durante la investigación de Maestría y Doctorado desarrolladas entre 2010 y 2018 en Zacatecas y California. Para profundizar varios temas aquí tratados se vea: Cappelletti, Valentina (2018). “De la política para el desarrollo a la “política del aval”: el Programa 3×1 para Migrantes en la ruralidad zacatecana”. Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales con especialidad en Estudios Regionales. El Colegio de la Frontera Norte, A.C. México. 278 pp.

[2]El 3×1 es un programa del gobierno federal que apoya las iniciativas de los migrantes organizados para realizar proyectos que contribuyan al desarrollo de sus localidades de origen, mediante la aportación financiera de los tres órdenes de gobierno: federal, estatal y municipal, así como de organizaciones de migrantes en el extranjero.

[3]Para el concepto de “ruralidad desagrarizada” se vea Torres-Mazuera, Gabriela, 2012, La ruralidad urbanizada en el centro de México. Reflexiones sobre la reconfiguración del espacio rural en un contexto neoliberal, México, UNAM,Universidad Iberoamericana. 

[4]Es la Immigration Reform and Control Act (IRCA) de 1986. Esta ley aumenta las medidas de los Estados Unidos para obstaculizar la inmigración a través de reglamentaciones fronterizas reforzadas y sanciones para los empleadores que contratan extranjeros ilegales. La ley también ofreció a ciertos extranjeros ilegales elegibles la posibilidad de solicitar el estado de residente temporal. Más de 3 millones de personas regularizaron su estatus migratorio.

La mochila de la Patria y los objetos de la migración venezolana

Por Gabriela Pinillos Quintero

30 de enero de 2019

El objetivo de este texto es plantear una reflexión hacia lo que yo llamaría la resignificación de los objetos de la migración venezolana frente al pronunciamiento de un patriotismo desde los programas y políticas del gobierno bolivariano de Venezuela. Una observación que se realiza a partir de la consecuencia no esperada de las acciones de dicho gobierno, particularmente de los programas sociales y asistenciales, sobre la población con el propósito de promover los sentimientos asociados al patriotismo para fortalecer un tipo de gobierno que a la fecha ha sido fallido por múltiples razones y causas de orden interno, pero también acompañadas de bloqueos y boicots comerciales internacionales. En este caso, la reflexión surge de la observación de un objeto específico presente en el trayecto migratorio que realizan las y los venezolanos a pie a lo largo de la carretera que desde La Parada (Villa del Rosario, Colombia) conduce hasta Bogotá (Colombia). Se trata de “la Mochila de la Patria”, la cual es parte de un programa social oficial consistente en la entrega de mochilas y útiles escolares a niños y niñas y jóvenes de los liceos y escuelas públicas a lo largo de todo el territorio venezolano. 

Hablar de patriotismo, nacionalismo y Estado es un tema sumamente complejo que requiere de la elaboración analítica y una indagación muy extensa y profunda del origen de los términos, sus raíces etimológicas y la evolución del significado que adquieren en la actualidad cada uno de estos términos. En esta entrada al blog de la Comunidad Interdisciplinario de Estudios Migratorios no tendré oportunidad de realizar este ejercicio analítico ni tampoco es mi pretensión parecer especialista en el tema. Sin embargo, retomaré algunos conceptos básicos para poder desarrollar la idea del texto.

Patria, Nación y Estado, son conceptos que se encuentran interrelacionados, pero que se confunden en los discursos populares e incluso en los discursos académicos. A cada uno de estos conceptos corresponden una serie de símbolos creados para darles significado. La Nación, por ejemplo, señala el lugar donde un individuo ha nacido (Bandieri, 2007: 22), la nación es la expresión de un nosotros que se presenta bajo la forma de una comunidad de sangre, una comunidad de suelo o una comunidad de ciudadanos (López, 2014: 99). Es una agrupación de seres humanos que habitan en un mismo territorio y que tienen un origen y unas lenguas comunes e intereses, una serie de vivencias históricas comunes y en donde hay una clara voluntad de constituirse en Nación. El Estado es la Nación soberana organizada políticamente, sobre un territorio determinado, con ordenación jurídica de conductas.

La patria, por otro lado, suscita unas relaciones afectivas. El concepto ha ido evolucionando a lo largo de la historia, como concepto se encuentra en el centro de múltiples debates y críticas desde diversos sectores políticos y académicos. Pero interesa aquí destacar, como lo plantea Vázquez (2003) “su capacidad superior para evocar el poder de la emoción y la pasión, por encima de la razón. Y, derivando de ello, su mayor poderío como motor de comportamientos humanos” (Vázquez, 2003: 55) 

“Este concepto de patria, que precede al moderno concepto de nación, pone el énfasis en un aspecto telúrico: el lazo primario de pertenencia al territorio de padres y antepasados. Una distinción conceptual entre nacionalismo y patriotismo puede resultar relativamente fácil en tanto la mayoría de estudios escinden la identidad cultural de la identidad política, y asocian a la primera con el nacionalismo y a la segunda con el patriotismo” (López, 2014: 100-114). Los gobiernos de los Estados acuden a fortalecer los sentimientos patrióticos dentro de su población para fortalecer su control y poder sobre la misma y sobre el territorio.

“En esta perspectiva “patriotismo” denota una forma específica de lealtad: aquella de ser miembro de un país o un Estado. Sin embargo, la lealtad no cubre por sí sola la gama de valores que se asocian al patriotismo, dado que este también contiene un sentido de identificación personal con, y preocupación por, la existencia y el bienestar de ese país o Estado” (Arlotti, 2016: 3-4). Los sentimientos asociados a la pertenencia a “la patria” asumen distintos objetos a lo largo de los siglos. Los llamados “símbolos patrios” son objetos creados con el objetivo de promover los sentimientos patrióticos en los individuos pertenecientes a la Nación. En Venezuela, el patriotismo, pensado como el sentimiento asociado a esa preocupación y sentimiento de bienestar hacia su país, podría decirse, ha logrado su propósito de manera más pronunciada que en otros lugares del mundo, quizás esta pueda ser una afirmación arriesgada, pero cuando se observan los propósitos de los gobiernos que han dirigido dicho país no es difícil observar la manera en que se profundiza en el establecimiento de elementos patrióticos y nacionalistas. La relación con los elementos y símbolos patrios como el himno nacional, la bandera, el escudo destaca en los discursos de los y las venezolanas. 

En los discursos y en algunas de las acciones observadas en el tránsito por Colombia de las personas que han migrado desde Venezuela a causa de la crisis económica y política de los últimos años, destacan los sentimientos asociados al abandono que se ha tenido que hacer del lugar en el que se quiere permanecer y la preocupación por los procesos de crisis y caos que vive el país. La idea del retorno acompañada de la esperanza de una recuperación de la economía y el bienestar de la Nación. 

La masiva migración venezolana actual, considerada como la cuarta ola, como ha sido documentado ya, es consecuencia de una crisis profunda del modelo económico y político implementado por el gobierno bolivariano de Venezuela que ya lleva casi 20 años en el poder, que fue iniciado por Hugo Chávez y actualmente encabezado por Nicolás Maduro. Esta oleada está conformada por población colombiana en retorno y población venezolana sin familiares en Colombia. Es importante resaltar que la crisis económica, como lo plantean distintos economistas (Rodríguez, 2018)[1], ha sido el resultado no solo de los desaciertos del actual modelo de gobierno, sino que responde a un histórico y extendido abuso de los recursos y de malos manejos de gobiernos anteriores. En ese sentido, la crisis de la economía venezolana se trata de un asunto profundamente estructural y la comprensión de la misma merece la atención a diferentes y complejas variables. Pero sin lugar a dudas, la diáspora venezolana actual, no es otra cosa que el estallido de un modelo económico insostenible y fallido acompañado de bloqueos y boicots comerciales.

El gobierno bolivariano de Venezuela, dentro de su modelo de gobierno, ha buscado promover de una manera asidua los “valores y sentimientos de la patria”, no en vano el eslogan de su gobierno “Independencia, Patria y Socialismo. Viviremos y venceremos hasta la victoria siempre”. Dentro de dicho sistema de gobierno se han ido implementando unos programas sociales denominados “Misiones”[2], los cuales están dirigidos a ofrecer servicios y derechos a las poblaciones en condiciones de pobreza y pobreza extrema en cuestiones de salud, educación, trabajo, alimentación, entre otras. Bajo esa misma lógica, el actual gobierno creó un programa denominado “la mochila de la patria”, que consiste en la entrega de una mochila con útiles escolares para niñas y niños y jóvenes de escuelas públicas a lo largo de todo el país. La mochila con los colores amarillo, azul y rojo, como muchos de los elementos y objetos que otorga el gobierno venezolano, representa, a su vez, un objeto del patriotismo venezolano. Esta mochila que se ha convertido en “el símbolo de la diáspora venezolana”, como lo mencionan algunos medios como BBC Mundo[3], parece ser una mancha tricolor que se esparce a lo largo del trayecto migratorio, un objeto que las y los migrantes han resignificado a partir de su experiencia en el éxodo de su país por la hiperinflación, la escases de medicamentos y recursos, el desempleo y los bajos salarios. 

Foto: BBC Mundo.

La migración venezolana actual representa un drama y un reto para el gobierno venezolano y también para los gobiernos de los países que constituyen el destino y el tránsito de esta fuerte oleada de migrantes. Parte de esta migración ha llamado la atención en su tránsito por Colombia, que ha sido ya documentado principalmente por medios de comunicación de prensa y televisión internacionales (El Tiempo, BBC, New York Times). Este trayecto comienza desde La Parada, el corregimiento de Villa del Rosario municipio fronterizo de Norte de Santander contiguo al Puente Internacional Simón Bolívar del lado colombiano, sin contar el trayecto recorrido al interior de Venezuela y antes de cruzar la frontera. Desde allí cientos de personas comienzan su éxodo caminando por toda la carretera que pasa por Cúcuta y municipios del departamento de Norte de Santander, Bucaramanga y municipios del departamento de Santander, Tunja y municipios de Boyacá, hasta Bogotá. Una carretera que implica un recorrido por distintas temperaturas y alturas sobre el nivel del mar, un camino en subida desde Cúcuta (440 msnm), pasando por el páramo de Berlín, donde quizá se está a la mitad del camino cuya altura comprende entre 2.800 y 4.290 metros sobre el nivel del mar, y finalmente hasta Bogotá (2600 msnm) (Algunas personas continúan su trayecto caminando hasta Perú y Ecuador). “Una marcha de 554 kilómetros de Cúcuta a la capital de Colombia, que implica enfrentar el ascenso a la Cordillera Oriental de los Andes colombianos”[4].

            La Parada[5], con una temperatura alrededor de los 31 grados centígrados, donde el aire es seco y lleno de polvo, el lugar donde cientos de personas diariamente se desplazan de un lado a otro del Puente Simón Bolívar en la frontera entre Colombia y Venezuela, aquel puente que anteriormente fue el paso de miles y miles de vehículos y personas que transitaban diariamente la que, yo diría, “ingenuamente” investigadores y medios locales llamaban “frontera más transitada de Latinoamérica” es ahora un puente peatonal internacional. Las vallas dispuestas a lo largo del puente ordenan el flujo del tránsito de quienes caminan en una dirección y en otra. En este escenario: la mochila. Los colores amarillo, azul y rojo, destacan en la dinámica del paisaje.

Foto: Gabriela Pinillos


Foto: Gabriela Pinillos

La mochila de la patria, está en todas partes, puesta en un árbol junto a un carro de perros calientes donde su dueña, una mujer venezolana, se dedica a venderlos. También en la carretera, en los buses, en los vendedores ambulantes fronterizos, en las personas que se dirigen a las empresas de transporte que ofrecen traslados “legales” y “no legales”[1]hasta Chile. 

Foto: Gabriela Pinillos
Foto: Gabriela Pinillos

[La mochila que se otorga a las niños y niñas de las escuelas en Venezuela, según cuentan algunas personas contactadas en la frontera, es usada por madres y padres o familiares de dichos niños y niñas como un recurso u objeto de la migración y el tránsito migratorio por Colombia y los demás países latinoamericanos hasta donde se realiza la gran caminata migratoria. Rodrigo contactado en el trayecto migratorio en la vía a Pamplona reafirma esta dinámica alrededor de la mochila. 

            Es así que, mientras de acuerdo con versiones de los medios, de un lado, la crisis venezolana ha afectado la el sistema educativo en tanto se ha agudizado la deserción escolar y el ausentismo. ““Los niños no van al colegio, no se inscribieron, niños que están en situación de calle porque sus padres salieron del país, niños que se quedaron al cargo de sus abuelos, que a su vez no pueden llevarlos al colegio. Tampoco cuentan con alimentación adecuada para poder ir a un centro de estudios; no tienen cómo tomar el transporte público porque tampoco hay” Manifestó Melva Paredes (diputada de la Asamblea Nacional)” (www.elvenezolanonews.com) 

Foto: Cortesía de (AP Foto/Ariana Cubillos)  http://elvenezolanonews.com

Por otro lado, el gobierno venezolano expresa que constantemente realiza campañas que difunde a través de sus medios con el propósito de fortalecer la educación y hacer frente al problema de deserción y ausentismo que existe en el país, así como a la crisis de las escuelas privadas que se han ido cerrando y como consecuencia de ello dejando a muchos niños y niñas sin cupos. 

            La mochila, en todo caso, se representa tanto como un símbolo de un sistema educativo fallido, así como un elemento de los procesos de resignificación que con la migración y, en particular, durante el tránsito migratorio los sujetos realizan de los objetos escogidos para dicho movimiento. Una resignificación de los símbolos vinculados con un tipo de patriotismo que ha querido impulsar el gobierno bolivariano de Venezuela para fortalecer su modelo político y preservarse en el poder. 

            Resulta sumamente paradójico y parece ser una puesta en escena de cómo los alcances del control del Estado sobre la población, en este caso, venezolana, se quedan limitados en el marco de sus propias fronteras. Los sentimientos de nación acompañan la migración de los individuos y los símbolos sirven como un testimonio o símbolo, en el caso venezolano, de la denuncia que se busca hacer de las fallas del gobierno. La mancha tricolor con estrellas se esparce por todo el continente dejando en evidencia la crisis del modelo y los límites del Estado. 

            En este ejercicio de observación y reflexión general sobre patriotismo, objetos y significados, es importante retormar lo planteado por Alonso Rey acerca de la importancia de “indagar en los objetos seleccionados como acompañamiento en el viaje migratorio, ya que ello permitirá dar cuenta de procesos culturales de apropiación y resignificación de los objetos, que van al unísono con procesos de identificación y construcción de la propia vivencia biográfica y migratoria por parte de las personas migrantes” (Alonso Rey, 2012: 36). Los objetos y su significado establecen también una diferenciación en las sociedades, así como lo plantea Elías (1994) y establecen criterios de identidad. Por ello detenerse a pensar en los objetos de la migración es importante en tanto y por cuanto esta observación de la interrelación entre objetos y sujetos puede arrojar múltiples elementos de análisis para comprender los efectos y el impacto en la transformación de la sociedad que promueven las distintas movilidades de la población. 

            En esta observación realizada intento poner este tema en discusión y proponer la realización de estudios vinculados con ello, ya que, en lo personal, este representa un tema de interés por el que seguiré indagando y profundizando en otros espacios.

Referencias electrónicas de consulta:

https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/como-es-el-paso-de-un-migrante-venezolano-hasta-colombia-223974

https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/como-es-el-paso-de-un-migrante-venezolano-hasta-colombia-223974

https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/madres-venezuela-cruzan-frontera-dar-luz-colombia-noticia-499243

https://www.bancomundial.org/es/events/2018/10/25/migracion-desde-venezuela-a-colombia

https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/venezolanos-la-migracion-mas-grande-en-la-historia-del-pais-72872

Referencias bibliográficas

Alonso Rey, Natalia, 2012, Las cosas de la maleta. Objetos y experiencia migratoria. Arxiu d’Etnografia de Catalunya, n.º 12, 36-56

Arlotti, Raul, 2016, Anales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas

Bandieri, Luis María, Patria, nación, estado “et de quibusdam aliis”. Revista Facultad de Derecho y Ciencias Políticas [en linea] 2007, 37 (Enero-Junio)

Elias, Norbert, 1994, La teoría del símbolo, Ediciones Península.

López, Liliana Maria, 2014, Figuraciones de la tierra natal: patria, nación, república. Co-herencia, 11, Julio-diciembre

Vázquez, Javier Feal, 2003, Los símbolos de la patria, Boletín de Información, ISSN 0213-6864, Nº. 281


[1]Francisco Rodríguez** 30 de octubre 2018, https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/guia-para-comprender-el-colapso-economico-de-venezuela-285096

[2]https://es.wikipedia.org/wiki/sistema_nacional_de_misiones

[3]https://elcomercio.pe/mundo/latinoamerica/madres-venezuela-cruzan-frontera-dar-luz-colombia-noticia-499243

[4]José Ospina-valencia https://www.dw.com/es/el-p%C3%A1ramo-de-berl%C3%ADn-el-desaf%C3%ADo-para-los-venezolanos-migrantes-en-colombia/a-45435200

[5]La Parada es un corregimiento del municipio de Villa del Rosario en Norte de Santander, Colombia que se encuentra contiguo al Puente Internacional Simón bolívar que establece el límite entre Colombia y Venezuela. 

[6]Algunas personas que migran de Venezuela a Colombia lo hacen sin contar con los documentos de identidad necesarios para tal movimiento y existen algunas empresas de transporte terrestre que han sido denunciadas por trasladar a personas sin contar con los documentos oficiales. Por lo que se convierte en una acción ilegal.

El ‘otro’ retorno. Una breve propuesta sobre el retorno subjetivo

Por Lucía Ortiz Domínguez

luciaortizdom@gmail.com

 

Home is where you heart is. Esta pequeña pero poderosa frase la repetía Emmanuel  -joven retornado que vive en el Estado de México- en el trayecto a casa mientras veníamos de una comida que había organizado, fuera de la ciudad, uno de sus amigos también retornado de Estados Unidos[1]. La frase me cimbró pues se vinculaba con la historia de Emma una de las integrantes de la organización Dreamers moms- Tijuana, quien estaba por regresar a Estados Unidos con su familia después de doce años de castigo por haber entrado a la Unión Americana de manera indocumentada hace más de 15 años y a quien unos días antes había tenido la oportunidad de entrevistar[2].

Emma se casó en el año 2001 en Estados Unidos. En ese mismo año comenzó su proceso migratorio para tramitar su residencia, derecho que tenía por haberse casado con un ciudadano americano. Fue en 2006, cuando recién había nacido su tercer hijo, que recibió una notificación para presentarse en Ciudad Juárez para continuar sus trámites migratorios. Cuenta que ella y su familia viajaban felices de California a Juárez, pues por fin iban a poder moverse sin miedo, a lo largo de la Unión Americana. Sin embargo, estando en Ciudad Juárez, le dijeron que no podía volver más a casa con su esposo e hijos, que tenía que esperar 10 años para estar con ellos. La habían castigado por entrar sin documentos y permanecer 6 años en esta situación en dicho país.

La noticia no fue grata para la familia, pues la madre no iba a poder regresar por un buen tiempo a casa. Pasaron algunos meses para que Emma y su esposo se pudieran organizar, incluso Emma pensó en el divorcio como una opción. Al principio los niños se quedaron con la madre en México, pero la situación en este país también resultó difícil para ella y sus hijos pues les negaron el acceso a las vacunas y a las escuelas públicas por no contar con acta de nacimiento mexicana. Ahí fue cuando Emma se volvió activista “ […] a mi me daba mucha impotencia ver a los dos gobiernos dándonos la espalda. El gobierno de Estados Unidos le estaba dando la espalda a mi esposo e hijos y no les estaba importando a ellos. Y mi país también me estaba dando la espalda como ciudadana, no me querían atender a mis hijos, no me los querían aceptar en las escuelas” cometa Emma.

Emma activista

Emma en la frontera México- Estados Unidos con la camiseta de Dreamers Moms-Tijuana. Fuente: Foto tomada del muro de Facebook de Emma Sánchez

Fue en entonces que Emma y su esposo comenzaron a tomar decisiones importantes. Por un lado, resolvieron que ella se quedara con sus hijos hasta que cumplieran cinco años, después se los llevaría su esposo a California a vivir con él. Por el otro, decidieron que Emma se estableciera en Tijuana por la cercanía con la frontera. Así, conforme iban creciendo los niños, se iban separando de la madre, aunque los veía algunos fines de semana y durante las vacaciones.

Durante doce años y medio vivieron esta separación familiar. Emma añoraba y contaba el tiempo para regresar a casa con su familia, hizo todo lo que estaba en sus manos para que esto sucediera. “Cuando mis  hijos eran chiquitos siempre le pedían a Santa Claus de regalo de navidad a su mamá y ya después juguetes. Ahora les digo a mis hijos, ‘mira ahora si te va a dar de regalo Santa Claus a tu mamá’ […] los deseos cuando de verdad vienen del corazón se cumplen”, narra Emma.

A Emma le llegó el pasaporte con el permiso a entrar a Estados Unidos para reunirse con su familia el día 7 de diciembre de 2018. Al otro día cruzó la frontera. Por fin llegaría a casa. Por fin podía participar de las tareas cotidianas con sus hijos. Por fin podía mirar sus logros. Se encontraba nerviosa cuando le realicé la entrevista, porque sabía que tenía que readaptarse a las nuevas circunstancias después de haber pasado muchos años lejos de su hogar.

Emma y su familia

Emma con sus tres hijos y esposo (lado derecho) así como reporteros (lado izquierdo) que registraron su “bienvenida a casa”. Fuente: Foto tomada del muro de Facebook de Emma Sánchez

Así como la historia de Emma, existen otras tantas que he tenido la oportunidad de escuchar y que me han hecho reflexionar sobre cómo nombrar aquél movimiento migratorio que implica volver, no al lugar de nacimiento, sino al lugar donde está tu corazón, tu casa, tu familia. En lo estudios migratorios, si bien se reconoce que la migración es un proceso inacabado, que tiene muchas idas y vueltas, un retornado se define como aquella persona que regresa al lugar de origen, de nacimiento, después de haber tenido una experiencia de migrante internacional (Gandini, Lozano- Ascenico, Gaspar, 2016).

La historia de Emma, además de mostrar un proceso de separación familiar, ejemplifica que, regresar al lugar/país del que los migrantes son expulsados también es posible a través de un proceso de reunificación familiar, si el o la migrante contrae matrimonio con un(a) ciudadano(a) estadounidense, por ejemplo; y cuando se cumplen los años de castigo. Es decir, es posible regresar y además de manera documentada (aunque no necesariamente), al lugar al que los migrantes consideran “su hogar” pese a que no sea su país de nacimiento, sino aquél donde está la familia o el corazón, tal y como lo señala Emmanuel a través de la frase con la que abrí este texto.

A este tipo de retorno propongo llamarlo “retorno subjetivo” pues es un regreso que alude a la parte emocional y por lo tanto subjetiva de la pertenencia. Asimismo, si pensamos en aquellos migrantes mexicanos de la generación 1.5 que crecieron en Estados Unidos, que retornaron a México bajo distintas circunstancias, y que por motivos diversos han podido regresar a Estados Unidos estamos, según esta breve propuesta, hablando de migrantes que también experimentan un retorno subjetivo. Pues están regresando al país que consideran su casa.

Si bien, el “retorno subjetivo” es un concepto para reflexionar y por supuesto discutir, considero que la historia de Emma así como otras experiencias, nos invitan a darle una vuelta de tuerca al concepto de retorno y nos sugieren incorporarle el factor subjetivo a la categoría, e involucrar elementos como reunificación familiar, hogar, emociones, raíces, entre otros. Ello con el objeto de explicar estos regresos al lugar de emigración luego de una experiencia de retorno o deportación al país de origen.

Bibliografía

Gandini, F. L. A. (2016). El retorno en el nuevo escenario de la migración entre México y Estados Unidos. Secretaría de Gobernación.

[1] Esta platica la sostuvimos el 9 de diciembre de 2018 en el Estado de México

[2] Entrevista telefónica realizada el 4 de diciembre de 2018.

 

 

 

 

BREVE REFLEXIÓN SOBRE LA CARAVANA -ÉXODO- MIGRANTE

Foto: Omar Martínez/Cuartoscuro.com

Por Chantal Lucero Vargas / CIEM 

chantallucero@gmail.com

28/11/2018

Introducción

El tema de la migración no es algo nuevo, como tampoco lo es la xenofobia, ni el nacionalismo, tres palabras que enmarcan mucho lo que se vive actualmente con la Caravana Migrante que transita por México con la finalidad de solicitar asilo en los Estados Unidos. Este éxodo migratorio -como ha sido denominado por distintos académicos en materia migratoria-no ha tenido un andar fácil.  Dejando a un lado los rumores de que el mismo es una Caravana con un tinte político muy grande involucrando distintos intereses de por medio, la realidad es que Centroamérica, especialmente los países que forman el llamado Triángulo del Norte -Guatemala, Honduras y El Salvador-, presentan índices alarmantes de violencia y pobreza extrema. 

Principales factores de expulsión de las personas provenientes del Triángulo del Norte

La violencia experimentada sistemáticamente por la población del Triángulo del Norte no es diferente a la violencia que se vive en un país de guerra. Los asesinatos, secuestros y extorsiones son algo cotidiano, los mismos son llevados a cabo en su mayoría por bandas criminales que propagan la inseguridad y reclutan a la fuerza a individuos para engrosar sus filas, y en donde la violencia sexual -principalmente a mujeres- se utiliza como una herramienta de intimidación y control (MSF, 2017), todo esto, aunado a la extrema pobreza que se vive en los mismos, trae como consecuencia la emigración hacia el norte de miles de personas año con año. De lo anterior dan cuenta las cifras dadas a conocer por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, 2016), en donde se refleja que unas 500,000 personas procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, entran anualmente a territorio mexicano con la finalidad de escapar de esta violencia y pobreza que impera en sus países de origen. Desgraciadamente su paso por México no es algo distinto.

Cruzar en Caravana como forma de protección

La vulnerabilidad a la que se enfrentan las personas que transitan por territorio mexicano sin los permisos correspondientes se traduce en asaltos, robos, violaciones, explotación laboral y sexual, abuso de autoridades y crimen organizado; a lo anterior se suman las condiciones climáticas extremas las cuales se presentan en gran parte del país (WOLA, 2014; CRS, 2010). Esta vulnerabilidad presentada en el tránsito migratorio ha sido uno de los motivos por los que esta población ha decidido migrar juntos, como ellos señalan: ‘para protegerse unos con otros’ y así poder llegar a Estados Unidos en busca del tan anhelado sueño americano. Sin embargo, como todo sueño, también puede haber algunas pesadillas. 

Visibilización de la Caravana Migrante a su paso por México

Según informes de Pueblos Sin Fronteras -la organización que se asume como uno de los organizadores de esta Caravana-se espera que transiten por México con la finalidad de llegar hasta la ciudad de Tijuana para de ahí cruzar juntos hacia los Estados Unidos, 30,000 migrantes. Esta cantidad está compuesta en su mayoría por hombres pero también por mujeres -algunas embarazadas-, adolescentes, niños, personas de la tercera edad así como miembros de la comunidad LGBTTTIQ (Acevedo, 2018). 30,000 migrantes que es sólo una parte de los 500,000 que año con año cruzan el país con la finalidad de llegar a Estados Unidos. Entonces: ¿por qué ahora sí los visibilizamos? 

La Caravana Migrante que actualmente transita en territorio mexicano, no es la primera de este tipo en nuestro país

La primera Caravana se inició hace más de quince años, sin embargo, ninguna había tenido tanta visibilidad como esta. Por un lado, gran parte de esta “publicidad” se la dio el propio Donald J. Trump al twittear incesantemente sobre la misma, lo anterior resultó en una atención mediática sin precedentes por la prensa a nivel mundial; por otro lado, esta Caravana quiso ser visibilizada, tal vez sea como una medida de protección para poder exigir a los países en tránsito el respecto a sus derechos humanos con todo lo que ello conlleva, tal vez, como lo señala el Padre Solalinde, sea un ardil orquestado por Pueblos Sin Fronteras para llevar de forma “impactante” a miles de migrantes centroamericanos pero también, a polleros y personas armadas (Rosagel, 2018) o quizá haya otros intereses -políticos- de por medio. 

            Tristemente esta visibilización se dio con un grupo de migrantes que el 18 de octubre del presente año derivaron la valla policial entre México y Guatemala logrando cruzar a territorio mexicano gritando ‘sí se pudo’ y ondeando la bandera hondureña. Estas actitudes despertaron el nacionalismo de varios mexicanos transformándose el mismo en  actitudes xenófobas al catalogar a este grupo de migrantes como “delincuentes”, “asesinos”, “mareros”, “drogadictos” y al empezarse a preguntar por qué México no los detenía y les daba libre paso si habían violentado la soberanía nacional.

El papel del Estado Mexicano 

México tiene firmados la mayoría de los instrumentos internacionales en materia de derechos humanos. Los derechos consagrados en los mismos, por mandato Constitucional, tienen que ser respetados y garantizados a toda persona bajo jurisdicción del Estado Mexicano, sin distinción alguna y con independencia de su estatus migratorio[1].  En este contexto, si bien, los Estados tienen todo el derecho soberano de decidir quien entra y no a su territorio y por lo anterior, adoptar medidas relativas a la migración y a la seguridad de sus fronteras, también deben de cumplir con las obligaciones que les impone el derecho internacional en relación a los derechos humanos de los migrantes sin discriminación de ningún tipo, prestando asistencia y socorro a los migrantes que lo necesiten con independencia de su situación migratoria y, a la par, crear un entorno seguro y propicio para que las personas y organizaciones que presten ayuda a este grupo en particular lo hagan sin obstáculos y en un ambiente seguro (ONU, 2015). Por lo anterior, el Estado Mexicano tiene la obligación no sólo jurídica en virtud de los distintos instrumentos internacionales en materia de derechos humanos a los que se ha adherido, sino moral, de respetar los derechos humanos de toda persona migrante bajo su jurisdicción sin importar su estatus migratorio o la manera a la que entraron al territorio.

La respuesta de Estados Unidos hacia el Éxodo Migrante

Para nadie es novedad que, desde su campaña para la Presidencia de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump ha promovido una serie de acciones para frenar la migración irregular. Una de estas acciones fue la famosa iniciativa para construir un muro entre México y Estados Unidos con el fin de detener a la migración irregular procedente de México y Centroamérica. Una vez que asumió el puesto de Presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump cumplió sus promesas y en enero del 2017 – a tan sólo unos días de su toma de protesta- empezó a emitir distintas órdenes ejecutivas y reformas migratorias con la finalidad de restringir la migración irregular, sobre todo la que involucra a estos países aduciendo que Estados Unidos enfrenta una ‘crisis migratoria’[2]

            En lo concerniente a la población procedente de Centroamérica, a principio de junio del año en curso el entonces Fiscal Federal de los Estados Unidos Jeff Sessions emitió una orden para que los jueces de inmigración rechazaran las peticiones de asilo de aquellos inmigrantes que alegaran violencia de pandillas o violencia doméstica, lo anterior, al considerar que se trataba de “delitos privados” que no eran motivo para otorgar el beneficio de asilo (García, 2018). De ahí en adelante las restricciones interpuestas a este grupo en específico sólo fueron en aumento. La más reciente llegó el nueve del presente mes y año cuando el Presidente Trump firmó una orden ejecutiva mediante la cual interponía nuevas reglas en materia de asilo como negar el mismo a toda aquella persona que cruzara la frontera de manera irregular. Aunque por el momento esta orden ejecutiva se encuentra paralizada hasta que la Corte tome una decisión sobre el caso y la misma sea aplicable a nivel nacional, esta orden ejecutiva es una más de las medidas tomadas por el actual gobierno de los Estados Unidos para frenar la migración irregular.

Factibilidad de las personas que integran la Caravana Migrante de la obtención de asilo en los Estados Unidos de América

Es un hecho que gran parte de las personas que forman parte de este éxodo migratorio vienen huyendo de la violencia generalizada que se vive en sus países de origen, también, una gran mayoría migra por motivos económicos en busca de una oportunidad con la finalidad de tener un futuro mejor para ellos y sus familias, sin embargo, bajo la nueva política migratoria de los Estados Unidos, éstos no son motivos válidos para solicitar asilo.

            Acorde a la Ley de Inmigración y Nacionalidad de los Estados Unidos de América, será considerado como refugiado[3] toda aquella persona que no pueda o no quiere regresar a su país por motivos persecución o un temor fundado de la misma, en razón de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un cierto grupo social o derivado de su opinión política.En este contexto, ¿qué tan posible es que Estados Unidos les conceda el asilo solicitado a las personas que integran este éxodo migrante?

GRAFICA 1. MOTIVOS PRINCIPALES DE EMIGRACIÓN DE PERSONAS PROVENIENTES DE CENTROAMÉRICA, 2017 (% EVENTOS)

Fuente: Prontuario sobre movilidad y migración internacional en la Frontera Sur de México (SEGOB, 2017)

Las personas que ostentan otra nacionalidad que no sea la estadounidense -como en el caso de las personas que integran este éxodo migrante- y que se presentan por voluntad propia ante un oficial de inmigración en alguno de los puertos oficiales de entrada a los Estados Unidos, son sujetos de una remoción expedita, la cual no es más que un proceso acelerado que autoriza al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) a realizar una deportación expedita de estos individuos. Ante esta remoción, las personas que se encuentren en esta situación tienen el derecho de solicitar el asilo por la vía defensiva[1]cuando manifiesten que existe un temor fundado de que su vida correría peligro o su libertad estaría en riesgo si son regresados a sus países de origen. Si se determina que, en efecto, hay un temor creíble de que la vida o libertad de esta persona estaría en peligro si se le regresa a su país, la misma sería referida a una corte de inmigración para continuar con su proceso de asilo mismo que puede tardar años, en los cuales, la persona puede vivir en los Estados Unidos hasta que se resuelva su situación migratoria, o, en el peor de los casos, se le mantendría en detención hasta que su petición de asilo sea resuelta. En el caso que el oficial de inmigración determine que no hay un temor creíble de que la vida de la persona correría peligro si se regresara a la misma a su país de origen, lo que procedería sería su deportación inmediata (AIC, 2018).  

            Las cifras más recientes de la Oficina de Estadística Migratoria (OIS) dependiente del Departamento de Seguridad de Estados Unidos señaló que en el año 2016 hubo 65,218 solicitudes de asilo por la vía defensiva, -un aumento del 35.93 por ciento en comparación con las 45,770 solicitudes de asilo recibidas en 2015-, en donde de este número 39,881 provenían de alguno de los países que conforman el Triángulo del Norte, 12,831 de México y 1,840 de China. En ese año -2016-, tan sólo 8,726 solicitudes de asilo fueron otorgadas (Mossaad y Baugh, 2018). Lo anterior sólo ejemplifica la difícil situación a la que se enfrentarían los migrantes que integran esta Caravana si deciden solicitar asilo en los Estados Unidos en donde, cada día, se ven más reducidas sus posibilidades de acceder al mismo.

Caravana Migrante. Un futuro incierto 

Es imposible saber lo que les depara a los miles de migrantes en tránsitoque integran la actual Caravana migrante. Ya sea que decidan quedarse en México con la posibilidad de regularizar su situación migratoria o, por el contrario, decidan solicitar asilo en los Estados Unidos, su panorama se ve poco favorecedor. El actual gobierno del Presidente Donald J. Trump ha sido muy enfático al señalar que la mayoría de las personas que forman este éxodo migratorio no van a entrar a  territorio Estadounidense y, los que soliciten asilo, lo tendrán que hacer por las vías legales correspondientes, es decir, respetando cabalmente las leyes de dicho país. Lo anterior es sólo el resultado de esta política migratoria de “catch and release”[2]que el Gobierno de los Estados Unidos no tiene intención de perpetuar, tal vez por eso está desarrollando junto con México el programa “Quédate en México”, mediante el cual, las personas que soliciten asilo al vecino país se quedarían en territorio mexicano mientras se resuelva su situación migratoria. 

            Sea cual sea su decisión algo que sí ha quedado claro es que la Política Migratoria por parte del Estado Mexicano para hacer frente a una emergencia humanitaria de este tipo es aún muy endeble. Una solución en la que ya se lleva tiempo trabajando en el plano internacional es en relación al Pacto Mundial de la Migración Segura, Ordenada y Regular el cual busca gestionar los flujos migratorios de forma integral y a escala internacional, si bien, el mismo no sería vinculante para los Estados, sí sería un precedente basado en una cooperación internacional en relación al tema migratorio. Lo anterior va de la mano con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, ya que la misma tiene, como uno de sus objetivos, facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas, lo que, a palabras de Starfield (2017), implicaría entre otras cosas asociarse con otros países y con organizaciones internas que proporcionan migraciones seguras y regulares trayendo como consecuencia la disminución de la tasa de criminalidad, explotaciones, abuso y la mortalidad a lo largo de las rutas migratorias tanto en los países de tránsito como en los países de destino. 

Referencias bibliográficas 

Acevedo, N. (2018). ¿Qué es Pueblo Sin Fronteras, organizador de la caravana que enfurece a Trump?.Noticias Telemundo. Disponible en: https://www.telemundo.com/noticias/2018/04/05/que-es-pueblo-sin-fronteras-organizador-de-la-caravana-que-enfurece-trump

American Immigration Council (2018). Asylum in the United States.Disponible en: https://www.americanimmigrationcouncil.org/research/asylum-united-states

Asamblea General de las Naciones Unidas (2015). Protección de los derechos humanos de los migrantes: migrantes en tránsito. Consejo de Derechos Humanos. Disponible en: https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2015/10161.pdf

Catholic Relief Services, (2010) Niñez migrante: Detención y repatriación desde México de niños, niñas y adolescentes migrantes centroamericanos no acompañados. Estados Unidos, CRS. 

García, J. (2018). Jeff Session ordena negar asilo a inmigrantes víctimas de pandillas y violencia doméstica.El Diario. Disponible en: https://eldiariony.com/2018/06/11/jeff-sessions-ordena-negar-asilo-a-inmigrantes-victimas-de-pandillas-y-violencia-domestica/

Médicos Sin Fronteras, (2017) Forzados a Huir del Triángulo Norte de Centroamérica: una crisis humanitaria olvidada.Disponible en: https://www.msf.mx/document/forzados-a-huir-del-triangulo-norte-de-centroamerica-una-crisis-humanitaria-olvidada

Mossaad, A. y R, Baugh, (2018). Refugees and Asylees: 2016. Annual Flow Report.Office of Immigration Statistics. Estados Unidos, Homeland Security. 

Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (2016). Situación de los Migrantes en Tránsito, OHCHR. Disponible en: https://www.ohchr.org/Documents/Issues/Migration/StudyMigrants/OHCHR_2016_Report-migrants-transit_SP.pdf    

Rosagel, S. (2018). Padre Solalinde advierte: ONG acarrea a traficantes de armas y de personas entre los migrantes. Disponible en:https://www.sinembargo.mx/23-11-2018/3501913

Stanfield, G. (2017). Children and Migration in the Sustainable Development Goals. En Appave, G. y N. Sinha, Migration in the 2030 Agenda. Suiza. Organización Mundial de las Migraciones.

Washington Office in Latin America (2014). Mexico’s Other Border. Security, Migration, and the Humanitarian Crisis at the Line with Central America.Disponible en:http://www.wola.org/files/mxgt/report/


[1]Hay dos formas de aplicar para el beneficio del asilo en los Estados Unidos, por la vía afirmativa y por la vía defensiva. La primera se da cuando la persona no enfrenta un procedimiento de remoción expedita y aplica a la misma a través del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS); la segunda, -por la vía defensiva- surte efectos cuando la persona enfrenta un procedimiento de remoción expedita, esto es, es defensivo porque la persona se defiende contra dicha remoción (AIC, 2018).

[2]El término “catch and release” es el término peyorativo con el cual se hace referencia a la práctica que permite que una persona que tiene un procedimiento ante un Juez de Inmigración de los Estados Unidos, pueda, durante todo el tiempo que el mismo tarde en resolverse, enfrentar dicho proceso en libertad. Este término es usado actualmente para referirse a todas las políticas de inmigración que no permiten mantener en detención a los migrantes que enfrentan un proceso migratorio.

[1]En relación a los migrantes que transitan por territorio mexicano, la Asamblea General de las Naciones Unidas a través Consejo de Derechos Humanos (2015) ha señalando que la Declaración de Derechos Humanos proclama que toda persona tiene derecho de circular y elegir su residencia en el territorio de un Estado así como el derecho de salir de cualquier país, incluso del propio y regresar a su país, en este escenario, toda persona tiene derecho de disfrutar de todos los derechos humanos y libertades fundamentales sin distinción de ningún tipo, con independencia del lugar donde se encuentre y de su situación migratoria, por lo anterior, los Estados tienen la responsabilidad de promover y proteger los derechos humanos de todas las personas, incluidos los migrantes en situación irregular que se encuentren en su territorio y sometidos a su jurisdicción, especialmente de las personas vulnerables como son mujeres y niños. (ONU, 2015).

[2]No hay una definición canónica que defina qué es una crisis migratoria, sin embargo, cuando se habla de la misma se refiere generalmente a una situación crítica presentada por el incremento del flujo descontrolado de un determinado país o hacia un determinado país de personas solicitantes de asilo, refugiados, migrantes económicos así como otros migrantes en situación de vulnerabilidad. 

[3]En Estados Unidos, el asilo es una garantía otorgada al extranjero que se encuentre en dicho país o en la frontera del mismo y que encaje con la definición de refugiado acorde a la legislación internacional (AIC, 2018).

“Migraciones: una apuesta al trabajo comunitario desde lo lúdico”. Comentarios a la propuesta

 

Lorenia Urbalejo Castorena

lorenia.urbalejo@gmail.com

Los estudios sobre la migración como un tema “clásico” dentro de las ciencias sociales y las humanidades, en algunos momentos parecen detenerse, porque hay flujos que disminuyen, debido, entre otras razones, a que los migrantes deciden quedarse en los espacios de migración y eso modifica los patrones, o bien las personas se “incorporan” a las sociedades receptores, entre otra causas. Sin embargo, los movimientos espaciales, explicados así para ampliar la discusión sobre migración, según algunos académicas/os,  reviran  y presentan otras caras, las de los retornados forzadamente, los desplazados, los que van de paso. Así, como el proceso migratorio- expuesto ya en distintos estudios- no conlleva sólo una salida y una llegada, tampoco podemos suponer que la sociedad que recibe y expulsa no tendrá cambios donde se impliquen aspectos como los macroeconómicos o políticos, las sociedades precisamente son parte de las “grandes” decisiones del Estado, de las políticas de gubernamentalidad, y de las “decisiones” que desde lo personal y grupal se toman. De tal manera que, así como lxs investigadoras/os nos insertamos y damos cuenta de cambios y reconfiguraciones, sería poco posible pensar que nuestras herramientas de recolección de datos y análisis, y de la misma forma de nuestra participación en los comunidades donde desarrollamos nuestras investigaciones, no precisan de cambios, y de ninguna manera se  trata de apresurar metodologías novedosas, sino de dar cuenta que la llamada academia, algunas veces se ve rebasada en cuanto a propuestas de este tipo.

En consideración a lo dicho, refiero el seminario impartido por Ariel Mójica Madrigal, investigador y profesor del Colegio de Michoacán, con sede en Zamora, Mich., y quien pertenece al Observatorio Regional de las Migraciones de la misma institución. El doctor Mójica – quien tiene formación en historia y estudios rurales- presentó el pasado 13 de marzo en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California, el seminario, “Migraciones: una apuesta al trabajo comunitario desde lo lúdico” ¿Qué podríamos encontrar de aportación aquí? ¿lo lúdico? él mismo investigador junto a algunas de las personas que asistieron dicen, hace décadas que se está trabajando desde esa perspectiva y refieren al teatro de lo lúdico;  la presentación entonces gira en una propuesta que permita un aporte “directo” a las comunidades, o incidir en éstas -si hay que apelar a las modas académicas-,  pero no desde las políticas públicas, eso es muy complicado menciona Ariel, nos rebasa, de tal forma que se centra en la inserción y reinserción de quienes regresan  a sus espacios de “origen”, considerando que ese regreso se da en una diversidad de condiciones.

Lorenia 1

 

Antes de  empezar a cantar la lotería de la migración  (uno de los productos de su investigación) se refirió a datos duros sobre el retorno, desde lo investigado por Fernando Alanís, y refirió a que el regreso de migrantes no es algo que inició durante las gestiones del presidente estadounidenses Barack Obama, y continua con Trump, lo explica para la consideración de los registros que de manera emergente parecen hacer los “retornólogos”, para puntualizar que debieran tener sus reservas al decir que esto es novedad, y como crítica apunta que, en ocasiones llama más la inmediatez que la investigación donde se problematiza.

Saber de números, del cuántos vuelven, es preocupación de los gobiernos, y el reinsertarlos ¿de quién? ¿qué pasa con quienes no conocen en ocasiones sus no-lugares de origen? ¿quién se responsabiliza del ambiente de hostilidad y violencia de quienes vuelven a su México y a los cuales se les cataloga como personas peligrosas?. Dar la bienvenida de regreso debiera ir más allá del recibimiento en las puertas internacionales, por eso en el trabajo de Ariel Mójica junto a un equipo, se han realizado diagnósticos sobre salud emocional, en los cuales dieron cuenta de la importancia de trabajar en la reinserción, y vieron la trascendencia de que en el proceso se involucrara la comunidad, consideraron, comenta el investigador, que no podían hacerlo solos y tendrían que horizontalizar la ayuda, entre profesionales de la salud mental, estudiantes de educación y claro las personas insertas en la problemática.

Lorenia2

Además de la producción académica que se cuentan en artículos, libros, presentaciones y vínculos institucionales, ¿cuál ha sido el resultado en su contenido lúdico? Cuentos infantiles como el de Larry y sus amigos, ilustrado por Carla Torres y escrito por Nat Jaspar, donde se desarrolla una historia acerca de la migración y socialización intercultural, con el objetivo de que  niñas y niños lleguen a una comprensión de una de las realidades del migrar, estar lejos de la red familiar y relacionarte con personas distintas a ti. La lotería de la migración que es uno de los juegos más difundidos y que puede solicitarse al Observatorio (con algunas condiciones) se elaboró con categorías explicadas por los migrantes y gente de la comunidad, algunas de las imágenes corresponden a quienes asistieron a los talleres y además se incluyen datos que refieren a los números -por ejemplo sobre remesas- y se contienen preguntas con el objetivo de repensarnos en el entorno migrante, qué harías si uno de tus familiares… Las radionovelas y el migraRap son otros productos.

Ariel enfatiza al decir que se puede señalar que su metodología no es “algo nuevo”, sin embargo si hacemos una revisión de los trabajos académicos que abordan la migración ¿con cuántos proyectos como este nos encontraríamos? Cuántas veces hemos dado cuenta de que en la plaza de un pueblo haya alguien haciendo un  flashmob con un juego gigante de serpientes y escaleras en donde se refiere a la vida del espacio próximo y alguien reflexioné sobre el por qué de los tatuajes de aquéllos que han vuelto, los mismos con quienes se encuentran en dicha plaza.

Las aportaciones de esta apuesta que hasta al momento ha encontrado buenos resultados y difusión, son muchas, aporta en lo metodológico, en las posibilidades de lo analítico, a la investigación participante y acerca de la responsabilidad social que nos corresponde  (sobre la que poco se evalúa en los centros de investigación).  La invitación a conocer y seguir discutiendo el proyecto queda abierta.

Las referencias para del Observatorio Regional de las Migraciones y sus proyectos son las siguientes:

 

https://www.facebook.com/ObservatorioRegionaldelasMigraciones/

https://www.youtube.com/channel/UCvpcmEMzkiT4g8nxaTYmHPw

 

* Fotografías: “Seminario Migraciones: una apuesta al trabajo comunitario desde lo lúdico”, Tijuana, Baja California, 13 de marzo de 2018. Lorenia Urbalejo.

 

Reconceptualizaciones migratorias a partir de una reflexión geográfica de las fronteras políticas de México

Por Jorge Morales Cardiel

jorgemcardiel@gmail.com

14 de Febrero de 2018

Cuando se habla de migraciones internacionales muy pocas veces se reflexiona sobre un punto clave, una de las mayores determinantes de los flujos y contraflujos que representan los masivos movimientos de seres humanos contemporáneos: las fronteras. Estas representan un verdadero punto neurálgico, determinando las relaciones geopolíticas entre las regiones y las naciones involucradas. Fuera de los desplazamientos internos, dentro de los territorios nacionales, las fronteras juegan un papel fundamental en el tratamiento político y semántico de las migraciones internacionales.

A tal efecto, las fronteras no solo enmarcan en el plano cognitivo, territorios, soberanías o nacionalidades, sino también en el plano sublime proyectan identidades, historias y realidades sociales que quedan grabadas en el imaginario colectivo de las mayorías a lo largo del tiempo, siendo en gran parte responsables de la organización social interna. Sin ser todos estos estadios estáticos -importante decirlo- por las tensiones que se dan constantemente en un mundo cada vez más globalizado y fragmentado. Para Emanuel Kant, una de las cualidades de lo sublime es que carecía de fronteras o como decía más recientemente Zygmunt Bauman, al afirmar que las fronteras sociales y culturales coinciden cada vez menos.

Otra de las complejidades que tienen las fronteras es que son aliadas de los sistemas económicos de acumulación capitalista en los espacios geográficos que circunscriben y de donde emergen. Ya que en ellos está presente y pretende seguir reproduciéndose exponencialmente hasta el final, el control de la división del trabajo, el intercambio de bienes y el flujo de capital mediante los acuerdos comerciales transnacionales. Que han evolucionado hasta exhibir una de las principales características de estos sistemas internacionales de las migraciones con sus imbricadas fronteras: la circulación de trabajadores, en donde la libertad de movimiento es la excepción y su restricción es la norma.[1]

Restricciones en donde las fronteras parecen ser esos guardianes que aparecen al inicio de la novela “El Proceso” de Franz Kafka. Que representan a la ley cuando un campesino solicita permiso para entrar en esa misma ley, contestándole el centinela que por ahora no podía dejarlo entrar. Después el hombre reflexiona volviendo a preguntar si más tarde lo dejaría entrar. “Tal vez, pero no por ahora” contesta el guardián. Argumentando después: “Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y solo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro”.

Lo cierto es que más allá de las marcadas divisiones políticas y económicas que las fronteras intentan imprimir en la actualidad con las crecientes restricciones legales que existen en tiempos de crisis capitalista, para proteger mediante los mismos nacionalismos anacrónicos a las elites beneficiadas de siempre, es que existe otra realidad bastante sugerente dentro de los territorios; podemos decir que así como hay fronteras externas, también existen fronteras internas, inclusive hasta fronteras invisibles, lo que nos lleva a entender estas divisiones fuera de los muros. Tenemos las prácticas xenofóbicas y clasicistas que se anteponen a diario ante el arribo de más población extranjera, en mi opinión aquí encontramos una de las barreras más difíciles de derribar en la actualidad, el guardián kafkiano más sutil pero también el más poderoso al fondo del salón.

No obstante el doble sentido de las fronteras, legal-restrictivo y sublime-emancipador, estas jueguen un papel cada vez más importante dentro de los sistemas migratorios supranacionales. Sin estas condicionantes no existiría la tensión social que conllevan a los acalorados debates políticos y académicos, que no son del todo perniciosos ya que nos ayudan a avanzar en la comprensión por lo menos semántica de esta realidad, para a repensar ciertas categorías de análisis dentro del vasto campo sociológico de las migraciones.

Por ejemplo, la desigual aplicación restrictiva ante el arribo de más población extranjera y su tratamiento, que nos hacen recapacitar que no todos los que llegan son precisamente “migrantes”. Esto a raíz de la proliferación de clasificaciones excluyentes que tienen como base sistemas métricos neoliberales de un mundo en constante y frenético desarrollo. Parámetros distintivos para las migraciones calificadas o altamente calificadas como para las migraciones labores o voluntarias y que repercute directamente a las nuevas migraciones forzadas.

Vale lo mismo afirmar que las clasificaciones migratorias consideradas como voluntarias e involuntarias permiten inducir a los Estados una regularización y organización de los ingresos y egresos de personas mediante una selección de migrantes “deseados” o “indeseados”. Estos últimos han llegado a ser considerados inclusive como ilegales por encontrarse al margen de los sistemas de la migración regulada y las migraciones legales como aquellas deseadas de acuerdo con los intereses nacionales por su frenética carrera por el talento[2]. Elevando esta categorización hacia la perspectiva de ser inferidas como migración calificada o altamente calificada, retomando una perspectiva clasista que trasciende el propio capital humano y su pertinencia en el desarrollo que puedan generar.

Inclusive esta clasificación de migrantes “calificados” puede ser considerada como una política migratoria clientelista y meritocrática, al responder a lealtades políticas y a la opinión pública local, así lo considera Shachar[3], debido a que se funda en una clasificación selectiva y que apuntan a que los sistemas políticos de la migración se caractericen por la competitividad. Una manera más de discriminar a las personas según sus capacidades educativas, según Tannock[4].

Pareciera que la criminalización y persecución de los contingentes de migrantes que no tienen la posibilidad de acceder a este sistema de clasificación y que se encuentran expuestas en cualquier momento a detenciones arbitrarias, deportaciones o retornos forzados son más bien estrategias de depuración del mercado laboral, por ser una mano de obra desechable y superflua, así lo expresó de forma clara Márquez Covarrubias[5]. Sobre todo de los mercados labores pertenecientes a las economía desarrolladas, aunque en los últimos años se han unido a esta depuración las economías de los países de tránsito, como el caso de México. Deportaciones, huelga a decirlo más allá de las fronteras nacionales.

En este punto vuelve a ser importante seguir partiendo de la comprensión de que la mayoría de las migraciones internacionales responden a la desigual distribución espacial del capital y del trabajo, por lo que las fronteras existen en este punto para marcar esa línea no tan delgada, -no como las que representan en las mapas- de desigualdad social, sin descartar que internamente se presentan estas mismas desigualdades, sobre todo en las grandes ciudades.

Para quienes ven los procesos y fenómenos sociales en términos de conflicto y no de equilibrio, las fronteras mexicanas son un buen parámetro para profundizar en este análisis semántico. Al comparar fronteras, de un país tan complejo como México, de entrada no parecer lógico constreñirse a una sola teoría sociológica de las migraciones ni tampoco subsumir el concepto de fronteras a la ya de por si escasa discusión teórica sobre este tema. Ni mucho menos reducirse al marco analítico asentado en una perspectiva que hasta ahora solo se ha sostenidos dentro del nacionalismo metodológico. Esto sucede cuando se contemplan a los países como las unidades de análisis y como los actores principales.

México, resulta un escenario idóneo para estudiar en específico este fenómeno en ambas fronteras. En el sur, en donde no solo se colinda con Guatemala y Belice sino con el Triángulo norte de Centroamérica completo: Honduras, El Salvador y Nicaragua, se tiene desde hace una década una situación verdaderamente alarmante de crisis humanitaria, teniendo por origen del problema, precisamente, la propia condición y manejo de la supuesta irregularidad de este sujeto migrante.

Una situación que también se puede aplicar hacia la otra crisis humanitaria en la frontera norte, con las crecientes reinserciones producto de las deportaciones de mexicanos en ambos polos geográficos de la frontera norte del país[6], de los otros connacionales mexicanos que se desplazan hacia la misma frontera norte para intentar cruzarla de forma irregular o no documentada varados en algún punto esperando el momento para realizar el paso.

Si ponemos atención, más allá de los hechos cotidianos de persecución y violencia hacia el migrante no documentado centroamericano o mexicano en cualquier frontera, bien puede ser que todos estos cambios nos indiquen la presencia de nuevos patrones migratorios impuestos por los distintos dispositivos políticos. Inherentemente se abre la puerta a la aparición de otra nueva tendencia y la imperiosa necesidad de una nueva política por parte del Estado mexicano: los solicitantes de asilo. Tanto para los reinsertados en México desde los Estados Unidos, como para los que de nueva cuenta reinciden una vez reinstalados en sus países de origen en Centroamérica que volverán a internarse en tránsito migratorio por México y para nuevos contingentes de migrantes internacionales como los haitianos varados en el noreste del país.

Ante esta realidad me parece que desde las fronteras el tratamiento y reconceptualización de la migración forzada es clave en este sentido. Se necesita algo que se adelante a la normatividad y práctica administrativa institucional. Todos estos desplazamientos internos terminarían dándoles un tratamiento imposible de extranjeros en su propio país a los inmigrantes desde las legislaciones existentes. De este modo, ya no podemos hablar de derechos de los desplazados, sino de beneficios concedidos por el Estado en cuestión que ofrece la protección de forma selectiva, como si únicamente se tratara de recibir los beneficios democráticos y de ciudadanía que recibe un refugiado por el Estado que otorgó el asilo. Es decir, el verdadero interés humanitario por la crisis de los migrantes en tránsito se desvirtúa, pues las categorías dentro del sistema global de protección a migrantes se quedan cortas ante la realidad actual. Volviendo a Bauman para concluir mencionaba que los contingentes de migrantes desplazados como proscritos productos de la globalización, son el epítome y la encarnación más plena del espíritu de frontera.

NOTAS:

[1] Arango, Joaquín (2003). La explicación teórica de las migraciones: luz y sombra. [Versión electrónica], Red internacional de migración y desarrollo. En, http://migracionydesarrollo.org/.

[2] Shachar, Ayalet (2006). The race for talent: highly skilled migrants and competitive immigration regimes. En, New York University law review, núm. 81. Universidad de Toronto.

[3] Ibidem

[4] Tannock, Stuart (2011). Points of perjuice: educatios-based discrimination in Canada’s inmigration system. En, antipode, vol. 43, núm. 4, pp. 1330-1356.

[5] Marquez, Humberto (2013). El redoble de la migración forzada: inseguridad, migración y destierro. Migración y desarrollo, Segundo semestre. Vol. 12, 159-175.

[6] La perniciosa e inhumana estrategia de deportación y de control fronteriza de la Border Patrol –“La migra”- al deportar a los migrantes de extremo a extremo en la frontera norte. Teniendo como efectos la modificación de la organización comunitaria local, reconfigurando el mismo tejido social y las dinámicas económicas de las ciudades fronterizas. Además de condenar a la trashumancia a miles de repatriados que tienen que recorrer cientos de kilómetros para regresar a sus lugares de origen o para volver a intentar cruzar la frontera por el mismo lugar por donde lo intentaron antes de ser capturados, exponiéndolos abiertamente al tráfico ilícito de migrantes por parte del crimen organizado. Con todo esto, paradójicamente se están convirtiendo en indocumentados en su propio país.

SOBRE EL AUTOR:

Jorge Morales Cardiel consiguió su Licenciatura en Geografía y Ordenación Territorial, y su Maestría en Desarrollo Local y Territorio, ambas por la Universidad de Guadalajara, México. obtuvo un Máster en Migraciones Internacionales, Investigación, Políticas Migratorias y Mediación Intercultural, por la Universidad de A Coruña, España y actualmente es estudiante de Doctorado en Estudios del Desarrollo, por la Universidad Autónoma de Zacatecas, México. Graduate student award, University of California, Berkeley, The Health Iniciative of the Americas, PIMSA. Sus líneas de investigación son: Migración indocumentada, migración en tránsito, políticas públicas hacia la migración, migración y desarrollo, Sociología de las migraciones. Entre sus principales publicaciones: “La enchilada light”. Revista de San Gregorio de Portoviejo Ecuador. Octava edición, junio-diciembre 2014, ISSN 1390-7247. “La inmigración indocumentada por países de tránsito, nuevo paradigma de los sistemas migratorios: el caso de México y Marruecos”. Revista Perspectivas Geográficas Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, Colombia. Vol. 21, num, 2, 2016. El control de fronteras a cambio de los derechos humanos. 2017. Editorial Académica Española. ISBN: 978-3-639-53516-7. “Migración y (sub) desarrollo: una aproximación teórico-estructuralista”. Revista Diarios del Terruño. Reflexiones sobre migración y movilidad. Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Cuajimalpa, Ciudad de México. Núm. 4.

 

 

¿Quién para cuidarnos? La migración laboral que seguirá fluyendo

Por Lorena Mena Iturralde

Mujeres migrates, El Universo

Despedidas en el aeropuerto de Quito /Foto tomada de Diario El Universo

Durante los primeros años del nuevo milenio, una imagen común en los aeropuertos de Ecuador y de otros países de la región andina era la de mujeres despidiendo entre llantos a sus familias, dejando a sus hijos a cargo de hermanas, abuelas o cónyuges, y tomando un avión hacia España o Italia, con boleto de retorno incierto. No es una novedad contar lo que esos países tenían preparado a aquellas mujeres que escapaban de las crisis económicas de sus lugares de origen. La llamada feminización de las migraciones ha sido objeto de infinidad de estudios surgidos a raíz de las transformaciones que la globalización, la baja fertilidad y el envejecimiento poblacional provocó en las naciones desarrolladas, demandando mano de obra no solo barata, sino dispuesta a ocupar nichos laborales considerados de poca cualificación.

En esa categoría, el trabajo reproductivo remunerado, concretamente el servicio doméstico y de cuidados ha estado a cargo principalmente de mujeres migrantes, cuya movilidad dejó de estar ligada únicamente al acompañamiento de sus cónyuges, convirtiéndose así en migrantes laborales autónomas (Martínez, 2007; Pedone, 2012). Datos publicados por el Instituto de Estudios y Divulgación sobre Migración (INEDIM) señalan que del total de migrantes internacionales que se contabilizan en el mundo (244 millones de personas, en 2015), el 48% son mujeres, y que en América Latina y el Caribe su número ha aumentado en las últimas décadas.

Al respecto, creo necesario reflexionar sobre ciertos escenarios que hacen prever que los flujos de mujeres que emigran para insertarse en la economía del cuidado de otros países no solo seguirán existiendo, sino también ampliando. Lo traigo a colación a propósito de un interesante artículo titulado El último trabajo humano, que reseña cómo el gobierno de Japón se ha anticipado a la falta de cuidadores para una población que envejece con rapidez, invirtiendo en “cuidadores automatizados”, esto es, robots para cargar pacientes desde la silla de ruedas hasta la cama, otros para compañía de ancianos, máquinas que ayudan a caminar, hasta los que asisten en las tareas de la casa.

Robear

Robear es una especie de oso robótico que puede cargar a los pacientes desde la silla de ruedas hasta la cama/ Foto tomada del portal http://www.engadget.com

Dicho ensayo destaca también que Estados Unidos está invirtiendo en tecnología enfocada a este sector poblacional creando, por ejemplo, llamadas telefónicas administradas con inteligencia artificial y sensores para el hogar para monitorear eventos inusuales en las actividades diarias -como detectar que nadie ha abierto la puerta del refrigerador en varios días-, algo vital en un país en el que suelen reportarse casos de adultos mayores fallecidos en sus domicilios sin que alguien lo note hasta semanas, meses e incluso años después. Para muestra, me remito a la reveladora crónica Morir solo en Nueva York de The New York Times, y al espeluznante reportaje La muerte habita el piso de al lado de Diario El País, que expone similares situaciones en España.

El temor de los gobiernos del primer mundo a que no haya suficientes humanos para cuidar a sus enfermos y adultos mayores, obedece a que para 2030, solo en los Estados Unidos se proyecta que harán falta 151,000 cuidadores pagados y 3.8 millones de familiares sin pago que se hagan cargo de ellos. A raíz de esto, se discute en la actualidad que este tipo de empleos que requieren de un toque humano serán los últimos que entregaremos a las máquinas -si es que alguna vez sucede- por la imposibilidad de que robots y algoritmos puedan generar empatía, adentrarse a las esferas del dolor de las personas o sean aceptados en su totalidad por los pacientes.

En ese sentido hay expertos que sugieren empezar a hacer más atractivas las ofertas de empleo relacionadas con el cuidado de los otros, pues es conocido que la fuerza de trabajo asociada a ello, a menudo gana el salario mínimo o menos por los prejuicios históricos existentes en torno a esas tareas. A ello hay que sumar un marcado componente de género, que asume que las mujeres tienen la obligación de encararlo, así como una dimensión étnica [la idea de que son ‘oficios de inmigrantes’] y de clase.

Mujeres migrantes retornadas de España y de Italia a las que entrevisté durante mi trabajo de campo en Ecuador, solían hacer hincapié en sus aprendizajes positivos y negativos haciendo labores de cuidado remuneradas, las cuales, aunque les eran rentables económicamente al traducirse en remesas, no constituían un trabajo deseable para ellas. A algunas, las condiciones laborales las ubicaban en desventaja, pues se les solía contratar para tareas específicas como cuidar niños o ancianos, pero en la práctica, se les asignaba también trabajo doméstico, con horas extras sin paga, siendo latente su temor a denunciar tal situación por estar indocumentadas.

Fui a trabajar en esa época con un joven con discapacidad. Tenía que atenderlo y cuando había tiempo sacarlo a pasear. En ese trabajo, cuando yo entré, trabajaban tres italianas y las italianas decían que ellas pedían que las enrolaran y ellos (los jefes) no querían, porque allá en Italia decían que si eran italianos mismos tenían que pagarles todas las de ley y querían extranjeros, porque a esos les podían hacer lo que les daba la gana y ya. Entonces a esas tres chicas italianas las botaron y solo me cogieron a mí. Trabajaba día y noche, haciendo de todo
(Esther, retornada de Italia)


Comencé a trabajar cuidando ancianos, que es lo típico. Hacerles compañía, y arreglar la casa. Bueno, realmente aprendes bastante, porque es un trabajo bien humano. Cuando te contratan eres como una especie de auxiliar de enfermería, porque tienes que darles sus pastillitas, ver que su comida se la preparen en condiciones buenas, cambiarles sus pañales, entonces sí aprendes. Yo por lo menos que nunca sabía de eso, es un trabajo bastante delicado y sensible, porque también tienes que tratarles bien, con cariño, con amor. Aunque ellos dicen que por nuestra propia forma de hablar ya somos cariñosas
(Rosa, retornada de España)

Algunos testimonios que recabé, si bien dan cuenta de lo humano que es el trabajo del cuidado, también resaltan lo difícil que es atender a personas con discapacidad motriz, así como a adultos mayores con Alzheimer u otros trastornos mentales. El estar poco preparadas para asumir un rol que involucra la salud, llevó a algunas a tomar cursos de capacitación y certificación en enfermería, inclusive como medio para lograr contratos laborales mejor remunerados en centros geriátricos. No obstante, hay investigaciones que señalan que el servicio doméstico y del cuidado opera como un embudo, no solo por la segmentación étnica que viven las mujeres migrantes dentro de ese mercado laboral, sino también por las características propias de esos oficios, como son el aislamiento que genera vivir en el mismo lugar donde se trabaja, y relaciones de salarios y horarios a discreción del patrono (Pagnotta, 2012).

Para algunas de mis entrevistadas, insertarse en estos nichos laborales fue su única posibilidad durante la experiencia migratoria. “Era lo que había”, me contaban, y no todas, pese a su escolaridad [había mujeres con estudios universitarios], lograron salir de esa espiral durante el tiempo que vivieron en el extranjero.

Más ancianos, menos jóvenes

El envejecimiento de la población y menos nacimientos es una realidad desde hace mucho tiempo en los países desarrollados, de ahí que dentro de sus llamados Estados de Bienestar hay conciencia, políticas migratorias y sistemas adaptados para dar cabida a la oferta y demanda de este tipo de oficios [con ventajas y aun así con desventajas para las mujeres migrantes]. Pero existe preocupación por lo que ocurrirá en las próximas décadas, incluyendo a los países del llamado Sur global, en los que la estructura mediante la cual se han resuelto tradicionalmente los cuidados ha sido la familia, cayendo el peso sobre las mujeres. Muchas de ellas, aunque activas en el mundo laboral, duplican sus jornadas de trabajo [extra e intra domiciliario] o terminan asignando esta responsabilidad a otras de su círculo cercano, sin remuneración de por medio por lo general.

De acuerdo con el informe Perspectivas de la Población Mundial de la Organización de las Naciones Unidas, se espera que el número de personas mayores, es decir, aquellas de 60 años o más, se duplique para 2050 y triplique para 2100 [ver gráfico], pues a nivel mundial, este grupo de población crece más rápidamente que los de personas más jóvenes. Europa es la región con más personas perteneciente a este grupo (25%), pero ese grado de envejecimiento de la población, advierte la ONU, también llegará a otras partes del mundo para 2050, con excepción de África.

Envejecimiento ONU

Envejecimiento de la población. Fuente: ONU, 2017

En el caso de México, el Consejo Nacional de Población (Conapo) proyecta que para 2030 el porcentaje de adultos mayores será de 20.4 millones, lo que representará el 14.8% del total de su población, ante lo cual, la demanda de servicios derivados de esta condición humana irá en aumento. En Ecuador, donde acualmente el 7% de sus habitantes tiene más de 65 años, otros estudios estiman que para 2025 llegará al 10%; en Perú, alcanzará el 13,2% en 2030, mientras que en países como Chile y Brasil, la esperanza de vida está mostrando aumentos acelerados.

Como explica del Río (2004), la crisis de los cuidados alcanzará dimensiones alarmantes, por lo que es necesario que esta problemática pase de la esfera de “lo privado” [los hogares] a un problema político de primer orden. En este marco, destaca que se requiere una corresponsabilidad no solo de los hombres, sino también del mercado, mediante la reorganización del sistema económico y laboral; y del Estado, vía políticas públicas.

Finalmente me quedan algunas interrogantes, que más bien, son una invitación a la reflexión sobre el tema: a) ¿Serán los Estados de los países del Sur Global capaces de gestionar el problema de la Cuidadanía de manera similar a la de los países desarrollados, en términos de bienestar social?; b) las migraciones laborales venideras, ¿seguirán reproduciendo la dimensión de género tradicional o ante la demanda, involucrará a hombres en lo concerniente a los cuidados?; c) las condiciones laborales para este tipo de oficios en América Latina, donde la precariedad es más profunda, ¿tendrán reconfiguraciones significativas que atraigan mano de obra [nacional o extranjera], con menores riesgos de ser víctimas de explotación?; y d) el peso que tiene la familia en los contextos latinoamericanos para asumir los cuidados, ¿sufrirá cambios sustanciales en vista de procesos demográficos que tienden a hogares con cada vez menos miembros y con necesidad de salir a trabajar? Seguramente habrá más preguntas que respuestas a estos desafíos.Ancianos 1


Referencias bibliográficas

Del Río, Sira, 2004, “La crisis de los cuidados. Precariedad a flor de piel”, Rebelión. En  http://www.rebelion.org/hemeroteca/economia/040308sira.htm

Martínez P., Jorge, 2007, “La feminización de las migraciones en América Latina: Discusiones y significados para políticas”, CEPAL, En https://www.cepal.org/celade/noticias/documentosdetrabajo/3/36563/JM_2007_FeminizacionMigracionesAL.pdf

Pagnotta, Chiara, 2012, “El espacio migratorio entre Guayaquil y Génova”, Mouseion, Dossiê Narrativas de Imigração, núm. 12, may-ago, pp. 56-69.

Pedone, Claudia, 2011, “Familias en movimiento. El abordaje teórico-metodológico del transnacionalismo familiar latinoamericano en el debate académico español”, Revista Latinoamericana de Estudios de Familia, núm. 3, pp. 223-244.